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HISTORIA

El paraje de Málaga que albergó el amor prohibido de los 'Romeo y Julieta' malagueños: aún se puede visitar

Esta leyenda sucedió en un enclave situado a 878 metros sobre el nivel del mar que ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad

La Alcazaba de Antequera y la Peña de los Enamorados.

La Alcazaba de Antequera y la Peña de los Enamorados. / L.O.

Sarai Bausán García

Sarai Bausán García

Entre los municipios malagueños de Antequera y Archidona, existe un paraje natural cuya belleza y singularidad le ha hecho ser nombrado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Pero no solo destaca por su imponente hermosura, sino que también alberga una de las historias de amor más trágicas de la historia.

Este enclave que se ha convertido en visita imprescindible de la provincia de Málaga es la Peña de los Enamorados, un entorno situado a 878 metros sobre el nivel del mar que ofrece unas vistas únicas de la Vega de Antequera.

La trágica leyenda de Tello y Tagzona: los 'Romeo y Julieta' de Málaga

Además de las panorámicas que permite y la inmensa riqueza natural que acoge, la Peña de los Enamorados destaca por su particular forma, que recuerda a la cabeza de un indio tumbado.

Pero si un detalle destaca de este paraje es la leyenda que en él encierra, que recuerda a la tragedia romántica de William Shakespeare Romeo y Julieta. Pero sus protagonistas no son Montescos o Capuleto, sino que su diferencia radicaban en las religiones que procesaban, que estaban radicalmente enfrentadas durante la época en la que se remonta la historia.

Vistas del 'indio' desde el Sitio de los Dólmenes de Antequera.

Vistas del 'indio' desde el Sitio de los Dólmenes de Antequera. / .

La huida de los amantes trágicos hacia la Peña de los Enamorados

Tal y como cuenta la leyenda, todo comenzó cuando Tello, un noble cristiano, acabó preso en una de las mazmorras del Castillo de Archidona durante la Reconquista. Pero su suerte cambió cuando, durante su cautiverio, conoció a Tagzona, la hija de Ibrahim, un rey musulmán. De estos encuentros entre ambos, surgió un intenso amor que se recuerda aún a día de hoy.

Los enamorados mantuvieron su relación en secreto, pero todo se truncó cuando fueron descubiertos por el rey musulmán, lo que hizo que Tello y Tagzona decidiera huir para zafarse de los hombres de Ibrahim, que iban tras la pareja para separarles para siempre.

Una imagen exterior del Museo de los Dólmenes, con la Peña de los Enamorados al fondo.

Una imagen exterior del Museo de los Dólmenes, con la Peña de los Enamorados al fondo. / Mediante Comunicacion

Un paraje Patrimonio de la Humanidad: naturaleza, historia y vistas

Desesperados y sin saber cómo escapar, los jóvenes acabaron en la cima de la Peña y, al ver que no tenían salida por la persecución de los soldados, decidieron saltar al vacío y escoger la muerte a su separación. Un gesto de romanticismo trágico que ha hecho que su leyenda haya perdurado durante siglos como un ejemplo de ese amor que perdura incluso después de la muerte.

La Peña de los Enamorados desde el Dolmen de Menga.

La Peña de los Enamorados desde el Dolmen de Menga. / Javier Pérez González

Desde entonces, y como homenaje a esta leyenda, este enclave natural se conoce como la Peña de los Enamorados, un paraje lleno de vida, naturaleza y el encanto propio de esos lugares en los que la mezcla de leyenda y realidad acaba en una historia que traspasa generaciones.

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