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Crónicas de la ciudad

Torre del Puerto: interés privado y perjuicio generalizado

Resulta lógico que, hasta la fecha, Puertos del Estado no encuentre interés general en un proyecto en el que solo hay interés catarí y catalán por hacer negocio, con perjuicio generalizado para la imagen de la ciudad.

Infografía de la Torre del Puerto de Chipperfield desde Gibralfaro.

Infografía de la Torre del Puerto de Chipperfield desde Gibralfaro. / La Opinión

Alfonso Vázquez

Alfonso Vázquez

Lo contaba al firmante quien fuera alcalde de Málaga, Cayetano Utrera: el Ayuntamiento, no contento con las hechuras de los bloques proyectados en La Malagueta, optó por votar el aumento de su altura. Atrás quedó el proyecto de la primera mitad de los 60 de hacer un barrio artesanal y turístico con casas de poca altura.

La asentada superstición de que, a más altura una ciudad será más moderna llevó al disparate de La Malagueta, un espacio que supera a la isla de Manhattan en concentración de edificios. En este rincón de nuestra ciudad los bloques parecen haber sido lanzados desde el aire -al tuntún- por una potencia enemiga.

Eran otros tiempos; por eso, lo que causa sonrojo es que, medio siglo más tarde, disfrutemos de una clase política que cae en los mismos errores de hace 55 años, quizás porque, como los equipos malos, solo busca la permanencia.

La Torre del Puerto de David Chipperfield en Málaga eleva el hotel hasta los 144 metros

La Torre del Puerto de David Chipperfield en Málaga eleva el hotel hasta los 144 metros / La Opinión

Y así, vemos cómo cargos públicos de nuestra ciudad dan el plácet al vergonzoso reemplazo, en el proyecto de la Torre del Puerto, de José Seguí por un ‘arquitecto de prestigio’, en un último y patético esfuerzo por maquillar la ‘Torre Montparnasse malaguita’ que dará la puntilla a la imagen de la ciudad.

Sus promotores, por cierto, han tenido la desfachatez de aumentar la altura y, para disfrazar el innegable estropicio paisajístico, nos venden un paseo con pinos hasta el Dique de Levante difícil de concebir para reconocidos botánicos y expertos de esta ciudad.

Como saben, aseguran inspirarse en el Jardín de La Concepción y el Parque, algo que ni la ciudad intentó en el Paseo de la Farola, así que imagínense sobre una estrecha plataforma mar adentro.

¿Interés general?

Por suerte, la actual Ley de Puertos no permite coladeros normativos como el -costosísimo para el erario público- Hotel Vela de Barcelona y exige que, si se levanta la prohibición de construir un hotel, sea porque hay un interés general debidamente acreditado.

Y en esas estamos; por el momento -afortunadamente- Puertos del Estado no ve el interés general por ningún lado. Es el mismo organismo que también ha recibido un amplio dossier sobre el acto en el Rectorado de arquitectos, urbanistas y expertos que concluyeron que el sitio elegido para el rascacielos es el peor posible de Málaga.

Y es que no todo va de metros. El emplazamiento es crucial, porque puede convertir el interés general en mero interés privado y en perjuicio generalizado para Málaga. Falta, eso sí, altura de miras.

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