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Dulces de Navidad en Málaga: los dos conventos con Solete Repsol donde se elaboran algunos de los mejores

Por primera vez, la Guía Repsol distingue a siete conventos andaluces, de los cuales dos son de la provincia malagueña

La Guía Repsol distingue a siete conventos andaluces.

La Guía Repsol distingue a siete conventos andaluces. / Guía Repsol

Chaima Laghrissi

Chaima Laghrissi

Málaga

La Navidad no sería igual sin los dulces tradicionales que nacen entre muros de silencio. Los conventos andaluces vuelven a ser parada obligatoria, con obradores que este mes son punto de venta de mantecados, polvorones, yemas y roscos de vino, elaborados como hace siglos.

Y por primera vez, tienen el reconocimiento de una de las guías gastronómicas más importantes del país: la Guía Repsol, que este año distingue a 27 conventos con un Solete Guía Repsol.

En Andalucía, la guía ha distinguido a siete obradores monacales por la defensa de recetas clásicas y su elaboración totalmente artesanal. De estos, dos están en Málaga.

En Málaga son dos los conventos que se llevan este Solete. Las mínimas del Monasterio de Jesús María del Socorro, en Archidona, son muy conocidas por sus borrachuelos y sus quesitos de almendra, que también venden por internet.

La Guía Repsol destaca a dos obradores monacales de Málaga.

Mínimas de Archidona / La Opinión

Las Carmelitas Calzadas de Antequera no dan ese servicio, pero quien se acerca a comprar, por ejemplo, una cajita de sus alfajores, puede visitar también su prolijo museo conventual. Ambos obradores entran en esta lista por desmontar mitos y no ofrecer “solo de mantecados y polvorones vive el torno de estos obradores”.

Más dulces en conventos andaluces

Además de los dos malagueños, en este recorrido aparecen cinco conventos andaluces más donde las religiosas mantienen viva la tradición repostera. 

Uno de ellos es el Real Monasterio de la Madre de Dios de Santiago, el primero que se construyó en Granada. Allí, una veintena de comendadoras dirigidas por la madre María Auxiliadora trabajan en el obrador mientras sacan adelante una hospedería con más de cuarenta camas. “Ahora estamos pintando anguilas de mazapán para un encargo, pero hacemos treinta dulces distintos”, explicaba la superiora a Guía Repsol.

Elaborando pastas de almendra en el obrador de las Carmelitas Calzadas de Granada.

Elaborando pastas de almendra en el obrador de las Carmelitas Calzadas de Granada. / Sofía Moro

No muy lejos de este barrio de El Realejo se encuentra el Convento de San José de las Carmelitas Calzadas, también nuevo Solete Guía Repsol. Allí, la madre María Dolores y el resto de hermanas, de origen filipino, compaginan las pastas de almendra, los mantecados y los polvorones con una gran variedad de platos de cocina asiática para llevar.

La tradición repostera es muy importante entre las monjas andaluzas y, según los expertos en gastronomía de Guía Repsol, cada una tiene dulces estrella. En el Monasterio de Santa Paula de Sevilla, las jerónimas dirigidas por la priora Sor Tiyama Irimpan son especialistas en elaboraciones frutales, como cremas, mermeladas o gelatinas, y en el de Santa Clara de la Columna, en Belalcázar (Córdoba), destacan las cocadas, empiñonadas y nevaditos.

En muchos casos, son las religiosas inmigrantes quienes sostienen la tradición. “Cuando llegamos al convento, estos dulces no son familiares para nosotras, no los conocemos, pero enseguida aprendemos. Las hermanas con más edad y experiencia nos enseñan”, explicaban a Guía Repsol desde el Monasterio de San Cristóbal y Santa Rita, en Medina-Sidonia (Cádiz), donde una mayoría de monjas africanas elaboran dulces medievales.

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