Crónicas de la ciudad
La Málaga desaparecida: así era la ciudad, justo antes del derribo de sus murallas
El investigador malagueño Francisco Cabrera ha sido, probablemente, la primera persona en dar a conocer dos preciosas vistas de la Málaga amurallada, pintadas en 1785, un año antes de la orden de demolición.

Vista de Málaga desde el muelle de Levante, en 1785, obra de Mariano Sánchez; hoy en el Palacio de la Zarzuela. / La Opinión
Al académico de Ciencias, San Telmo y de la Historia, el malagueño Francisco Cabrera, le debíamos, entre otras muchas, el disfrutar de una vista de Málaga de comienzos del XVIII, que localizó en 1994 en un archivo belga. La encontró en una polvorienta carpeta que llevaba unos tres siglos sin abrir.
El grabado era bastante esquemático y fantasioso, porque nos mostraba una Málaga casi emplazada en una montañosa Himalaya que recordaba a Exin Castillos.
Mucho más pegado al terreno, aunque con innegables licencias artísticas, son sendas vistas de Málaga que, al menos el firmante, no había visto hasta que Paco Cabrera las publicó en dos magníficas investigaciones: ‘Málaga, la ciudad apetecida: la defensa del mar y sus costas (1700-1810)’, premio Julián Sesmero Ruiz de Investigación Histórica de 2019, y la reciente obra, publicada el mes pasado: ‘De un Puerto, una Ciudad: Ingenieros y Militares, Arquitectos y Marinos en las obras malagueñas’.

Una de las dos vistas de la Torre de San Telmo. Palacio de la Zarzuela. / La Opinión
Gracias a estos libros, han salido a la luz pública dos vistas de Málaga de 1785, pintadas por tanto justo un año antes de que se autorizara su derribo y la venta de los terrenos; porque se caían de viejas y había ya muchas casas adosadas.
El autor de sendos lienzos fue el valenciano Mariano Sánchez (1740-1822), y formaron parte de varias series sobre puertos españoles, para adornar el gabinete de marinas del futuro rey Carlos IV, entonces príncipe de Asturias.
¿Una cámara oscura?
Realizó nada menos que 118 vistas, de las que cinco pertenecen a la provincia de Málaga: las dos de la capital; dos de la Torre de San Telmo, entonces un farallón que casi tocaba las aguas -antes de ser usado de cantera en el XIX-; y una vista del Castillo de Marbella.
Los expertos aventuran que pudo emplear para sus trabajos una cámara oscura, una antepasada de la fotografía, para ser lo más preciso posible.

Vista de Málaga desde el mediodía, de Mariano Sánchez, 1785. Palacio del Pardo. / La Opinión
La Málaga amurallada fue inmortalizada «desde el mediodía», como aparece en el último libro; mientras que en el anterior aparece el mencionado óleo y otro desde el Muelle de Levante.
Es una Málaga que ese mismo año 1785 comenzaría a plantar la Alameda y que no había construido aún la Aduana.
Tras las murallas se aprecia la mole de la Catedral presidiendo la ciudad, también se ven las torres de sus iglesias y dependiendo de las vistas, elementos como la Puerta del Ángel, las Atarazanas, la playa de la Alameda, un pelado Monte Gibralfaro o toscos casetones pegados a sus murallas. Fue el adiós de la Málaga fortificada.
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