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Acción social

Estudiantes y mayores comparten piso en Málaga para combatir la soledad

Simón y Manuel forman parte del Programa Universitario de Alojamiento con Personas Mayores, que permite a los estudiantes vivir en los hogares de personas mayores que buscan compañía

Simón y Manuel llevan viviendo juntos desde noviembre.

Simón y Manuel llevan viviendo juntos desde noviembre. / c.l.

Chaima Laghrissi

Chaima Laghrissi

Málaga

A Simón (28) y a Manuel (80) les separan más de seis décadas, pero a pesar de la diferencia de edad, comparten muchas pasiones: la ópera, disfrutar de una buena comida y, sobre todo, el deseo de aprender el uno del otro. Aunque son compañeros de piso, no son unos compañeros cualquiera. Su relación es parte de un programa solidario de la Universidad de Málaga que ofrece soluciones tanto a estudiantes como a personas mayores que viven solas, y que busca, por un lado, paliar la soledad de los mayores y, por otro, proporcionar un respiro a los estudiantes ante la crisis habitacional que azota la ciudad.

El Programa Universitario de Alojamiento con Personas Mayores fue creado en 1992 por la Universidad de Málaga y desde entonces ha permitido que los estudiantes universitarios puedan vivir en los hogares de personas mayores que buscan compañía. Esta iniciativa no solo les ofrece un techo donde quedarse, sino que también facilita una convivencia intergeneracional en la que ambas partes se benefician de una relación enriquecedora.

Simón Cárdenas es un estudiante chileno de Trabajo Social que llegó a Málaga para realizar un máster en la Universidad de Málaga. Al igual que muchos jóvenes, la crisis del alquiler le dificultaba encontrar una opción viable de vivienda. Fue entonces cuando se enteró del programa de la UMA y decidió unirse a la iniciativa.

Encantado con la experiencia

Hoy, Simón comparte su vida diaria con Manuel, un sevillano que se trasladó a Málaga hace más de 70 años y que es un veterano del programa, con más de 13 años recibiendo estudiantes en su hogar. Manuel se muestra encantado con la experiencia: «Siempre mantenemos el contacto y los estudiantes siempre me preguntan por mí, es una oportunidad para compartir y aprender unos de otros», comenta. Para Simón, la convivencia ha sido igualmente enriquecedora. Ayuda a Manuel en pequeñas tareas diarias y le hace compañía, pero también disfruta de compartir momentos más especiales, como su pasión por la ópera y la lectura. «Es una convivencia muy natural. Cada uno tiene su espacio, pero la compañía de Manuel me ha permitido sentirme como en casa», explica Simón.

Por su parte, Manuel también valora mucho la presencia de Simón, a quien ve como una excelente compañía. Aunque él ha vivido solo durante muchos años, reconoce que tener a un joven en casa le aporta un bienestar emocional importante: «Se lo recomiendo mucho a todos los mayores que estén solos, es una experiencia muy enriquecedora».

Requisitos

Los estudiantes que participan en el programa deben cumplir ciertos requisitos, como un cuestionario para evaluar la compatibilidad de sus hábitos de vida con los de la persona mayor. Este proceso busca garantizar una convivencia armoniosa. «Se trata de que haya la mayor compatibilidad posible», aseguran desde la UMA.

El perfil del estudiante que pide este tipo de alojamiento se caracteriza por proceder de los pueblos de la provincia de Málaga, aunque cada año aumentan las solicitudes de universitarios que provienen de otras zonas de Andalucía, de Marruecos y de Sudamérica. Sus edades oscilan entre los 21 y los 26 años, variando de un año para otro el porcentaje de hombres y de mujeres.

El programa está diseñado para que los estudiantes puedan vivir en la casa de la persona mayor durante todo el curso escolar o mientras estén matriculados en la Universidad de Málaga. Además, las personas mayores que participan en el programa reciben una pequeña asignación económica de 160€ al mes, que se destina a cubrir los gastos derivados de la estancia del estudiante. Desde la Universidad de Málaga, animan a todas las personas mayores que se sientan solas o que deseen participar en este proyecto.

El proceso es sencillo: las personas mayores que deseen participar son entrevistadas para asegurar que existe una relación de compatibilidad con los estudiantes que se asignarán. Además, los estudiantes pasan por una selección basada en su perfil académico y sus capacidades para convivir y ayudar en las tareas diarias.

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