Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Memorias de Málaga

Hay que ponerse al día con el IBI y con la ensaladilla rusa

Ya no hay contribución, sino el pago del IBI, tampoco Telefónica, sino Movistar, y ahora el personal de toda la vida abraza el inglés y se llama ‘staff’. Pero no todo es inglés: en Málaga siguen pegando fuerte la ensaladilla rusa y sus concursos.

Miembros del Observatorio Malagueño de la Ensaladilla Rusa y el Gazpachuelo, en 2017.

Miembros del Observatorio Malagueño de la Ensaladilla Rusa y el Gazpachuelo, en 2017. / L.O

El otro día hice frente al pago de uno de los plazos del IBI, cuya traducción a mi lengua materna es Impuesto sobre Bienes Inmuebles, lo que toda la vida fue la Contribución: «un tributo que debe pagar el contribuyente o beneficiario de la utilidad económica». Una larga definición de lo que tenemos que pagar cada año por tener una vivienda en propiedad.

Total, que ya sé lo que es el IBI.

El cambio de la Contribución al IBI lo acepto, como tengo que admitir algo que mis meninges no están preparadas para asimilar con facilidad, como es, por ejemplo, el uso de un invento que fue una revolución en 1876. Me refiero al teléfono. Cuando nací, en la casa de mis padres en la Alameda Principal, había teléfono. Me acuerdo del número de abonado: 3902.

Ahora, en la vivienda que compartimos mi mujer y yo, porque nuestros hijos se emanciparon en su día, sigo teniendo teléfono y los cuatro dígitos se han convertido en ¡nueve!.

No lo deletreo para que no me llamen timadores profesionales para ofrecerme cambios de empresa y compras inverosímiles. Pero resulta que ya no soy abonado de Telefónica de toda la vida; ahora soy de Movistar.

Por mucho Movistar que aparezca en internet y las facturas, para mí, la Telefónica sigue siendo la de siempre. Cada día piso registros de hierro y hormigón en las aceras de las calles con el nombre de marras. Y el negocio no debe ir muy mal porque no hace mucho leí que el presidente ejecutivo de Telefónica cobró 55 millones de euros por este cargo durante nueve años, y que ahora le han indemnizado con 23,52 millones más. Pasa, según un comentarista, de ejecutivo a ejecutado... y bien pagado. Así da gusto ser despedido de una empresa.

La luz

Mis primeros recibos por el suministro de energía eléctrica eran de Hidroeléctrica de El Chorro, cuyas oficinas se conservan en La Malagueta, pero con otro inquilino. Un día me comunicaron que El Chorro había sido adquirido por Sevillana de Electricidad.

Cuando me fui acostumbrando a la nueva denominación, Sevillana fue absorbida por Endesa. Otro cambio.

Y para cambio curioso, el Gas Ciudad de toda la vida que ahora se denomina Naturgy. Ganas de subirnos al extranjerismo. Como cambien el nombre otra vez, a lo peor para ellos vuelvo al anafe o al butano.

Ponerme al día me obliga a tomar en serio la necesidad de reciclarme, como las botellas de vidrio y las de plástico.

La centenaria sede de Endesa en la calle Maestranza, en La Malagueta.

La centenaria sede de Endesa en la calle Maestranza, en La Malagueta. / L.O.

Amantes, no

La figura del amante se identificaba o se interpretaba como el hombre que mantenía relaciones extramatrimoniales, aunque ‘amante’ en su origen es la persona que ama algo, no forzosamente una mujer distinta a la suya. En la literatura de los siglos XIX y XX, los casos de amantes e hijos ilegítimos fueron fuente de mil y una historias.

Ya, oficialmente, no hay amantes; ahora se ha encontrado la figura ideal que no molesta a nadie: ‘compañera sentimental’, aunque también vale novio o novia. Que contraigan matrimonio por lo civil o la iglesia queda para más adelante. No hay prisa. La sociedad del siglo XXI pasa de las costumbres de nuestros abuelos.

Me da la impresión que en la actualidad hay igual número de bodas que de divorcios.

Hace muchos años, cuando nos asombrábamos de los divorcios de los actores y actrices de Hollywood, los motivos de la separación, en español, eran por «crueldad mental». Era el pretexto para las separaciones o divorcios. Hoy, la crueldad mental no se lleva. Hay otras crueldades físicas.

Más cambios

La Sala de Juntas del bloque donde vivo de momento conserva su denominación, aunque me temo que algún vecino más joven se deje ganar por la moda del ‘coworking’, que me suena a película del oeste interpretada por el sempiterno John Wayne.

En los grandes hoteles, empresas con instalaciones amplias para albergar a los trabajadores, en clubes, grandes superficies…, hasta hace nada destacaban algunas figuras imprescindibles para el buen funcionamiento de los servicios. Lucían un dorsal que los identificaban: mantenedor.

Pero últimamente, quizá para ahorrar letras, el personal que ejerce este trabajo se identifica como ‘Staff’, que en mi español es ‘personal’. Pero el Staff suena a importante.

En mi tierra, para resolver alguna cosilla sin importancia, se busca a una persona no titulada ni formada pero capaz de meter mano a todo lo imaginable. Ese personaje imprescindible al que acudimos para hacer un arreglillo tiene su nombre: ‘chapucero.’ Y hacía un ‘chapú ‘o arreglo para reparar un grifo que perdía agua o la cortina que se había descolgado. En inglés, el chapucero, es un ‘bungler’. Lo he apuntado para estar al loro. Cuando haya una fuga de agua o gas le diré a mi mujer que llame al ‘bungler’.

Un café con leche de toda la vida es ahora un «coffee latte»; aunque yo lo seguiré pidiendo en español para hacer patria. Para mí la mejor bebida del mundo es C.C.C., o sea, café, caliente, cargado.

Funes, en su presentación

Funes, en su presentación / L.O.

De football a fútbol

Sin embargo, en el mundo del ‘football’ (fútbol en inglés) ha sucedido todo lo contrario: todos los términos del popular deporte que empezaron con sus denominaciones inglesas se españolizaron con el paso de los años.

De ‘football’, a fútbol; de ‘referee’, a árbitro; de ‘offside’, a fuera de juego; de ‘fault’, a falta; de ‘corner’, a saque de esquina; de ‘linier’, a juez de línea… El único anglicismo que subsiste es ‘mister’, supuesto sinónimo de entrenador, porque los primeros que enseñaron a jugar al fútbol en España eran ingleses y todos los ingleses son identificados como ‘míster’, aunque muchos de los ‘místeres’ del fútbol español hayan sido o son holandeses, alemanes, italianos, argentinos…

Pero en otro deporte ha sucedido todo lo contrario: lo que era y es baloncesto de toda la vida, ahora es ‘basket’… y la madre que lo parió.

Yo jugué al baloncesto en 1945, y todavía conservo la ficha de la Federación Española de Baloncesto, temporada 1945-46 (licencia 1.450) como jugador de Primera Categoría. Difícil de creer, pero es verdad. Han pasado 79 años desde que jugué por última vez en un partido disputado en la Plaza de Toros de la Malagueta contra el Mercado de Mayoristas. Quizá ni encesté, no hay que presumir.

Filetes rusos

De la cocina rusa, vodka y caviar aparte, nos han llegado dos platos, los filetes rusos -carne picada- a los que ahora se les atribuye naturaleza hanseática -hamburguesa- que en la gastronomía norteamericana ocupa el primer lugar, y la ensaladilla rusa, que sí es originaria de Rusia.

Aunque la ‘hamburger’ es la reina de la gastronomía norteamericana, me desapunto, pero soy fiel a la ensaladilla rusa, de la que en Málaga hay incluso concursos para distinguir las mejores.

Tracking Pixel Contents