Aniversario
La huella de la Gneisenau en Málaga: 125 años después del naufragio
El hundimiento del buque escuela alemán Gneisenau ocurrió tan cerca de la costa que pudo ser observado por muchos malagueños, alertados por las campanas de la Catedral, y que no dudaron en acudir a socorrer a la tripulación
Este 16 de diciembre se cumplen exactamente 125 años de una tragedia que marcó para siempre la historia contemporánea de Málaga y cuya huella sigue hoy muy presente

Postal, obra de Sabina Muchart, del hundimiento del buque escuela Gneisenau al impactar contra el dique de Levanta arrastrado por el vendaval del sureste. / Sabina Muchart Collboni

El hundimiento de la fragata alemana Gneisenau ocurrió tan cerca de la costa que pudo ser observado por muchos malagueños, alertados por las campanas de la Catedral. Este 16 de diciembre se cumplen exactamente 125 años de una tragedia que marcó para siempre la historia contemporánea de Málaga y cuya huella sigue hoy muy presente. Mucho se ha escrito sobre lo que ocurrió aquella mañana de 1900: cómo la virulencia del viento de sureste arrastró a la embarcación hasta incrustarla en el dique de Levante; cómo la acción heroica de marineros y pescadores malagueños permitió salvar decenas de vidas; o cómo la Reina Regente María Cristina concedió a la ciudad el título de “Muy Hospitalaria” en reconocimiento a ese gesto colectivo.
No son pocos los testimonios fotográficos de la época que dan una idea de la virulencia del temporal que provocó este dramático desenlace. Muy interesante es una postal realizada en el estudio fotográfico Muchart (y que aparece como imagen principal de este reportaje), con sede en la plaza de la Constitución, y que era de dos hermanos. Uno de ellos era una mujer. El doctor en Historia Contemporánea, José Jiménez Guerrero, ha investidado sobre esta fotógrafa pionera: Sabina Muchart Collboni, ya que fue la primera mujer que realizó fotografias de imágenes de la Semana Santa de Málaga.

Nacho Agote
Sin embargo, poco se conoce sobre el después de este naufragio: qué ocurrió con los supervivientes, cómo se gestionó la tragedia en la ciudad y de qué manera fue moldeando la memoria y el paisaje urbano en las décadas siguientes.
Nerea Arqueología Subacuática es una empresa con más de 18 años de experiencia compuesta por profesionales de la arqueología, nacida en el seno de la Universidad de Málaga y premiada con el distintivo de Empresa de investigación SPIN-OFF de la UMA. Ha venido desarrollando en los últimos años una destacada labor de investigación histórica sobre esta tragedia marítima. Como explica Javier Noriega, su CEO, antes de llevar a cabo cualquier inmersión o sondeo, los historiadores consultaron documentación de cinco archivos: el de Díaz Escobar, el archivo Temboury de la Diputación de Málaga, el Archivo del Puerto de Málaga (especialmente todo lo relativo a las obras de ingeniería del siglo XX, desde el rompeolas de principios de siglo hasta la ampliación del dique de Levante en el Plan Especial del Puerto de 1997), el archivo de la Marina y fondos sobre U-boats en Kiel, y el Archivo Federal de Alemania (Bundesarchiv) en Coblenza.
El rescate del naufragio de la 'Gneisenau': el buque Nawa y el inicio del desguace
La operación de rescate fue determinante para el destino del pecio hundido en 1900. En una primera fase intervino el buque Nawa, traído de urgencia por el Gobierno alemán desde Gibraltar, para recuperar los elementos de mayor valor del navío: caja de caudales, cuadernos de transmisiones, instrumentos, cañones y piezas estructurales integradas en la arquitectura naval del buque (incluidos componentes de bronce).
En una segunda fase, la marina alemana concedió al marino gaditano José María Caballero la licencia para desguazar la Gneisenau. El desguace se prolongó aproximadamente seis años, como explica Javier Noriega, y dejó al barco prácticamente sin estructura: se retiraron palos mayores, forros del buque y decenas de miles de objetos. Una línea de trabajo futura, a juicio de Noriega, sería seguir el rastro de esa diáspora de materiales: qué piezas se conservaron, cuáles se vendieron y cuáles se reciclaron y se redistribuyeron por la geografía española.
“Podríamos estar hablando de más de cien mil objetos”, augura Noriega.

Al inicio de las operaciones de rescate, los buzos encontraron marinos alemanes sumergidos. / Archivo Juan Temboury
La Gneisenau: un “sarcófago marino”
Los archivos y las narraciones de la época recogen un aspecto especialmente duro del rescate: al inicio de las operaciones, los buzos encontraron marinos alemanes sumergidos y adheridos a los techos de las cubiertas, un shock para los equipos de intervención. Incluso tres años después, todavía se localizaron cuerpos, por ejemplo en la chimenea del barco. Este elemento es crucial para entender la Gneisenau no solo como un buque de Estado, sino también como un sarcófago marino de la marina militar alemana.
Arquitectura naval de la clase Bismarck: valor científico, técnico y museográfico
La arquitectura naval del buque —clase Bismarck— es esencial para saber qué tipo de navío era y por qué su importancia puede ser científica, técnica y museográfica. La Gneisenau estaba diseñada con un mix de velas y propulsión a vapor y se construyó para proteger intereses alemanes en rutas internacionales. Su comandante, marino experimentado y conocedor del Mediterráneo, actuó durante el naufragio conforme a ordenanzas militares.
Para su estudio resultan fundamentales tanto los documentos de archivo como la evidencia material que pueda conservarse bajo el mar. Los planos conservados en el Bundesarchiv (Alemania) y la comparación con el Moltke (considerado “hermano gemelo” del buque) ayudan a reconstruir el contexto técnico. La visita que Javier Noriega llevó a cabo al Deutsches Museum de Múnich permitió ampliar el análisis de los elementos constructivos y entender mejor qué se podía esperar de un pecio cubierto o alterado por obras portuarias.

Submarinistas de Nerea investigan el fondo donde yacen los restos de la Gneisenau en 2007. / Nerea Arqueología
Arqueología submarina en Málaga: sondeos junto a la escollera del dique de Levante
Con esa base documental, en 2007 Nerea realizó una intervención arqueológica submarina preventiva con proyecto en el Ministerio de Cultura para comprobar si quedaban restos de la Gneissenau junto a la escollera del dique de Levante del Puerto de Málaga. Participaron 20 buzos especializados y cuatro buzos arqueólogos, organizados en dos turnos durante siete días.
El equipo ejecutó 24 sondeos de tres metros alrededor del dique. La intervención constató lo que ya apuntaba la investigación archivística: las obras de ingeniería del puerto —recrecimiento de la escollera, base del dique y movimientos de tierra— condicionaron el entorno del pecio. En términos de transformación física, se trabajó sobre un ámbito ampliado en torno a 25 metros más de superficie respecto al rompeolas existente en 1900, en el momento de la tragedia. Con el rescate y el desguace previos, ese contexto hace especialmente relevante la arqueología para fijar de forma fehaciente el destino final de los restos: la arquitectura de la Gneisenau, o lo que queda de ella, está debajo de la escollera, inaccesible, pero, al menos protegida.

Sondeos de Nerea junto al dique de Levante del puerto de Málaga, lugar de la tragedia hace 125 años. / Nerea Arqueología
Nerea Arqueología: premio europeo en 2009 por protección del patrimonio subacuático
En 2009, por su labor innovadora, Nerea Arqueología recibió el reconocimiento “Empresa socialmente responsable” de la Unión Europea, entregado por la Comisión de Industria y Empresa, por su trabajo cotidiano y resultados en la protección de yacimientos arqueológicos submarinos.
Lo que queda en Málaga de aquella tragedia
125 años después, la ciudad de Málaga, además del recuerdo imborrable de su trágico hundimiento, todavía conserva distintos hitos que mantienen viva el heroísmo de sus ciudadanos de entonces.

María Cristina de Habsburgo concedió como regenta, y en nombre de su hijo Alfonso XIII, el título de 'Muy Hospitalaria' a la ciudad de Málaga. / L. O.
El título de “Muy Hospitalaria” para la ciudad de Málaga
La prensa mundial se hizo eco del naufragio de la Gneisenau en Málaga y destacó especialmente la actitud valiente y desinteresada del pueblo malagueño, que se lanzó al mar con medios muy precarios para salvar a los náufragos.
Como reconocimiento, el 3 de enero de 1901, la Reina Regente, María Cristina, en nombre de Alfonso XIII, concedió a la ciudad el título de “Muy Hospitalaria” mediante Real Decreto:
«Vengo en conceder a la ciudad de Málaga el título de Muy Hospitalaria a que tan honrosamente se ha hecho acreedora rivalizando todas sus clases, Corporaciones y Ayuntamientos en el salvamento de los náufragos de la Fragata de Guerra Alemana Gneisenau, acreditando una vez más las altas dotes de abnegación y valor y caridad que distinguen a tan noble pueblo».

Imagen del Hospital Noble. / L. O.
Heridos, supervivientes y hospitalidad malagueña: el Hospital Noble
En los días posteriores al naufragio se comprobó que:
- 32 heridos fueron atendidos en el cercano Hospital Noble
- 16 heridos ingresaron en el Hospital Civil
- Otros 16 heridos fueron tratados en la casa del médico del Consulado Alemán
Los supervivientes ilesos fueron alojados, en su mayoría, en el Consulado Alemán. El personal subalterno del buque se instaló en el Cuartel de Levante; los alumnos, en el Ayuntamiento, donde se habilitaron camas facilitadas por la Cruz Roja, el alcalde y miembros de la colonia alemana.
El cónsul alemán, Adolfo Pries, acogió en su propio domicilio a la oficialidad del buque, gesto que reforzó los lazos entre la comunidad alemana y la ciudad.
Un año después del hundimiento, el Gobierno alemán realizó un importante donativo al Hospital Noble en agradecimiento por los servicios prestados durante la catástrofe.
Construido entre 1866 y 1870 por las herederas del doctor Joseph Noble y ejecutado por el arquitecto municipal Cirio Salinas Pérez, este hospital auxiliar nació como centro de urgencias para malagueños y viajeros extranjeros llegados por el puerto de Málaga.

Los tripulantes fallecidos fueron enterrados en el Cementerio Inglés de Málaga. / Daniel Capilla (Wikimedia Commons)
Monumento en el Cementerio Inglés
El 19 de diciembre de 1900 fue enterrado el comandante Kretschmann en el Cementerio Inglés de Málaga, en una ceremonia presidida por las principales autoridades de la provincia. Durante el acto, el teniente de navío Werner depositó sobre la tumba una corona de flores en nombre de toda la tripulación.
En este mismo camposanto descansan también las demás víctimas del naufragio del buque escuela Gneisenau: en total, 41 oficiales y marineros de la Marina Imperial Alemana que perdieron la vida en la bahía de Málaga.
Pese al paso del tiempo, el monumento conmemorativo se mantiene en pie gracias a una aportación del Consulado Alemán en Málaga, que destinó 4.000 euros a su restauración para preservar este lugar como hito de memoria de los marinos allí enterrados.
Los supervivientes, el día de Nochebuena de 1900, embarcaron en el vapor Andalucía, que viajaba desde China rumbo a Alemania. El día de Navidad partieron a las once de la mañana. Tras una accidentada travesía debido al mal tiempo, el barco arribó al puerto de Wilhelmshaven en la madrugada del 2 de enero de 1901. Después de un permiso de diez días, la mayoría de ellos se incorporó al buque escuela Stein, de la flota alemana.La tumba de los 42 oficiales y marineros de la Marina Imperial Alemana recuerda a quienes perdieron la vida tras el naufragio del buque escuela “Gneisenau” en la bahía de Málaga, el 16 de diciembre de 1900.

Inauguración del Puente de los Alemanes en 1909. / Archivo Municipal de Málaga
El puente de Santo Domingo tras la ‘Riá’
En 1907 doblaron también las campanas de la Catedral. Era de madrugada. Algo poco usual. Así despertaba la ciudad, alertada de que aquel 24 de septiembre el Guadalmedina bajaba crecido y empezaba a inundar las calles de la Trinidad y el Perchel. La fuerza del agua y de los residuos que arrastraba se llevó por delante la frágil pasarela de la Aurora y sus restos acabaron atascándose en el puente de Santo Domingo, creando un “tapón” que agravó la inundación. Las cifras de víctimas de aquella famosa ‘Riá’ varían según el enfoque territorial y las fuentes: para Málaga capital se citan 21 fallecidos, mientras que en recuentos más amplios se habla de más muertos y desaparecidos fuera de la ciudad.
La catástrofe movilizó a las instituciones y derivó en una visita del rey Alfonso XIII para comprobar los daños.
La tragedia tuvo eco fuera de España. Cuando la noticia llegó a Alemania, se promovió una suscripción para ayudar a Málaga, impulsada por la colonia alemana y encabezada por el káiser Guillermo II. Los fondos que se recaudaron fueron destinados a la construcción de un nuevo puente donde antes estuvo el de Santo Domingo y que desde entonces es conocido como el Puente de los Alemanes. Fue inaugurado el 17 de diciembre de 1909.
«Alemania donó a Málaga este puente agradecida al heroico auxilio que la ciudad prestó a los náufragos de la fragata de guerra Gneisenau. MCM—MCMIC».
Este mensaje se puede leer en una lápida suspendida en uno de los arcos. Lo que era una modesta pasarela peatonal se convirtió en un robusto y férreo puente que hoy se conserva, y que ha sufrido distintas restauraciones y modificaciones con el paso del tiempo.

Muñoz Degrain recreó la acción heroica del pueblo malagueño durante el hundimiento de la Gneisenau en una de las pinturas del Salón de Plenos del Ayuntamiento. / Ayuntamiento de Málaga
Muñoz Degrain pinta la tragedia en el Salón de Plenos del Ayuntamiento
Pocos años más tarde, el nuevo Consistorio municipal de Málaga, situado en el Paseo del Parque, inauguró en 1919 sus instalaciones y para culminar el bello edificio se propuso que uno de sus hijos más laureados y adoptivos, fuese el encargado de decorar los techos y paredes del Salón de Plenos: Antonio Muñoz Degrain.
El tema que ocupó al pintor fue inmortalizar el extraordinario acto de heroísmo del pueblo de Málaga, al salvar a la tripulación de la fragata alemana. El Salón de Plenos del Ayuntamiento de Málaga destaca por esta gran pintura que representa el rescate de los náufragos de la Gneisenau en 1900, origen del lema "Muy Hospitalaria", y comparte espacio con otros lienzos alegóricos y placas conmemorativas de la historia malagueña, creando un ambiente institucional y artísticamente relevante. La pintura está datada en 1918 y consolida la fama de Málaga como ciudad acogedora. Forma parte de un programa decorativo más amplio que incluye obras de otros artistas como Guerrero del Castillo y José Fernández Alvarado, y placas que recuerdan hitos históricos locales.

Emilio Lehmberg Ruiz es el fruto del matrimonio entre un superviviente de la Gneisenau y la hija de la familia que le acogió tras el hundmiento. / L. O.
Emilio Lehmberg Ruiz y su calle en la ciudad
La actitud ejemplar de muchos malagueños no solo se demostró aquel 16 de diciembre de 1900, sino que se mantuvo durante semanas porsteriores. La ciudad no contaba entonces con red hotelera adecuada, así que muchos de los tripulantes que sobrevivieron a la tragedia fueron alojados en casas particulares. Uno de ellos, Otto Lehmberg Tielecke, fue recibido por la familia Ruiz Rodríguez, quienes, gracias a su posición económica, pudieron ofrecerle un hogar en su domicilio de Málaga, en la calle Cristo de la Epidemia. Durante su estancia entre los Ruiz, Otto se enamoró de la hija de la familia que lo acogió: Conchita. Ambos se casaron y tuvieron un hijo, Emilio Lehmberg Ruiz, quien, con el tiempo, se convertiría en un destacado compositor malagueño, quien creció rodeado de música y cultura a pesar de las dificultades personales de su padre, quien regentaba una tienda de comestibles.
Emilio pudo estudiar en el Conservatorio de Málaga, destacando por su talento, y más tarde se trasladó al Conservatorio Nacional de Madrid, donde perfeccionó sus habilidades en composición bajo la tutela de Conrado del Campo. En la década de 1950, Emilio Lehmberg alcanzó gran éxito en el mundo de la revista musical, consolidándose como un compositor reconocido en España. Muy famoso, y muy recordado es 'Cántame un pasodoble español', por ejemplo.
A pesar de su éxito, la vida de Emilio Lehmberg estuvo marcada por la tragedia. En los últimos años de su vida, sufrió problemas mentales que le condujeron a su trágico final: el 24 de mayo de 1959, se arrojó a las vías del tren en Las Rozas (Madrid), poniendo fin a su vida. Actualmente, está enterrado en la Sacramental de San Justo en Madrid.
El legado de Emilio Lehmberg perdura en Málaga. En 1972, la ciudad le rindió homenaje al rotular una calle con su nombre, reconociendo su contribución al mundo de la música. Se encuentra situada en el entorno de la calle Hilera, donde se encuentra en aparcamiento de San Juan de la Cruz, paralela a la avenida de Andalucía.
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