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Memorias de málaga

Los tiempos cambian: ya no hay ni pioneros ni balillas

Hace 90 años en España, los niños afiliados al falangismo eran los ‘balillas’, y al comunismo los ‘pioneros’. El movimiento Scout funcionó sin problemas durante la dictadura porque sus actividades eran apolíticas

Exposición en 2013, en el Ayuntamiento, por los cien años de la llegada de los Boy Scouts a Málaga.

Exposición en 2013, en el Ayuntamiento, por los cien años de la llegada de los Boy Scouts a Málaga. / l.o.

Guillermo Jiménez Smerdou

Guillermo Jiménez Smerdou

Málaga

En la España de hace noventa años los niños se alistaban, según las tendencias de sus progenitores y situación del país, a uno de los dos movimientos u opciones que entre sí no tenían nada en común. Solo se parecían en la edad de sus miembros.

Los progenitores accedían a que sus hijos se vincularan a una de esas dos organizaciones; pero si no estaban de acuerdo con ninguna de ellas, preferían que permanecieran en casita ajenos a esos movimientos de ideales encontrados.

Estos dos movimientos tenían nombre propio, pioneros y balillas.   

Los pioneros, para no entrar en disquisiciones, eran jóvenes captados por el partido comunista; los balillas, todo lo contrario, o sea, fascismo o falangismo. 

Un señor de Málaga, de gran prestigio por su formación universitaria, publicó en un periódico de la época un artículo con el título que encabeza el capítulo de hoy, con un mea culpa del que suscribe, pues no recuerdo si el título elegido era: ‘Ni pioneros ni balillas’ o ‘Ni balillas ni pioneros’. Para el caso es lo mismo.

La tesis del trabajo era tan clara que no precisa aclaración alguna. 

Su publicación malquistó a los líderes del comunismo y a los falangistas, al cincuenta por ciento. El escritor no era ni de una ni de otra ideología.

Las dos palabras siguen en el diccionario de la RAE. Pioneros, porque tiene muchas acepciones, y antes y después de su utilización por el partido comunista se usaba para calificar a las personas que iniciaban la exploración de nuevas tierras – el Oeste norteamericano – y que se aplicaba también, y se aplica, a las personas o grupos que se adelantan en cualquiera otra actividad, porque pioneros son los primeros que viajaron a la Luna, el que hizo el primer trasplante de corazón, los que exploraron los dos polos o el que inventó el tapón irrellenable o la fregona. Todos son pioneros, los primeros.  

Grupo de jóvenes malagueños con teléfono móvil, el año pasado. | A. GONZÁLEZ

Grupo de jóvenes malagueños con teléfono móvil, el año pasado. | A. GONZÁLEZ

El caso de balilla es diferente. Balilla fue un héroe genovés del siglo XVIII que se rebeló contra los austriacos. La fábrica de automóviles italiana Fiat lanzó al mercado un modelo de coche con ese nombre. El Fiat 508, el balilla, fue el segundo vehículo, que en 1932 sustituyó al 509. Era un utilitario tan pequeño –de solo dos plazas– que los obesos y personas de mucha estatura apenas si podían acomodarse por su estrechez.

Para distinguir a los militantes de la Organización Juvenil Fascista, el líder de fascio italiano, Benito Mussolini, optó por utilizar el apodo del héroe Giovanni Battista Perasso, Balillas, para este movimiento. 

Como héroe de Italia, Mussolini, lo eligió para dar nombre a la Organización Juvenil Fascista en la que militaban miles de niños italianos. Los balillas asegurarían el futuro del partido creado por el líder del fascismo, que empezó su carrera política en el socialismo y lo abandonó por el fascismo. Mussolini, el fascismo y los balillas dejaron de existir al terminar, con la derrota de los países del Eje (Alemania, Italia y Japón) en la Segunda Guerra Mundial. 

Como España estaba en deuda con Italia por la ayuda que prestó a una de las dos partes contendientes en nuestra Guerra Civil, la Falange Española copió a Italia, y a los niños que se alistaban al nuevo movimiento los identificó como balillas. Al perder la guerra Italia en 1945, se modificó la identificación: Los más pequeños fueron conocidos por Flechas, y los más crecidos, por Cadetes.

Con el tiempo, todo cambió; por un lado, quedaron los afiliados a las Falanges Juveniles de Francisco Franco, mientras que los no afiliados, los restantes, iban al Frente de Juventudes. En esta nueva imagen, el Frente de Juventudes llevó a cabo programas abiertos, como los campamentos de verano en Marbella (Vigil de Quiñones) y Cortes de la Frontera (creo recordar que Sánchez Rosso).

A estas dos actividades hay que unir las Marchas Volantes, lo que hoy es senderismo, pero sin tiendas de campaña para pasar las noches, competiciones deportivas, conferencias, charlas, seminarios… y ‘Formación del Espíritu Nacional’.

Con la Transición (1975) todo aquello dejó de existir.

Los pioneros

Durante la Segunda República, algunos de los hijos de los militantes comunistas de las principales ciudades españolas gobernadas por la República con el apoyo del PCE (Partido Comunista de España), se identificaron como Pioneros, organización que tenía su origen en la Unión Soviética, en la que los jóvenes entre los 10 y 15 eran adoctrinados por el Soviet.

Los primeros eran conocidos como Pioneros Vládimir Lenin. Ahora, con otro Vládimir –Putin–, no sé si persistirán los pioneros de hace un centenar de años. Los Pioneros de la Segunda República española dejaron de existir

Los boy scouts

El movimiento Scout, nacido en Inglaterra y extendido por medio mundo, se implantó en España incluso en la etapa de la dictadura. Al no abanderar ninguna idea política funcionó sin problemas. Se crearon pequeños grupos, desarrollaron sus actividades apolíticas y en Málaga subsisten algunos, sin llegar a la popularidad de otros países, donde los scout se cuentan por millares.      

Y ahora, ¿qué?

El Partido Popular con Nuevas Generaciones, el PSOE con las Juventudes Socialistas y el Partido Comunista con la Unión de Juventudes Comunistas de España, protegen y ayudan a estos grupos a formarse políticamente, y muchos de los líderes de estos partidos que están en el Parlamento, Senado, ayuntamientos y diputaciones proceden de estos grupos juveniles.

Me temo que estos grupos sean minoritarios, porque la juventud de hoy tiene otras metas: desde que empiezan a tener uso de razón, o antes, su ilusión y exigencias es un teléfono móvil, y a medida que cumplen años, al móvil agregan, por ejemplo, la asistencia a botellones donde se forman para pasarlo bien. Lo demás casi que les trae sin cuidado. Malo para el futuro.

El otro balilla

Como he mencionado, el nombre del héroe – Balilla – fue utilizado por la Fiat para varios modelos de coches utilitarios de tamaño reducido que desde 1932 y hasta 1950 y tal vez más, circularon por las calles y carreteras de la provincia.

Tener un Balilla en Málaga era una aspiración de muchos profesionales. El que fuera director de Radio Nacional de España en Málaga, Francisco Sanz Cagigas, adquirió uno, posiblemente el primer coche de su vida. Como era un hombre alto, le costaba trabajo ponerse al volante.      

En relación con la importación de este coche a España (España importaba muy poco del extranjero por la falta de divisas), corrieron rumores sobre esta operación. Se decía que un miembro del Gobierno se benefició directa o indirectamente de la irrupción de los balillas y topolinos a nuestro país. Entonces no había libertad de prensa, Radio Nacional estaba intervenida, y la televisión y las redes sociales no existían. Si fue verdad o mentira los rumores se diluyeron con el tiempo.

Ochenta años después se están dando parecidos casos de corrupción, y el Gobierno los niega, aunque el corrupto, cuando escribo estas líneas, está en la trena o chirona como vulgarmente decimos en Málaga en lugar de cárcel.

La cárcel donde se aloja el ‘presunto’ es una que frecuentan gentes importantes que se han desviado de la senda de la honestidad. Se rumorea que hay más ‘candidatos’ a ir ‘a la sombra’ en los próximos meses.

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