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HISTORIA

El parque de Málaga que acogió el cumpleaños más loco de Hemingway: con burros, fuegos artificiales y muchos excesos

Estos terrenos se han convertido en uno de los jardines botánicos más impresionantes de la provincia malagueña

Ernest Hemingway leyendo una carta en La Cónsula.

Ernest Hemingway leyendo una carta en La Cónsula. / Mary Hemingway

Málaga cuenta entre su amplia riqueza natural con un parque que se ha convertido en uno de los jardines botánicos más importantes de toda la provincia, que cada día recibe a decenas de personas para disfrutar de su belleza. Pero cerca de 60 años atrás, su imagen era bien distinta, cuando era propiedad de un adinerado matrimonio estadounidense y protagonizó el cumpleaños más loco del escritor Ernest Hemingway.

Este histórico enclave es el Jardín Botánico Finca La Cónsula, unos jardines situados en el distrito de Churriana, junto a la carretera hacia Alhaurín de la Torre, de alto valor al contar en sus 12,5 hectáreas de superficie con ejemplares botánicos de gran antigüedad y singulares características.

De la hacienda de San Rafael al gran jardín de Churriana

Así, a día de hoy, este lugar de Málaga se ha convertido en un jardín de imprescindible visita para disfrutar de sus abundantes especies tropicales y subtropicales, con un total de 700 ejemplares de 100 especies.

El torero Antonio Ordóñez y Ernest Hemingway en la piscina de La Consula.

El torero Antonio Ordóñez y Ernest Hemingway en la piscina de La Consula. / EH 2401S Antonio Ordonez and Ernest Hemingway, 1959. Malaga, Spain, "La Consula" (Davis Estate). Photograph in the Ernest Hemingway Photograph Collection, John F. Kennedy Presidential Library and Museum, Boston.

Pero no siempre ha tenido esta fisionomía ni uso, sino que en sus inicios, en el siglo XVIII, era una hacienda agrícola conocida con el nombre de San Rafael.

El encargo de Hemingway en La Cónsula

Tras cambiar de manos y usos en repetidas ocasiones, acabó siendo propiedad del adinerado matrimonio estadounidense formado por Bill y Annie David, y protagonizando uno de los momentos más impactantes de la historia de Málaga.

Todo sucedió en 1959, cuando la pareja invitó al escritor Ernest Hemingway a disfrutar de su finca mientras escribía por encargo para la revista Life un reportaje sobre el duelo taurino entre Luis Miguel Dominguín y Antonio Ordóñez.

21 de julio de 1959: el 60 cumpleaños del escritor en La Cónsula

Ante la amistad que le unía a ambos toreros, el Premio Nobel les invitó a la finca, donde pasaron unos días rodeados del mejor ambiente y la ginebra que continuamente acompañaba a Hemingway.

Así, pasaron las jornadas con tranquilidad hasta que llegó el 21 de julio, cuando el escritor celebraba su 60 cumpleaños. Para festejar tan apreciada fecha, Hemingway decidió hacer una gran fiesta en el recinto para conmemorar tanto su cumpleaños como el de Carmen Dominguín, esposa de Antonio Ordóñez.

Lo que comenzó como una fiesta más para celebrar la vida y la amistad, se acabó convirtiendo en el mayor evento del año ante la importancia de los invitados y la magnitud de los excesos vividos en el lugar.

Los invitados del cumpleaños de Hemingway en Málaga

Hemingway decidió invitar para la ocasión a muchos extranjeros que ya residían en Málaga, la mayoría norteamericanos e ingleses, que habían descubierto la provincia antes de que el territorio malagueño se convirtiera en una Meca del turismo internacional.

A estos se sumaron algunas familias malagueñas, la mayoría invitadas por la familia Ordóñez, así como un marqués que destacó en la fiesta por sus bromas pesadas y chistes de mal gusto.

En ese tiempo, el franquismo aún imponía una visión muy conservadora de la sociedad, que carecía de los aires libertadores que posteriormente llevó el turismo extranjero a Málaga.

Por ello, esta fiesta se acabó convirtiendo en todo un escándalo que sacudió la sociedad malagueña ante los acontecimientos vividos en la reconocida finca.

La llegada de los invitados se produjo sobre las 20.30 horas, cuando ya empezaba a bajar el sol y el calor en Málaga. Y nada más cruzar la puerta, el verdadero protagonista de la fiesta ya hacía su aparición: copas y copas se servían de forma constante y con generosidad.

Alcohol, menú “español” y una noche fuera de control

Una fiesta en la que no faltó el alcohol y que contó con un curioso menú, una "comida española" que sirvió la propia esposa del escritor, Mary Hemingway: un potaje de garbanzos con arroz.

Una comida menos sofisticada de lo que esperaban muchos comensales, lo que hizo que muchos acabaran llenándose de alcohol en vez de alimento, lo que precipitó los acontecimientos de la noche.

Así, un invitado terminó tumbado junto a la piscina con su mujer llorando a su lado al pensar que había perdido la vida. Sin embargo, su salud no peligraba, aunque se encontraba inconsciente tras ingerir una droga que había colocado en su copa.

Burros, celos y peleas: el escándalo del cumpleaños

Además, otro de los asistentes a la fiesta decidió entrar al vestíbulo montado en uno de los burros había en la finca, tras lo que invitó a una conocida actriz española a que montara con él sobre el corcel. Esto provocó un enorme ataque de celos de su marido que casi acaba en pelea.

Y no fueron los únicos, ya que los celos y conflictos se hicieron más que constantes durante la fiesta, con la mayoría de las parejas enfadadas tras la celebración de la misma, todo ello empujado por el alcohol que no dejaba de correr por cada estancia.

Pero todo se complicó aún más al llegar el momento de los fuegos artificiales que, ante la embriaguez de sus manipuladores y la falta de expertos para controlarlos, acabaron incendiando unas palmeras que se encontraban en el recinto.

'Fuga' de invitados en La Cónsula de Málaga

Finalmente, acabaron llegando los bomberos, lo que hizo desaparecer a la mayoría de invitados tanto por el cariz que había tomado la fiesta como por el miedo a que, tras ellos, llegaran los 'grises', como se conocía a la Policía en aquella época.

Nathan "Bill" Davis, Rupert Bellville y Ernest Hemingway cenando en La Consula.

Nathan "Bill" Davis, Rupert Bellville y Ernest Hemingway cenando en La Consula. / EH-C641T Bill Davis, Rupert Bellville and Ernest Hemingway dining at La Consula, 1959. Photograph in the Ernest Hemingway Photograph Collection, John F. Kennedy Presidential Library and Museum, Boston.

Una celebración que dejó titulares y comentarios por toda la sociedad durante la época, pero que ha cargado a la Finca La Cónsula de uno de los recuerdos más emblemáticos y singulares hasta la fecha.

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