Balance
Monseñor Satué: sus primeros cien días como obispo de Málaga
El prelado destaca que durante estos primeros meses desde que tomó posesión de su cargo se ha dedicado a "escuchar" y analiza las respuestas a una encuesta enviada a sacerdotes y colaboradores antes de afrontar cambios de calado en la estructura diocesana

Toma de posesión Monseñor José Antonio Satué como nuevo obispo de Málaga, en la Catedral. / Gregorio Marrero / LMA

Los “cien primeros días” se han convertido en una especie de unidad de medida del poder y el servicio. No es una cifra mágica: ni garantiza que alguien vaya bien encaminado ni certifica que esté fracasando. Pero funciona como un umbral simbólico que condensa expectativas, permite ordenar el relato y ofrece un primer corte para evaluar cómo se ejerce un cargo cuando todavía no hay excusas de rodaje, pero tampoco se han agotado los márgenes de maniobra. El 13 de septiembre, José Antonio Satué tomó posesión como nuevo obispo de Málaga en una ceremonia en la Catedral. Llegaba a una diócesis grande, compleja y repleta de retos. Se reconocía abrumado, en sus primeras declaraciones a los medios de comunicación a las pocas horas del anuncio de su nombramiento en junio. Decía que Málaga le daba "vértigo". Su balance de estos meses los resume en tres palabras: “acogida, intensidad y futuro”.
"Mi valoración de estos primeros cien días -que se cumplen este 22 de diciembre - podría resumirla en tres términos. El primero sería acogida: una acogida extraordinaria, verdaderamente maravillosa. El segundo, intensidad. En esta tierra se vive con mucha intensidad y eso es algo que valoro y me atrae. Y el tercero, futuro, porque esta diócesis ofrece enormes posibilidades. Confío en poder ayudar a que aflore lo mejor de cada una de las personas que forman parte de la diócesis de Málaga", ha expresado a La Opinión de Málaga en su balance.
Satué se crió en en Sesa, un pueblo de la provincia de Huesca que ahora tiene 100 habitantes. La diócesis de Huesca, en la que estrenó su vida cristiana, y la de Teruel y Albarracín, de donde procede como obispo, no alcanzan los 100.000 habitantes; mientras que la de Málaga roza los dos millones. Pese a estas grandes diferencias, Satué ha "caído bien". Se esperaba un obispo cercano, empático, de talante abierto, comprometido en lo social y presente en la vida cotidiana. Y no ha hecho más que empezar.

El nuevo obispo de Málaga, mantiene una intensa actividad con los medios de comunicación. / Álex Zea
“Está siendo, ante todo, un tiempo de escucha”
El prelado ha explicado que estos primeros meses han estado marcados por la "escucha personal y atenta". En ese contexto, ha señalado que impulsó una encuesta entre sacerdotes y colaboradores más directos, que ha recibido una respuesta “muy amplia y diversa”. En este momento, de hecho, todavía estaría analizando estas contestaciones, algunas de más de 50 folios, lo que refleja el interés por participar. De hecho, según ha indicado, actualmente continúa trabajando en la tabulación de las respuestas, una tarea que quiso asumir personalmente. “Todo este material me proporcionará información muy valiosa de cara a las decisiones que habrá que tomar más adelante, quizá a final de curso”, ha afirmado.
Son decisiones que afectarán también a la necesaria reestructuración de la curia. La salida de algunos vicarios parece evidente, así como la llegada de otras personas de confianza de Satué para asumir estas responsabilidades. Las quinielas están a la orden del día. Dentro y fuera del Palacio de la calle Santa María.
Formación como base y “enormes oportunidades”
El obispo ha destacado que Málaga es una diócesis con “un enorme margen de crecimiento”. Pone el foco en la formación como una de las grandes apuestas realizadas en etapas anteriores, "tanto por don Jesús -Catalá- como por quienes le precedieron". “Esa inversión en formación constituye hoy una base muy sólida y nos abre amplias perspectivas para seguir desarrollando nuestra misión, que no es otra que anunciar el Evangelio con palabras y con obras”, ha señalado.
El gran reto: jóvenes, niños y quienes están más alejados
Junto a las oportunidades, el obispo ha reconocido también dificultades, especialmente en la transmisión de la fe a jóvenes, niños y personas que se sienten más alejadas de la Iglesia. “Ese es, sin duda, uno de los grandes retos que tenemos por delante”, ha remarcado.
Aun así, ha asegurado que se está encontrando con parroquias y comunidades vivas y dinámicas, y afronta su tarea “con esperanza”, convencido de que existe una base sólida sobre la que seguir construyendo. “A veces tengo la sensación de llevar aquí un año o más, pero la realidad es que no: han sido solo tres meses, pero muy intensos”, ha concluido.

El nuevo obispo de Málaga, José Antonio Satué, visita la Basílica de la Victoria por primera vez, donde celebró la eucaristía, el día después de su toma de posesión y como muestra de la importancia que le da a la Patrona de Málaga / Eduardo Nieto
Visita a las parroquias y preocupación social
En estos primeros cien días el obispo ha tenido oportunidad de visitar distintas parroquias de la diócesis. Empezó en la basílica de la Victoria, donde recibe culto la imagen de la Patrona. José Antonio Satué, solo un día después de tomar posesión como obispo, presidió una eucaristía y, una fez finalizada la celebración litúrgica, visitó el Camarín de la Virgen, la cripta de los Condes de Buenavista y dejó un mensaje en el libro de firmas de la Basílica, como recuerdo de su primera visita.
A la semana siguiente estuvo en los Mártires, una de las parroquias históricas de la diócesis, fundada a raíz de la toma de Málaga por parte de los Reyes Católicos.
Lo primero que programó, además, fue una reunión con los equipos sacerdotales de todos los arciprestazgos de la diócesis, que incluye Melilla. Le gusta, además, ir a las parroquias pequeñas de los pueblos a visitar a los curas jóvenes. A veces, casi de sorpresa.
El Domingo Gaudete, este mismo Adviento, estuvo en la parroquia de San Antonio, en Cuevas del Becerro, que reabrió sus puertas para celebrar la reinauguración del templo tras casi un año de obras. Y el 20 de enero próximo, tiene previsto presidir la misa del V centenario de la parroquia de San Sebastián, de Cañete la Real, dentro de los cultos que se celebran con motivo del jubileo.
Desde el principio, el nuevo obispo de Málaga ha demostrado una especial sensibilidad social. Uno de los primeros actos que protagonizó fue una visita a los pacientes del Hospital Clínico, donde celebró una misa en honor de todos los profesionales, los enfermos y sus familias. Es, de hecho, el primer obispo que ha visitado un hospital público en la provincia de Málaga, con el objetivo de conocer de primera mano su funcionamiento y agradecer personalmente la labor de las distintas categorías profesionales. En la misma línea, también ha estado en el Hospital Marítimo de Torremolinos.
Ya antes de llegar a la ciudad, el obispo advertía de que había percibido “tanto su evidente desarrollo económico como algunos problemas sociales de calado”. Entre ellos, señalaba la dificultad para acceder a una vivienda y para llegar a fin de mes de muchas familias, así como la realidad de los “nuevos pobres” de los que alerta Cáritas: personas que, pese a tener trabajo y sueldo, pueden quedar en situación de vulnerabilidad.
Este pasado lunes, el prelado visitó el centro Sagrada Familia de Cáritas Diocesana. Y antes ya había estado en el Seminario, en concreto, el 25 de septiembre, donde conoció a la docena de seminaristas que actualmente se forman para ser los curas del futuro. Y este jueves, día de la Virgen de la Esperanza, asistió a la Casa del Sagrado Corazón del Cotolengo.

José Antonio Satué preside la misa de campaña por el 25 aniversario de la coronación de la Trinidad. / Eduardo Nieto / LMA
Satué y las cofradías
Nada más llegar a Málaga, al nuevo obispo, José Antonio Satué, ya le estaban preguntando por la posibilidad de autorizar un Sábado Santo procesional en la capital. De entrada, no se ha negado. “Todo es cuestión de hablarlo”, respondió. Satué ha asumido el gobierno de una diócesis en la que la religiosidad popular, canalizada en gran medida por las hermandades y cofradías, tiene un peso determinante. El obispo ha reconocido que el modo de vivir la fe en Málaga “es diferente” y asegura que lo valora. “Intentaré no defraudar”, afirmó.
En rueda de prensa, apenas dos días después de tomar posesión de la sede malagueña, Satué se refirió al papel de las corporaciones: “Me parece que las cofradías y hermandades tienen un gran potencial, hacen muchas cosas y muy bien, pero, como cualquier realidad de la Iglesia y del mundo, también puede mejorar”.
En estos meses ya ha tenido varios acercamientos a la realidad cofrade malagueña. El 21 de septiembre ofició la Misa de Patronazgo de la Virgen de los Remedios en los Santos Mártires, previa a su salida procesional. El 25 de octubre presidió la misa conmemorativa del 25 aniversario de la coronación canónica de la Virgen de la Trinidad, en la plaza de San Pablo. Y más recientemente, este pasado miércoles, acudió a la Basílica de la Esperanza para celebrar el tercer día del triduo dedicado a la Virgen con motivo de su festividad y firmó en el libro de oro de la corporación.
Y fuera de la capital, por ejemplo, monseñor Satué asistió en la iglesia de San Juan Bautista de Vélez a la misa de la Virgen de los Remedios, patrona y alcaldesa perpetua de la localidad, este pasado mes de noviembre.
El año 2026 será el de su primera Semana Santa como obispo de Málaga. Aunque ha señalado que ya ha visto tronos en la calle durante algunas procesiones extraordinarias celebradas este otoño, entonces podrá vivir de primera mano la particular manera que tiene Málaga de entender el culto externo.
Intensa actividad epistolar
El obispo no ha querido dejar de dirigirse a los fieles, como venía haciendo en Teruel, y cada semana publica una 'Carta desde la fe' con las que deja constancia de su especial sensibilidad hacia los problemas más candentes de la sociedad, como la inmigración, la pobreza o la violencia contra las mujeres. Satué anima a las parroquias, movimientos y comunidades a "superar la tentación de silenciar este gravísimo problema".
También ha mantenido una estrecha relación con los medios de comunicación, convencido de su responsabilidad como vertebradores de la sociedad, concediendo entrevistas, visitando redacciones e incluso platós de televisión.
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