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Agricultura

Finca La Torre: catorce años custodiando la excelencia del AOVE desde la provincia de Málaga

Finca La Torre, tras catorce años en el mercado, presenta una nueva imagen corporativa y una cosecha histórica de 80 toneladas de aceite de oliva virgen extra, apostando por la excelencia

Finca La Torre, donde se realiza el AVOE premiado de Antequera.

Finca La Torre, donde se realiza el AVOE premiado de Antequera. / L. O.

F. J. Cristófol

F. J. Cristófol

Catorce años después de su nacimiento, Finca La Torre vuelve a marcar el paso en el sector oleícola español. La almazara malagueña estrena identidad visual y una cosecha histórica: 600 toneladas de aceitunas que darán lugar a 80 toneladas de su preciado aceite de oliva virgen extra (AOVE). Después de su salto a la fama entre premios y apariciones estelares en televisión, dan una vuelta de tuerca a su compromiso erigiéndose en Guardianes de la excelencia, una responsabilidad autoimpuesta en su nuevo lema. 

“Este lema es la síntesis de lo que somos: custodios de una manera de trabajar el aceite que combina innovación y respeto absoluto por la tierra”, explica Borja Adrián, director comercial de Finca La Torre. “Queríamos una identidad que reflejara esa mezcla de orgullo, rigor y responsabilidad hacia lo que producimos”.

La Finca La Torre ha cambiado la imagen corporativa de sus envases de AVOE.

La Finca La Torre ha cambiado la imagen corporativa de sus envases de AVOE. / L. O.

Nueva imagen corporativa

El lema no es un simple reclamo publicitario. Es la declaración de principios de una empresa que lleva catorce años demostrando que tradición y vanguardia pueden convivir. El rediseño de la imagen corporativa responde a una intención clara: dejar que el aceite vuelva a ser el protagonista. Las nuevas botellas lucen un aspecto más limpio, sobrio y elegante. “Nos dimos cuenta de que el lujo, en nuestro caso, está en la pureza”, añade Borja Adrián. “Queríamos que el envase hablara el mismo lenguaje que el aceite: honestidad y autenticidad. No se trata de reinventarse, sino de volver a lo esencial”.

Esa esencia de la que habla se palpa en los campos que rodean la finca, donde los olivos han vivido una primavera excepcional. Las lluvias de primavera han devuelto al olivar una calma que hacía años no se veía. “La primavera lluviosa ha sido una bendición”, reconoce Víctor Pérez, gerente de Finca la Torre. “Nuestros olivos han tenido agua suficiente y eso se nota. Han completado su ciclo sin estrés hídrico y el resultado son frutos generosos, equilibrados y sanos. No se trata solo de cantidad, sino de calidad y estabilidad”.

La finca produce cuatro variedades de aceite: hojiblanca, arbequina, cornicabra y picudo. La hojiblanca, procedente en parte de olivos centenarios, sigue siendo la estrella de la casa. “Cada variedad tiene su historia”, cuenta el. “La hojiblanca representa nuestra raíz andaluza, la arbequina aporta frescura, la cornicabra da estructura y el picudo nos conecta con la tradición local. Lo bonito es que juntas cuentan lo que somos” indica Pérez.

Borja Adrián, director comercial de Finca La Torre

Borja Adrián, director comercial de Finca La Torre / L. O.

Agricultura ecológica

Más allá de la cantidad o el diseño, la verdadera identidad de Finca La Torre está en su modelo productivo. Su apuesta por la agricultura ecológica y biodinámica, pionera en España, ha convertido a la almazara en un referente de sostenibilidad. No se utilizan productos de síntesis y la recolección es temprana, manual y precisa. Cada aceituna se moltura inmediatamente después de su recolección para conservar intactas sus propiedades. “Para nosotros, sostenibilidad no es una palabra de moda: es una práctica diaria”, dice Borja Adrián. “Controlamos cada litro de agua, cada hora de sol, cada decisión sobre el suelo. Nuestro futuro depende de que el olivar siga vivo dentro de cien años”, apostilla Pérez.

Esa filosofía, unida a un proceso minucioso, les ha permitido mantener un perfil sensorial constante en sus aceites, reconocibles por su intensidad aromática y equilibrio. “El reto está en lograr que cada cosecha sepa a Finca La Torre”, explica. “Que un consumidor en Tokio o en Nueva York reconozca ese sabor y diga: esto es Andalucía en una botella”.

Finca entre patrimonio histórico

La finca, situada en Bobadilla, a pocos kilómetros de Antequera, conserva vestigios romanos y una torre vigía del siglo XIII que da nombre al proyecto. Entre pinares y pastos se extienden 380 hectáreas de olivar donde conviven tradición y tecnología. Allí, cada árbol parece tener una historia que contar. “Nuestra mayor responsabilidad es cuidar este patrimonio”, reflexionan Borja y Víctor. “No solo los olivos o el paisaje, sino la cultura del aceite. Queremos que cuando alguien hable de Finca La Torre piense en una forma de entender Andalucía: pausada, honesta, vinculada a la tierra”.

La Finca La Torre está en Bobadilla, rodeada de restos de patrimonio histórico.

La Finca La Torre está en Bobadilla, rodeada de restos de patrimonio histórico. / L. O.

Oleoturismo

Esa conexión con el territorio se refuerza con proyectos de oleoturismo, talleres de cata y colaboraciones con chefs y escuelas de hostelería. La marca no solo vende aceite: también difunde la cultura del virgen extra. “Hay una labor pedagógica que asumimos con orgullo”, afirman. “El consumidor es cada vez más exigente, pero todavía hay mucho que hacer en educación gastronómica. Enseñar a distinguir un virgen extra de calidad es parte de nuestro compromiso con el sector”.

Reconocida con seis premios Alimentos de España y presencia en guías internacionales como Flos Olei, Finca La Torre ha logrado mantenerse fiel a su esencia mientras crecía en el mercado global. Hoy exporta buena parte de su producción a Europa, Estados Unidos y Asia. “En el exterior, la gente asocia España con sol y gastronomía, pero no siempre con excelencia”, señala Borja Adrián. “Queremos cambiar eso. El aceite de oliva virgen extra puede ser un embajador de lo mejor que somos”.

Estos guardianes de la excelencia se lo juegan todo a su nuevo comienzo que busca asentar los buenos resultados del pasado presentando un buen producto en lugares como Japón o Estados Unidos sin olvidarse del mercado local.

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