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Crónicas de la ciudad del 2025

Tercer vía crucis para la Bahía de Málaga

2025 pasará a la historia como el de la presentación de la tercera versión del rascacielos del puerto, un disparate que aumenta la altura y trata de camuflar el golpe para la imagen de Málaga con un paseo ajardinado de fantasía

Alfonso Vázquez

Alfonso Vázquez

En Málaga tenemos unos gestores públicos que no están a la altura, y eso que lo más llamativo de 2025, junto con la espantada del Mundial de Fútbol, ha sido el ‘estirón’ que ha pegado la Torre del Puerto, porque la tercera versión del disparate alcanza los 144 metros.

Los promotores cataríes y catalanes demuestran así un desdén bastante aquilatado por esta ciudad, después de rebajar la altura a 116 metros, en la versión anterior, tras el chaparrón de críticas.

Entre Málaga y el negocio, está claro por lo que optan. Están en su derecho de despreciarnos. Por eso mismo, resulta particularmente humillante que, por segunda vez, ‘aterrice’ por estos lares un premio Pritzker, en este caso el británico David Chipperfield, para el propósito de siempre: tratar de forzar, con su ‘prestigio’, la normativa urbanística en vigor, como ya sucedió con el Hotel de Moneo, epítome del Urbanismo a la carta y la codicia inmobiliaria, en la Ciudad del Paraíso de los Pisos Turísticos.

Como el disparate es inasumible para la mayoría, salvo para nuestros pertinaces Paco de la Torre y Carlos Rubio, los promotores tratan de camuflar el gravísimo atentado paisajístico con un paseo ajardinado de fantasía, más propio de las Crónicas de Narnia.

De hecho, aseguran haberse inspirado nada menos que en el Parque y en el Jardín de La Concepción para ‘regalar’ a Málaga un ‘Paseo de Levante’ repleto de pinos con hechuras de secuoyas. La imaginación no tiene límites, ni siquiera en este muelle de vientos constantes que se adentra en el mar.

Por fortuna, este mismo 2025 el tercer ‘viacrucis’ para la Bahía fue eficazmente contestado por un buen número de expertos, entre urbanistas, arquitectos y profesores universitarios, que en el Rectorado escenificaron la oposición a este ‘apagón’ del raciocinio institucional.

Todos a una mandaron el mismo mensaje a nuestros desfasados cargos públicos: la Torre del Puerto está proyectada «en el peor sitio de Málaga». Ojalá que el Consejo de Ministros capte la indirecta si el asunto llama a su puerta. Y que también lo haga Alberto Núñez Feijoó si las urnas le colocan algún día en la Moncloa.

Tras el irremediable estropicio que este Ayuntamiento ha causado al paisaje de Málaga con las Torres de Martiricos, por encima de la necesidad de más hoteles de lujo debe primar, de una vez por todas, la sensatez.

18 más para la lista

Algo que sí ha hecho muy bien el Consistorio este año ha sido abrir la puerta, por fin, a más edificios con protección arquitectónica en el PGOU. 18 inmuebles se han sumado a la raquítica lista; menos da una piedra.

Como curiosidad, tres de ellos -la fábrica de Fiat Lux, y los números 40 y 42 de la avenida del Pintor Sorolla- el Ayuntamiento se planteó demolerlos hace años.

Por eso, cuanto más formados y sensibilizados estén nuestros cargos públicos mejor le irá al Patrimonio de todos. Especialmente, en estos tiempos oscuros de presión inmobiliaria que no respeta ni edificios de valía ni, por supuesto, a la inmensa mayoría: a los malagueños sin suficiente parné.

Cuatro imágenes que muestran la dejadez municipal en la subida a Gibralfaro

Cuatro imágenes que muestran la dejadez municipal en la subida a Gibralfaro / A.V.

Sin novedad

Por lo demás, las crónicas de la ciudad volvieron a hacerse eco de cómo la subida a Gibralfaro sigue siendo, como desde hace 15 años, un vergonzoso calvario de pintadas y mobiliario en mal estado, para bochorno diario de cientos de turistas.

Por eso, al misterio de los agujeros negros, hay que sumar el de un alcalde que lleva 25 años en el puesto y durante tres lustros se desentiende de una de las vías turísticas más frecuentadas de Málaga.

En la misma línea, la sección volvió a denunciar los residuos de obra de la hiperronda, espurreados por el Parque Periurbano de la Virreina, al menos, desde 2010. Que en el 2026 ‘se haga la luz’ entre quienes nos gobiernan.

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