Crónicas de la ciudad
Los vándalos dejan su huella en San Julián
Mamíferos grafiteros la toman con la sede de la Agrupación de Cofradías, mientras extienden sus malas artes a otros inmuebles de la castigada calle Muro de San Julián

Algunas de las pintadas en la pared de San Julián, esta semana / A.V.
El número de otoño de ‘La Saeta’ ha tenido el acierto de incluir un completísimo y necesario libro homenaje a uno de los más grandes cofrades de la Historia de Málaga, a la altura de Antonio Baena Gómez o Enrique Navarro: Jesús Castellanos, fallecido en 2012.
Entre las mil y una empresas que Jesús Castellanos llevó adelante en su vida, no se puede olvidar su contribución a realzar la sede de la Agrupación de Cofradías, en San Julián, al conseguir que albergara un ilusionante Museo de la Semana Santa de Málaga; aunque no continuara tras su muerte.
Frente a este derroche de inteligencia, pasión, generosidad, sapiencia y arte que era Jesús Castellanos, la sede de la Agrupación de Cofradías vuelve a hacer frente a un derroche supremo de idiocia colectiva, en la forma de una suerte de ‘eructo pictórico’, desparramado por las paredes de su centenaria sede, que ha visto de todo; en este caso, a algunos de los grafiteros más melones de la Creación.

La sede de la Agrupación de Cofradías, vandalizada esta semana. / A.V.
En la antítesis de Picasso o Miquel Barceló los mamíferos anónimos que han ensuciado con sus garrulas maneras la calle Muro de San Julián han echado mano de las artes más primitivas, no para reinterpretarlas, sino para desprestigiarlas.
Un examen detallado de esta exhibición de memez evidencia que estamos ante un grupo de adolescentes o cuando menos, de adultos infantiloides que han actuado como Fuenteovejuna, a la hora de dejar sus prescindibles nombres, apodos y jergas gremiales.
La embestida
La embestida del rebaño ha sido conjunta. Sin duda, en este gesto se aprecia tanta inteligencia colectiva como en el ala Oeste de la Casa Blanca -el homínido que reside en ella ordenó demoler el ala Este-.
Y qué triste que denuncias contra Israel y loas a Palestina, que respaldan la justicia internacional y las Naciones Unidas, tengan cabida en estos muros seculares: las pintadas pierden su razón de ser ante el innegable acto vandálico -en estos casos, habría que atender al dicho clásico: «Antes de negar con la cabeza, asegúrate de que la tienes»-.

Pintadas frente a la Agrupación de Cofradías, en la calle Muro de San Julián, esta semana. / A.V.
Por lo demás, en este ‘revival’ del vandalismo palurdo hay un elemento inquietante: el tosco dibujo de una cara con gorra invernal, que se repite en la pared de enfrente, la de inmuebles privados, algunos totalmente acribillados por la tribu del grafiti.
Completa este ‘tour’ de la ignorancia una pintada clásica en la misma fachada de la iglesia de San Julián: «Fuck Sevilla». Los mamíferos son así. Feliz año.
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