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Crisis en Venezuela

Venezolanos en Málaga: "Estoy superfeliz, llevábamos 26 años de tiranía y de estar doblegados"

Miembros de la comunidad de venezolanos exiliados en Málaga reaccionan a la anunciada captura de Nicolás Maduro por los Estados Unidos. La esperanza por un futuro democrático está muy presente en ellos.

Ricardo y Alicia, funcionarios venelozanos en el exilio y kiosqueros en Echeverría del Palo.

Ricardo y Alicia, funcionarios venelozanos en el exilio y kiosqueros en Echeverría del Palo. / A.V.

El sábado 3 de enero de 2026, el mundo despertó con la noticia de que Estados Unidos había bombardeado varias zonas de Venezuela y había detenido al presidente Nicolás Maduro, trasladándolo fuera del país. Desde Málaga, la comunidad venezolana observa los hechos con una mezcla de sentimientos de felicidad, preocupación y, sobre todo, incertidumbre, por lo que pueda ocurrir a continuación.

En el kiosco de Echeverría del Palo donde trabajan Ricardo y Alicia, matrimonio de venezolanos en el exilio, los clientes se acercaban este sábado para felicitarles y abrazarles. La pareja lleva 10 años viviendo fuera de Venezuela, primero en Irlanda y luego en España.

"Estoy superfeliz y supercontenta, porque, efectivamente, llevábamos 26 años de tiranía y de estar doblegados con tanta desgracia", cuenta Alicia, que explica que, tras la captura por Estados Unidos de Nicolás Maduro, "falta que el ministro del Interior, Diosdado Cabello, que es el peor, y el ministro del Defensa, Padrino López, estén fuera".

"Un grupo criminal que se apoderó de un país"

Como resalta Ricardo, su marido, "a veces la gente que no es venezolana no entiende lo que ha sido para nosotros; no se trata de ideología, sino de un grupo criminal que se apoderó de un país, que lo manejó a su antojo y que para perpetuarse mataron a gente inocente".

Ricardo cuenta, a este respecto, que conoce a una antigua compañera de trabajo, "a su hijo lo mataron con 21 años con una bomba lacrimógena en el pecho, y es uno de los muertos emblemáticos de la juventud venezolana".

En su opinión, la captura de Maduro "lo que indica es que hubo gente que lo entregó, para que haya sido tan rápido; aunque el bombardeo fue muy fuerte: la gente con la que hablamos esta madrugada, inclusive mi mamá, escuchó cómo bombardeaban".

Ricardo es licenciado en administración y Alicia es abogada, y los dos trabajaban en Caracas en la Hacienda venezolana, donde se conocieron. El matrimonio, que tiene dos hijos, remarca que su deseo es regresar a su país, porque allí tienen su casa y su familia.

La pareja de funcionarios de Hacienda confía en que se respeten los resultados electorales de 2024 que dieron el triunfo a Edmundo González, avalados por la comunidad internacional, "y se empiece a reorganizar Venezuela", apunta Alicia. Ricardo por su parte señala que, una vez pasado un periodo de transición, "el sentido común dice que debe haber unas nuevas elecciones para reconstituir el Estado y un proceso constituyente".

Nervios e incertidumbre

No te decides todavía si ponerte contento o no, porque no sabemos si esto va para largo o si es el principio del fin”, afirma Kary Whaite, que comparte que ha sido una mañana “muy complicada” y de “muchos sentimientos”. En su caso, se enteró de la noticia de madrugada, cuando su teléfono empezó a sonar sin parar debido a los mensajes que les mandaban sus familiares y amigos informándole de la situación y pasándoles vídeos de los bombardeos. Desde entonces, no pudo volver a dormir.

Kary Whaite junto a su marido y su hija

Kary Whaite junto a su marido y su hija / L.O.

“Tienes además como ese sentimiento de culpa si te sientes feliz porque, al final, no deja de ser una invasión militar y no sabemos aún si hay civiles muertos”, confiesa la venezolana, que llegó a Málaga en 2018 con su familia. “Vas pasando de la risa al llanto, de la alegría a la preocupación”, relata Kary, que, al igual que toda la comunidad venezolana, la gran pregunta que le ronda es: “¿Qué pasará después?”.

Cuenta que fueron momentos de mucha tensión hasta que logró hablar con su padre que vive aún en el país. Le confirmó que tenían luz e Internet, pero que no tenía comida así que tendría que salir a buscarla, lo que preocupa a su hija. “Te sientes feliz de que pueda haber un cambio, pero luego empiezas a pensar en estas cosas”, cuenta la venezolana afincada en Málaga, que asegura que lleva todo el día pegada al teléfono y a la televisión a la espera de novedades.

“Creo que la parte más peligrosa de todo esto está por venir”

Gregorio Marrero, venezolano asentado en Málaga, tampoco sabe aún cómo sentirse al respecto de los últimos acontecimientos. Por un lado, asegura estar muy preocupado y con miedo ante la falta de información y la incertidumbre sobre lo que pueda a ocurrir a continuación, pero, por otro, tiene esperanza de que abra la puerta a una transición que conduzca a una mejor situación en Venezuela.

Preocupación por la familia

“Yo tengo familia y amigos ahí, que me iban contando en vivo lo que estaba ocurriendo. Una amiga que vive cerca de Fuerte Tiuna, un complejo militar que está en Caracas, tuvo que pasar la madrugada metida debajo de una mesa porque estaba escuchando las explosiones”, relata.

Para Gregorio, la noticia fue una “sorpresa” relativa, pues recuerda que llevan meses de tensión creciente con Estados Unidos, con amenazas de bloqueos y el despliegue de fuerzas militares en las costas venezolanas. “Pero había pasado tanto tiempo que yo ya había perdido la idea de que fuese a suceder realmente algo”, señala. Y, aunque mira con satisfacción la caída de la dictadura, lamenta que haya tenido que ser de esta manera y no mediante una negociación y transición pacífica. “No tengo ninguna confianza tampoco en Trump”, añade.

“Creo que la parte más peligrosa de todo esto está por venir”, defiende. Le preocupa especialmente el posible “caos” que pueda derivarse de toda esta situación: “Que el pánico de la gente nos lleve a que se vacíen supermercados, se caiga en un estado de anarquía, empiecen los saqueos y ese tipo de cosas”.

“Creo que la parte más peligrosa de todo esto está por venir”

El venezolano asentado en Málaga subraya además la falta de información oficial, que dificulta prever el rumbo que tomará el país. “Creo que será positivo si esto va en camino de una transición, pero ahora no tenemos información para saber en qué camino va a derivar esto”, concluye Gregorio, que insiste en que no sabe qué esperar, sobre todo, teniendo en cuenta que el número dos de Maduro —Diosdado Cabello— y su círculo cercano continúan en Venezuela.

“Es un sueño hecho realidad”

“No nos lo creíamos. Es un sueño hecho realidad”, afirma Michelle Andreina López. “Llevamos esperándolo desde hace años”, agrega. A sus 26 años se vio obligada a dejar su país natal, con sus tres hijos pequeños, por la “situación catastrófica” que asolaba a Venezuela: “Si ibas al hospital, tenías que llevarte desde las jeringas hasta las gasas. Todos los suministros”.

La escasez de alimentos y la falta de seguridad también estaban a la orden del día. “Había colas y filas infinitas en los supermercados. Había que dormir hasta en la fila de los supermercados o de las farmacias”, relata la joven venezolana, que tenía claro que no quería ese futuro para sus hijos, lo que la impulsó a abandonar su país y dejar atrás a su familia.

“Había que dormir hasta en la fila de los supermercados o de las farmacias”

Primero se vino mi esposo y luego me vine yo con mis hijos. Y también fue toda una incertidumbre, porque no es fácil venirse con tres niños pequeños”, cuenta Michelle, que declara estar contenta con la nueva vida que han podido construir en España desde que llegó a Málaga en 2019.

Atisbo de esperanza

Aun así, reconoce que echa mucho de menos a su familia, a la que no ha vuelto a ver desde que se marchó por el miedo a no poder salir de nuevo del país. Por ello, cree que lo acontecido este 3 de enero “es un avance” y la llena de esperanza ante la posibilidad de poder regresar en un futuro y reencontrase con sus familiares.

Michel Andreina, junto a su marido y su hijo en una manifestación en Madrid

Michelle Andreina, junto a su marido y su hijo en una manifestación en Madrid / L.O.

Este Gobierno es una organización criminal que ha estado ocupando Venezuela desde hace mucho tiempo”, defiende Michelle, que explica que la población venezolana llevaba años esperando que Estados Unidos diese un paso al frente.

En su caso, le gustaría poder ver a María Corina Machado como presidenta de Venezuela. “Es una persona que viene desde hace años luchando. Creo que está muy preparada y que se lo merece”, argumenta. No obstante, la alegría vivida esta mañana estaba también teñida de cierta preocupación y nervios. “Esperemos que sea algo rápido y no afecte a más personas inocentes”, agrega.

Michel (izq.) y Mariaelena (dcha.) siguen en directo los hechos sucedidos en Venezuela durante la mañana del 3 de enero de 2026

Michelle (izq.) y Marielena (dcha.) siguen en directo los hechos sucedidos en Venezuela durante la mañana del 3 de enero de 2026 / L.O.

Yo lo veo desde fuera y me da miedo, no quiero pensar que sea como Gaza, esperemos que no, pero algo tiene que pasar” afirma Marielena Castellanos (43 años), originaria de Maracay. Ingeniera química de profesión, abandonó también Venezuela en 2018, junto a su marido y su bebé de dos años, para instalarse en Málaga.

“Yo lo veo positivo y esperemos que sea para bien. Que se vaya Maduro y todos los que están ahora en el Gobierno de Venezuela para que pueda resurgir un nuevo sistema que esté acorde a lo que todos los venezolanos queremos: que haya democracia, libertad, suministros, que no haya bloqueo de los Estados Unidos y que la gente pueda trabajar y que con su trabajo pueda salir adelante. No queremos nada más”, concluye Marielena, que confiesa que aún le cuesta creer que esté ocurriendo.

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