Balance económico del año
Málaga extiende su auge económico pero sin resolver sus grandes retos pendientes
Lidera de nuevo la subida del PIB en Andalucía en un 2025 que tuvo récord de empleo y empresas - Preocupa el problema de la vivienda y de movilidad, el escaso tamaño empresarial o la falta de perfiles laborales

Una imagen aérea del Málaga TechPark (PTA) de Málaga, que tiene ya 27.000 trabajadores. / L O.

La economía de Málaga ha mantenido un gran ritmo de actividad en este 2025 y cerrará previsiblemente el ejercicio con un 3,7% de aumento del PIB (son las previsiones de Analistas Económicos de Andalucía, el gabinete de estudios del grupo Unicaja). La tasa, sin llegar al 4,4% de subida del año anterior, sí ha permitido a Málaga seguir creando empleo y empresas de forma fluida y ser, de nuevo, la provincia que más crece de Andalucía. El buen año que ha vuelto a vivir el turismo, la pujanza tecnológica y la fortaleza de las exportaciones son algunas de las claves que explican el dinamismo de Málaga, cuyo crecimiento superará de largo la media estimada en Andalucía y España (que firmarán un 3% y un 2,6% respectivamente), y doblará el previsto en la Zona Euro (en torno al 1,5%).
Otras instancias como el Colegio de Economistas de Málaga son, por el momento, rebajan la expectativa de crecimiento de Málaga en este 2025, a falta de conocer los datos del último trimestre, al 3,1% del PIB, aunque en todo caso destacan que el año ha vuelto a ser muy positivo para la provincia.
En el plano laboral, Málaga ha firmado un nuevo récord de empleo a lo largo del ejercicio, superando buena parte de los meses los 740.000 ocupados (el pico fue en julio con casi 759.000) y dejando la cifra de paro en unos 110.000 desempleados, su nivel más bajo desde 2007. El volumen de empresas inscritas en la Seguridad Social ha sido también a lo largo de este año el más alto de la historia, rozando ya las 60.000 compañías.
¿Y qué se espera, de entrada, para 2026? Empresarios y economistas prevén que el nuevo año sea también de notable crecimiento en Málaga, aunque con tasas inferiores a las de 2025. El decano del Colegio de Economistas, Manuel Méndez, señala que, de momento, la estimación podría rondar el 2,1% del PIB (aunque luego, lógicamente, será la realidad la que marcará la pauta).
La Confederación de Empresarios de Málaga (CEM) afirma, por ejemplo, que el contexto estará marcado por la tensión geopolítica global, la pérdida de competitividad europea y una previsible desaceleración económica mundial. En el ámbito nacional citan la «falta de estabilidad política y presupuestaria, ante un año electoral, al menos en el marco autonómico, que también será clave en la gestión del último ejercicio para la aplicación de los Fondos Next Generation de la UE».
«Málaga sigue mostrando un dinamismo económico sólido. Valoramos la capacidad de nuestro tejido productivo de continuar generando actividad económica y empleo, apuntando a una perspectiva de crecimiento del PIB al alza para 2025, por encima de la media de nuestro entorno, tanto regional como nacional y europeo. Sin embargo, somos conscientes de que vivimos en un contexto complejo e incierto, tanto a nivel global como nacional, con retos coyunturales y estructurales en el plano más territorial que nos obligan a actuar con la vista puesta en el largo plazo, para asegurar que este crecimiento se consolide y no se desacelere», explica a este periódico la vicepresidenta ejecutiva de la CEM, Natalia Sánchez.
Población y empleo
Uno de los retos que más preocupa a los empresarios es que, a pesar de que se sigue avanzando posiciones en empleo, cada vez cuesta más trabajo reducir el paro. «Puede parecer paradójico, pero tiene su explicación. Por un lado, la población activa no para de crecer (ya son 931.300 personas al tercer trimestre de 2022, nuevo máximo histórico); por otra, afrontamos un déficit de perfiles especializados en sectores clave, como la construcción, el turismo, el transporte o la tecnología, circunstancia que compromete claramente su crecimiento; y, por supuesto, la dificultad cada vez mayor para contratar de la pyme y la micropyme, por el constante aumento de los costes sociales y laborales» apunta.
La patronal tiene como «sueño» que Málaga pueda bajar en algún momento de la barrera psicológica del 10% en tasa de paro pero reconoce la dificultad (ahora está en el 12,28%, ligeramente por encima de hace un año). Málaga es una provincia que no para de ganar nueva población y, por tanto, también nueva población activa que quiere trabajar. Por ello, aunque se crea empleo, su mercado laboral no da para absorber a todos.

El nuevo laboratorio de ciberseguridad de la empresa alemana Dekra en el PTA de Málaga. / Gregorio Marrero
La provincia se mantiene, de hecho, como uno de los principales focos de atracción de habitantes en España: en un año ha ganado más de 14.000 residentes, según datos del INE correspondientes al 1 de octubre de 2025, y supera ya a los 1,8 millones de habitantes. El crecimiento viene sobre todo por parte de los extranjeros.
Por otra parte, los empresarios malagueños vuelven a advertir sobre el déficit de infraestructuras de la provincia, especialmente en asuntos de movilidad (carreteras, el asunto del tren litoral, etc), de energía (la potencia eléctrica actual, por ejemplo, no es suficiente para todos los proyectos industriales que se están solicitando) y de agua (obras hídricas y desaladoras que mitiguen la amenaza persistente de la sequía).
«Aquí sí que nos jugamos mucho a medio y largo plazo, teniendo en cuenta, además, el dilatado tiempo que estos proyectos requieren para desarrollarse. Pedimos celeridad y compromiso para planificar e invertir al ritmo y la dimensión que nuestra provincia requiere. De lo contrario, estaremos limitando nuestro futuro y capacidad de crecimiento. Esto vale también para la crisis de vivienda, que va más allá de ser un asunto social, con un indudable impacto económico», asevera la vicepresidenta.
La CEM señala así que su balance de 2025 es positivo, pero siendo conscientes de que «queda tarea por hacer para seguir creciendo, generando empleo y fortaleciendo nuestro tejido productivo».
¿Cuál es el deseo para 2026? «Que Málaga continúe creciendo, ejerciendo su liderazgo socioeconómico, y que empiecen a desarrollarse proyectos que den respuesta a los retos que hemos señalado», afirma Sánchez.
El reto de la productividad
Por su parte, el decano de los Economistas, Manuel Méndez, señala que 2025, general, ha sido un buen año económico pero introduce matices. «Málaga, igual que España, crece a nivel económico porque fundamentalmente está ganando población. Y eso está bien, pero habría que crecer más en productividad. Necesitamos una economía y un mercado de trabajo más productivo y eficiente para producir más», comenta.
El hecho de que las empresas malagueñas presenten, en conjunto, un perfil de escasa dimensión (el 85% son micropymes de menos de diez trabajadores) también juega en contra. «Una empresa más pequeña tiene menos capacidad para invertir, para comprometer fondos para inversión , porque tiene más difícil el acceso a los mercados de capital», expone.
Para los economistas, la falta de viviendas (ellos calculan que hay un déficit en Málaga de 45.000 viviendas para la actual demanda) y el problema de la movilidad (por la falta de infraestructuras de conexión en la Málaga metropolitana) lastran la buena marcha económica de la provincia y coartan su crecimiento. Ambas cuestiones, además, no tendrán una resolución rápida por ser elementos que necesitan dee años de planificación.
Todo ello no ha impedido, de cualquier forma, que la economía malagueña siga pujante. Méndez destaca elementos como el sector turístico (el total de pernoctaciones hoteleras en los 11 primeros meses del año deja un récord de 21,2 millones), el tejido tecnológico, el nivel de las exportaciones (registran hasta octubre 2.897 millones de euros, con un aumento del 4,2%) o el peso inmobiliario.
«En tecnología hay tres patas que han supuesto un motor importante este año: software, ciberseguridad y telecomunicaciones. Y destacaría que la llegada de trabajadores extranjeros en el ámbito de las nuevas tecnologías está propiciando también mucha dinamización en empresas de servicios de diversos tipos», comenta.
El Parque Tecnológico de Andalucía (PTA), por ejemplo se confirma como uno de los pilares productivos esenciales de Málaga y de la comunidad andaluza. La tecnópolis dirigida por Felipe Romera cuenta con 715 empresas instaladas y 27.940 empleos directos pero un estudio del Institute of Economics and Business for Society (IEBSociety), de la Universidad de Málaga, constata que su impacto real en la economía es mucho mayor si se cuenta el efecto indirecto e inducido que genera su actividad en el entorno. Así, la aportación total al PIB andaluz sería de 4.836 millones de euros, la producción estaría en 10.119 millones y su contribución al empleo sería de 70.968 puestos de trabajo.
Con estas cifras, el parque sería el dinamizador del 10,68% del PIB de la provincia de Málaga y del 9,64% de su empleo. Las cifras son aún más llamativas si se aplican sólo al caso de la capital malagueña, con un 34,9% del PIB local y un 31,5% del total de trabajadores
El Colegio de Economistas sí advierte del problema de falta de perfiles profesionales con el que se encuentran muchas empresas para cubrir vacantes, algo que afecta ya a numerosos sectores productivos (hostelería, construcción, transporte, agro o tecnológico).
«Es paradójico que con la cifra de paro que tenemos haya empresas que no consiguen dotar ciertos puestos. Es fundamental que del lado del trabajador haya mejor formación para ofrecer lo que demanda el mercado. Y las empresas tienen que invertir en capital humano, evidentemente (y por tanto retribuirlo)», afirma el decano.
La escalada de la vivienda
En el caso de la vivienda, la provincia de Málaga ha experimentado un nuevo ejercicio de escalada de precios. Cerrado el tercer trimestre de este año, se detecta un aumento interanual del 16,1% en el valor de las casas (incluyendo tanto nueva como segunda mano), lo que sitúa el valor actual en una media de 2.833 euros el metro cuadrado, según los datos publicados por del Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana. Así, el valor de la vivienda en la provincia casi se ha duplicado en estos últimos diez años, tensando ampliamente el esfuerzo de los hogares que quieren comprar.
La Asociación de Constructores y Promotores de Málaga (ACP) afirma que, por desgracia, el escenario no tiene visos de cambiar. «A corto plazo (hablamos de los próximos 3-4 años), y hagamos lo que hagamos ya, el precio va a seguir incrementándose por la propia ley de la oferta y la demanda. Cuando un bien escaso, cuando hay más demanda que oferta, el precio siempre se tensiona», señalaba recientemente su presidente, Juan Manuel Rosillo.
La ACP cree que Málaga acumula en la actualidad un déficit heredado de años anteriores de más de 60.000 viviendas para dar respuesta a la actual demanda del mercado. La provincia, además, tiene de por sí una demanda natural de unas 10.000 o 12.000 nuevas casas cada año. Frente a esto, Rosillo señala que el sector, con las condiciones de suelo finalista disponible, puede producir 10.000-11.000 viviendas anuales, lo que apenas le daría para cubrir esa demanda natural e impediría reducir el citado déficit que arrastra.
Sequía y campo
Un sector que ha vuelto a vivir momentos muy complicados ha sido el campo, a pesar de las abundantes lluvias caídas durante la primera parte del ejercicio. La patronal agraria Asaja Málaga explicaba hace unos días en su balance anual que los agricultores y ganaderos malagueños siguen en situación «crítica», golpeados por los efectos «persistentes» de la sequía de años anteriores, el «desorbitado» incremento de los costes de producción, la «competencia atroz y desleal» de mercados exteriores, la escasez de mano de obra y la «falta de medidas efectivas» por parte de las administraciones. El sector, que facturó 672,3 millones de euros en 2024, experimenta así un descenso del 5,7% en sus cifras de negocio, y se sitúa este año en los 633,48 millones.
«Se trabaja por debajo de los costes de producción, con pérdidas, lo cual provoca el abandono de explotaciones, dificultando el relevo generacional y el futuro de lo que era la pujante agricultura malagueña», lamenta el presidente de Asaja, Baldomero Bellido.
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