Sanidad
El hospital donde los niños no dejan de ser niños: junglas, juegos y abrazos en el Materno Infantil de Málaga
La decoración navideña llena estos días de color el hospital, pero durante todo el año el centro trabaja para crear un entorno cálido y amable que haga más amena la estancia de los niños y sus familias

Un paciente juega en la ludoteca del Hospital Materno Infantil de Málaga / Álex Zea

Hace tiempo que el Hospital Materno Infantil de Málaga se propuso desterrar la imagen tradicional del hospital como un lugar frío, impersonal y de paredes blancas. Basta con recorrer sus pasillos —convertidos en una jungla o en un fondo marino—, asomarse a su ludoteca repleta de colores o cruzarse con la sonrisa de sus profesionales para comprobarlo. Ingresar en un hospital nunca es sencillo, y menos aún cuando se trata de un niño. Por ello, una de las señas de identidad del centro es su firme apuesta por la humanización, con la convicción de que un entorno más amable y cercano contribuye al bienestar y recuperación de los pacientes más pequeños.
“La humanización para mí en un hospital es intentar conseguir que se sientan lo más en casa posible”, afirma Lorena Rey Muñoz, enfermera y jefa de bloque de Enfermería de Pediatría del Hospital Materno Infantil, perteneciente al Hospital Regional Universitario de Málaga. “Aquí ingresan los niños, pero los padres también están 24 horas con ellos. Entonces, la sensación que queremos que tengan es que están lo menos posible en un lugar extraño”, señala la profesional.
La visita tiene lugar días antes de Nochebuena, por lo que la decoración navideña invade cada rincón del hospital. En el vestíbulo principal se alza un árbol de Navidad de cinco metros de altura, mientras que en la entrada de cada planta luce una ambientación distinta —desde un belén hasta una enorme reproducción de una casa de jengibre—, fruto del trabajo de la Asociación de Voluntarios de Oncología Infantil (AVOI).

Entrada de la cuarta planta de Pediatría del Hospital Materno / Álex Zea
De la jungla al espacio
Al adentrarse en los pasillos, los motivos navideños se repiten en puertas y rincones comunes. En la planta de neonatos, un pequeño árbol de Navidad está adornado con cucos de bebé hechos con croché, y tienen como tradición celebrar un concurso de puertas de decoración navideña. Una planta más abajo, en la unidad de lactantes, han transformado una cuna en un belén de Playmobil. “Cada año, añado una pieza nueva”, cuenta su creadora, Paloma Mora, técnico en cuidados auxiliares de enfermería (TCAE) del centro.

Un sanitario decora la tercera planta del Hospital Materno / Álex Zea
A lo largo del año, la decoración temática va rotando y adaptándose a las distintas celebraciones como Halloween, Carnaval o, incluso, la Feria de Málaga. En el área de Urgencias, por ejemplo, enfermeras y TCAE han creado un rincón en el que son los propios niños, junto a sus familias y los profesionales, quienes se encargan de decorarlo según la festividad, con el objetivo de hacer más llevadera la espera.
La humanización, sin embargo, no se limita a fechas señaladas. El hospital cuenta con una ambientación permanente que varía según la planta. Por ejemplo, el servicio de Urgencias está inspirado en una jungla, con dibujos de animales y lianas que recorren las paredes y las puertas. En la segunda planta, el recorrido se sumerge en un fondo marino, mientras que en la cuarta, la de Pediatría, los pasillos evocan el espacio exterior.
Entorno físico amable
Rey subraya la importancia de apostar por la humanización en todos los centros sanitarios, pero especialmente en los infantiles. “Aquí se sufre mucho”, asevera. “En un hospital pediátrico todo es mucho más sensible. Yo siento, como madre que soy, que sufres el doble cuando es tu hijo el que está malito”, añade la profesional, que insiste en la importancia de empatizar siempre con los pacientes y las familias.

Un enfermero cruza un pasillo del Servicio de Urgencias del Hospital Materno / Álex Zea
Por ello, uno de los pilares fundamentales de la humanización es tratar de aliviar, en la medida de lo posible, la estancia hospitalaria, que suele vivirse como un territorio desconocido y difícil. “Se trata de crear un entorno físico más amable”, sostiene la jefa de bloque de Enfermería. “Lo primero es que el niño no perciba un ambiente frío o distante, sino que sienta la cercanía”.
Con este objetivo, además de hacer más cálidos y acogedores los espacios, el hospital organiza de forma continua actividades para entretener a los niños: representaciones teatrales, musicales o visitas de los superhéroes, payasos o incluso de La Legión durante la Semana Santa. Iniciativas pensadas para que los menores puedan olvidarse, aunque solo sea durante unos minutos, de su enfermedad. “Es conseguir un poco desconectarlo del sufrimiento o de la patología por la que están pasando y que se sientan por un momento en otro mundo”, explica la enfermera.

Lorena Rey Muñoz, jefa de bloque de enfermería de pediatría del Hospital Materno Infantil / Álex Zea
Voluntarios, una pieza clave
Ahora, por ejemplo, con motivo de la Navidad, el centro ha recreado el alumbrado navideño de la calle Larios en uno de los pasillos de la primera planta. Allí se realizan cada día dos pases del espectáculo de luces y música para los niños hospitalizados que no pueden disfrutarlo en persona. Además, el pasado 5 de enero, recibieron la visita de los Reyes Magos, que repartieron regalos a todos los menores ingresados.
Una pieza clave para hacer posible todas estas iniciativas son los voluntarios de las distintas asociaciones que colaboran con el hospital. “La labor de los voluntarios es inestimable, son una parte fundamental del hospital”, asegura Rey, que recalca el papel tan importante que desempeñan a la hora de fomentar el juego y la socialización entre los niños.

Celebración del Carnaval en el Hospital Materno Infantil / L.O.
“No es lo mismo que tengas un niño esperando en la consulta de brazos cruzados, a que tengas a un voluntario que te diga: venga, pues vamos a jugar a las cartas o mira vamos a ver este libro”, ejemplifica. “Los entretienen mucho y se les pasa el tiempo más rápido”.
El día a día
No obstante, la profesional resalta que la humanización va mucho más allá de la decoración u organizar actividades. Es un trabajo constante que se construye en el día a día y, muchas veces, a partir de los gestos más sencillos.
“Si ves a una persona que lo está pasando mal, es apoyarle la mano en el hombro o darle un abrazo. El decir una palabra amable o cruzarte por el pasillo con alguien perdido —algo que ocurre con frecuencia— y preguntarle si le puedes ayudar”, enumera la profesional, que remarca también la importancia de atender siempre con una sonrisa. “El sonreír es fundamental”, defiende. “Que sientan la cercanía del profesional a la hora de realizar cualquier actividad”, añade.

Un belén dentro de una cuna decora la segunda planta del hospital / Álex Zea
Aunque indica que estos comportamientos surgen “de manera natural” entre los profesionales, Rey destaca que el hospital refuerza esta filosofía a través de la formación. Cada año, desde el área de docencia, se ofertan cursos específicos sobre humanización, a los que siempre se anima a acudir para actualizar conocimientos y conocer nuevas estrategias.
Plan de Humanización
Todo este proyecto de humanización que implementa el Hospital Materno Infantil —a través de su propia Comisión de Humanización— forma parte del Plan de Humanización del Sistema Sanitario Público de Andalucía, impulsado por la Consejería de Sanidad con el objetivo de avanzar hacia una organización sanitaria realmente centrada en las personas y basada en la empatía hacia pacientes y familiares. Además, el centro forma parte de un Grupo Asesor para la Humanización en Pediatría coordinado desde Sevilla.

Un pasillo del Hospital Materno Infantil / Álex Zea
Una de las últimas grandes acciones ha sido la remodelación de la séptima planta y las terrazas anexas para crear una nueva ludoteca, gracias al proyecto 'El Valle y el Mar Encantados' de la Fundación Juegaterapia. Este nuevo espacio, inaugurado el pasado mes de mayo, destaca por el uso de colores vivos, elementos lúdicos y mobiliario adaptado, diseñado para generar una atmósfera más amigable y acogedora en la que los niños pueden jugar, estudiar y sentirse más cómodos durante su hospitalización.
Zonas de juego
El objetivo es claro: que los niños no dejen de ser niños por culpa de su enfermedad. Por ello, consideran fundamental disponer de espacios como este y facilitar que los menores continúen con su formación académica con las maestras que aporta el propio hospital. “Los niños necesitan su espacio, sus zonas de juego, sus zonas de coger aire y lo que a cada uno le permite su enfermedad”, señala Rey, que reconoce que ella misma acude en ocasiones a la nueva azotea cuando se siente sobrepasada y necesita “coger fuerzas”.
En esta misma línea, el pasado mes de diciembre, se inauguró también un nuevo Club Deportivo Infantil, impulsado por la Fundación Cesare Scariolo, destinado a los pacientes pediátricos oncohematológicos. “Cuando estás distraído y estás jugando se te pasa todo más rápido, lo hace más llevadero”, apunta la profesional.

Lorena Rey en la terraza de la ludoteca del hospital / Álex Zea
El hospital desarrolla, además, otras muchas iniciativas, como el programa de terapia canina. A través de este proyecto, los niños ingresados en la planta de oncohematología y de la Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos (UCIP) reciben la visita de perros adiestrados a los que pueden acariciar, pasear, dar de comer, peinar o, incluso, abrazar. Otro programa destacado es el de ‘Cultura en Vena’, que fomenta el arte y la lectura entre los pacientes infantiles y permite también que los niños puedan disfrutar de música en vivo.
Gafas de realidad virtual
Con el mismo objetivo de ofrecer momentos de evasión, el centro dispone de unas gafas de realidad virtual que permiten a los menores desconectar durante unos momentos de su realidad y trasladarse a otros escenarios. “Yo las probé y son espectaculares. Parece que estás dentro de un partido de baloncesto o escalando una montaña”, comenta Rey, que explica que estas experiencias ayudan a reducir el dolor. “El que tú te desconcentres de lo que te está pasando y estés con tu mente en otro sitio te reduce el dolor y es muy positivo y relajante”, describe.
Por otro lado, para tratar de reducir el estrés y nervios previos a una intervención quirúrgica, el hospital ha puesto en marcha un sistema de códigos QR. Al escanearlos con el teléfono móvil, te conducen a vídeos en los que se muestran, de forma anticipada, las distintas salas por las que pasará el paciente al entrar en quirófano para que el día de la operación no se enfrente a un territorio completamente desconocido.

Una saniatria junto a la cuna de abrazos del Materno / L.O.
Otra iniciativa que demuestra la apuesta del centro por la humanización, es la cuna de abrazos con la que cuentan para facilitar el duelo perinatal a las familias. Este dispositivo está equipado con un sistema de refrigeración que se adapta en forma de cojín a cualquier cuna o cesta, para poder mantener el cuerpo del bebé durante horas, con el fin de que los padres puedan despedirse de su hijo o hija sin prisas ni presiones hospitalarias.
Con todo ello, en un entorno donde la enfermedad y el miedo suelen marcar el ritmo, el Hospital Materno Infantil de Málaga trata de abrir espacios para el juego, el acompañamiento y la empatía, demostrando que la humanización no es un complemento, sino una forma de entender la asistencia sanitaria.
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