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NATURALEZA

El paraje de Málaga repleto de nieve que se usaba siglos atrás para conservar bebidas y alimentos: aún se puede visitar

El hielo era tan codiciado en el siglo XVII que era la propia Corona Real la que se encargaba de otorgar las concesiones

Los Neveros, en la Sierra de las Nieves

Los Neveros, en la Sierra de las Nieves / Diputación de Málaga

Sarai Bausán García

Sarai Bausán García

Con los frigoríficos y congeladores convertidos en un imprescindible de nuestra vida, parece imposible pensar en las dificultades que tenían las civilizaciones anteriores para conservar la comida. Sin embargo, siglos atrás, cuando estos inventos aún no se podían ni imaginar, la crisis por mantener los alimentos en buen estado era tal que originó uno de los oficios y creaciones más importantes de la época, cuyos vestigios se pueden ver aún a día de hoy en la Sierra de las Nieves: los neveros.

Así, el paraje natural de Los Neveros, situado en el Puerto de los Ventisqueros, a 1.600 metros de altitud, da a sus visitantes una pista de cómo era la vida cuando la electricidad era inexistente.

Unos enormes neveros de cinco metros de profundidad

Con sus enormes neveros circulares de entre 8 y 20 metros de diámetro y una profundidad de cinco metros, estos pozos de nieve, conocidos como neveros, servían para depositar la nieve durante el invierno y transportarla por la noche en verano por toda la provincia para enfriar las bebidas y conservar los alimentos.

Los Neveros, en la Sierra de las Nieves

Los Neveros, en la Sierra de las Nieves / Diputación de Málaga

Esta nieve era tan cotizada que incluso en el siglo XVII era la propia Corona Real la encargada de dar las concesiones a los neveros.

Para llevar a cabo su labor, se crearon los neveros, que eran pozos de nieve de forma circular fabricados con paredes de piedra que se instalaban preferentemente en la umbría y orientados al norte para que tuvieran las mejores condiciones térmicas para conservar este hielo.

El primer paso para generar este hielo era cortar la nieve con palas y llevarlo hasta estos pozos. Para facilitar la labor de los trabajadores, se encendía una hoguera de forma permanente en el interior de pequeñas chozas.

Cómo se hacía el hielo en Málaga en el siglo XVII

Además, estos neveros que aún se conservan en este paraje malagueño tenían un desagüe en su zona inferior para que se evacuara el agua del deshielo y, así, facilitar la conservación de la nieve.

Tras su corte y traslado, llegaba el momento de prensar la nieve con grandes pistones de madera para convertirla en hielo.

Al llegar el verano, se procedía a transportar este hielo a lomo de bestias por toda la provincia e, incluso, el resto de Andalucía, distribuyéndolo en cestas de esparto de 50 kilos y envolviéndolos en paja y helechos. Y. para evitar que se evaporaran, se transportaban durante la noche.

A pesar de que se distribuían y comercializaba durante todo el año, la mayor demanda se producía entre mayo y octubre.

La caída del sector de los neveros en Málaga

Sin embargo, con la aparición de las primeras máquinas de producción de hielo en el siglo XX, la labor de los neveros se desmoronó y esta profesión acabó por desaparecer. Pero su impronta continúa viva en Los Neveros del Puerto de los Ventisqueros, situados en los términos municipales de Yunquera y Tolox.

Neveros transportando hielo desde la Sierra de las Nieves

Neveros transportando hielo desde la Sierra de las Nieves / Sierra de las Nieves

De ese modo, en este lugar aún se pueden encontrar vestigios de aquellos pozos de nieve que se han restaurado y reconstruido para salvar la memoria de Málaga y recordar uno de los oficios más importantes de la historia de Málaga.

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