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Mirando atrás

Bar ‘El Lele’: reconocimiento a un lugar histórico de Churriana

El viernes, el Ayuntamiento de Málaga dedicó en la plaza de la Higuereta un panel de azulejos al desaparecido Bar ‘El Lele’, que durante cerca de 90 años fue centro social y comercial de Churriana. El alcalde acompañó a los descendientes de los fundadores.

El alcalde y el concejal de Churriana, con descendientes de los fundadores del Bar ‘El Lele’, tras descubrir el panel en su memoria.

El alcalde y el concejal de Churriana, con descendientes de los fundadores del Bar ‘El Lele’, tras descubrir el panel en su memoria. / Pedro M. Bastante

Alfonso Vázquez

Alfonso Vázquez

Pese a sus modestas proporciones fue mucho más que un bar para Churriana, pues llegó a convertirse en centro social y comercial de este antiguo pueblo, incorporado a Málaga en 1905; un año en el que, muy posiblemente, ya estaría a pleno funcionamiento.

Como reza el artístico panel con azulejos -inaugurado el pasado viernes por el alcalde, Francisco de la Torre, en el lugar en el que estuvieron en pie estas instalaciones, en la plaza de la Higuereta- el Ayuntamiento de Málaga ha querido recordar el Bar ‘El Lele’ por haber sido un establecimiento «emblemático», además de «lugar de referencia para los vecinos de Churriana».

El bar ‘El Lele’ de Churriana, en sus primeros tiempos: una modesta casita junto a la fuente. La foto es de comienzos del XX.

El bar ‘El Lele’ de Churriana, en sus primeros tiempos: una modesta casita junto a la fuente. La foto es de comienzos del XX. / Churriana Histórica

Ayer sábado, día de San Antón, patrón de Churriana, la procesión del santo tuvo una parada especial frente al panel, como homenaje a este bar tan querido por los churrianeros, demolido en 1982.

«La gente decía: ¿dónde nos vemos?, en la puerta del Lele», cuenta Juan Manuel López Chica, nieto de los fundadores, sus abuelos paternos.

Este afable churrianero, que explica que desconoce el origen del conocido apodo familiar de ‘El Lele’, calcula que el bar se abrió «a finales del XIX o comienzos del XX», y los papeles del establecimiento estaban a nombre de su abuela María Dolores López Montes, conocida en la familia como Mamá Dolores. Estaba casada con Francisco (Frasquito) Ruiz Ruiz, que sus nietos llamaban Papá Eta (por la plaza de la Higuereta), y quien llevaba el apodo que dio nombre al bar.

Francisco (Frasquito) Ruiz ‘El Lele’ y Dolores López Montes, la pareja de Churriana que puso en marcha el famoso establecimiento.

Francisco (Frasquito) Ruiz ‘El Lele’ y Dolores López Montes, la pareja de Churriana que puso en marcha el famoso establecimiento. / Archivo familiar

Juan Manuel destaca que, en los comienzos, el negocio que regentaban sus abuelos se emplazó a unos diez metros de su sitio definitiva, en ese «cruce de caminos» que era la plaza de la Higuereta, «donde paraba el autobús, el tren de Coín y la gente que cuando iba a llevar la caña de azúcar a la azucarera se tomaba un café». Aunque, precisa, en los primeros años no se servía café. «Sería un quiosco con su permiso correspondiente, donde el arriero se tomaba su copita de aguardiente».

El que el bar estuviera junto a la fuente de la plaza también hacía que los arrieros aprovecharan para que sus monturas bebieran.

En 1982, el conocido abogado churrianero Alberto Peláez publicaba una tribuna en el periódico ‘Sur’ en la que recordaba que ‘El Lele’ comenzó siendo «una casita de madera acogedora y cálida donde cabían tres o cuatro mesas»; pero, por una orden municipal, se tuvo que reconvertir «en un sencillo quiosco, en el que apenas se cabía de pie»; una estructura que se pintó de blanco, con un «espacio útil para los clientes de unos tres metros».

El Bar ‘El Lele’ de Churriana, hacia los años 40 o 50.

El Bar ‘El Lele’ de Churriana, hacia los años 40 o 50. / Churriana Histórica

Como recuerda Juan Manuel López Chica, el establecimiento se fue adaptando con los tiempos, «y se fue haciendo mayor», hasta que el Café Bar ‘El Lele’ terminó siendo idéntico al quiosco Lima de la Estación de Tren, en Málaga, con la salvedad de las dos terrazas laterales -donde se jugaba mucho al dominó-, por lo que no descarta que se tratara un modelo municipal.

Por cierto que la especialidad de ‘El Lele’ era el ‘revoltón’ que hacía la abuela Dolores: la clásica ensaladilla malagueña de papas, bacalao y naranja.

La segunda generación de los ‘Leles’, los hijos de Dolores y Frasquito, se hicieron cargo del negocio. En concreto, cuatro hermanos: Pepe, Paco -padre de Juan Manuel-, Miguel y Manolo López Montes, aunque Juan Manuel precisa que su padre estuvo menos tiempo porque se dedicó a varios negocios, entre ellos a la alcachofa, que abundaba en la zona.

Pepe López Montes ‘El Lele’, de la segunda generación familiar, en la barra.

Pepe López Montes ‘El Lele’, de la segunda generación familiar, en la barra. / Churriana Histórica

«Mis tres tíos se colocaron en el aeropuerto y como tenían turnos de 72 horas, se iban turnando en el bar», destaca Juan Manuel López Chica.

De esos tiempos, Alberto Peláez recuerda en su artículo de 1982 cómo los hermanos que continuaron el negocio familiar «duermen durante la noche sobre dos mesas en un lateral exterior del quiosco».

Un bar para toda Churriana

El abogado churrianero coincide con Juan Manuel a la hora describir ‘El Lele’ como un bar por el que todos pasaban, con independencia de origen o profesión: «No había diferencias entre estudiantes, propietarios o jornaleros. La amistad nos unía y nos hacía solidarios (...) La casa del Lele era como el casino primaveral y veraniego de todos los hombres sin distinción de clases ni de ideas».

Tertulia en ‘El Lele’, entre otros, los clientes Juan Calderón ‘el Chacho’, Pepe Naranjo y detrás, el camarero Salvador Dueñas.

Tertulia en ‘El Lele’, entre otros, los clientes Juan Calderón ‘el Chacho’, Pepe Naranjo y detrás, el camarero Salvador Dueñas. / Churriana Histórica

Y también el sitio donde se cerraban negocios, el lugar de contratación de trabajos, y hasta para anunciar en el periódico la venta de un vehículo en Churriana, la dirección que se daba era el Bar ‘El Lele’. Con respecto a la contratación, «si los Lele sabían que a ti no te habían llamado al tercer día, y en tu casa no se podía encender la candela, algún Lele llamaba y le conseguía el trabajo», cuenta Juan Manuel.

En 1982, con Pedro Aparicio de alcalde, la subida del precio de la concesión fue tan grande, que el negocio se convirtió en deficitario y hubo que cerrar y demoler este trozo de la historia de Churriana.

Juan Manuel López Chica, nieto de los fundadores y miembro del comité familiar que ha impulsado la iniciativa de homenajear el Bar ‘El Lele’.

Juan Manuel López Chica, nieto de los fundadores y miembro del comité familiar que ha impulsado la iniciativa de homenajear el Bar ‘El Lele’. / Churriana Histórica

La idea del panel homenaje partió de Juan Manuel López Chica y ha sido coordinada por un comité familiar formado además por su hermano Antonio y sus primos Paco López Angulo, Antonio y Paco López Villatoro y por Antonio Manuel López Álvarez. El esbozo del panel ha sido obra de Manolo Salamanca, amigo de la familia.

En plenas fiestas de San Antón en Churriana, y con la colaboración municipal, la plaza de la Higuereta recupera para la memoria de este antiguo pueblo, uno de sus bares más queridos y añorados.

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