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Tragedia Adamuz

Crece el miedo a viajar en tren: «No hay que temer. Ha sido un hecho puntual»

Frente a esta sensación de inseguridad, Joaquín Vera, ingeniero de caminos, llama a la calma y sostiene que «es más probable que toque la lotería a que vuelva a pasar un accidente como el de Adamuz»

Uno de los vagones del Iryo accidentado en Adamuz es transportado por una grúa, a 23 de enero de 2026, en Audaz, Córdoba, Andalucía (España). Los trabajos en la zona del accidente ferroviario en Adamuz (Córdoba) continúan hoy centrados en la retirada de los restos de ambos trenes y la limpieza de las vías, todo ello después de que hayan finalizado las labores de emergencia tras localizarse en la tarde de este pasado jueves a las dos últimas víctimas desaparecidas, que han elevado a 45 el número de personas fallecidas en este siniestro. 23 ENERO 2026;PIXELADA Europa Press 23/01/2026. Europa Press;category_code_new;

Uno de los vagones del Iryo accidentado en Adamuz es transportado por una grúa, a 23 de enero de 2026, en Audaz, Córdoba, Andalucía (España). Los trabajos en la zona del accidente ferroviario en Adamuz (Córdoba) continúan hoy centrados en la retirada de los restos de ambos trenes y la limpieza de las vías, todo ello después de que hayan finalizado las labores de emergencia tras localizarse en la tarde de este pasado jueves a las dos últimas víctimas desaparecidas, que han elevado a 45 el número de personas fallecidas en este siniestro. 23 ENERO 2026;PIXELADA Europa Press 23/01/2026. Europa Press;category_code_new;

Chaima Laghrissi

Chaima Laghrissi

Málaga

«La gente tiene miedo a subirse en un tren y están devolviendo billetes», asegura Miguel Montenegro, responsable del sector ferroviario de CGT en Málaga y Andalucía.

El accidente de Adamuz (Córdoba) —que se ha cobrado la vida de 45 personas— y los posteriores incidentes ferroviarios de esta semana no solo han conmocionado al país. Ese «shock» va acompañado, además, de un temor creciente a volver a viajar en tren.

Como si se tratase de una «psicosis» colectiva, ya hay pasajeros que están optando por devolver sus billetes y buscar un transporte alternativo. Es el caso de Alejandra Braun, una joven afectada también por la suspensión de conexiones Madrid–Málaga: «Tenía que ir a hacer un examen importante, pero no pude».

Desde el accidente, Braun confiesa que ha cambiado su percepción del tren: «Antes me montaba sin pensarlo; ahora me noto más en alerta, más insegura». De hecho, en febrero tenía previsto volver a Málaga, pero ya ha decidido que lo hará en avión en lugar de AVE, aunque sea menos cómodo o más caro, porque ahora mismo le transmite más tranquilidad.

En una línea similar se expresa Eva Aguilar: «Tengo miedo de subirme en un tren. La última vez que cogí Iryo para Madrid hubo un momento en que pasé miedo porque el tren se movía muchísimo. Tenía un viaje programado, pero lo he cancelado. Mi transporte alternativo es el coche».

«Es un hecho excepcional»

Frente a esta sensación de inseguridad, el ingeniero malagueño de Caminos Joaquín Vera llama a la calma y sostiene que «este tipo de accidentes es un hecho excepcional y muy puntual».Además de experto, Vera es usuario «con frecuencia» de los trenes de alta velocidad y recalca que «el riesgo es ínfimo; es más probable que te toque la lotería a que pase algo como esto de nuevo». Aun así, insiste en que «la gente tiene que tener claro que corre más riesgo cuando coge el coche para ir a trabajar en hora punta que en un tren».

Vera señala que la red ferroviaria cuenta con un control exhaustivo y «enorme»: «Hay que tener en cuenta que la mala suerte fue el cruce de trenes; no se pudieron activar dispositivos de seguridad con tan poco margen».

Más incidencias en los últimos días

A lo ocurrido en Adamuz se han sumado en los últimos días un total de cuatro incidencias más, siendo la más grave la de Gelida (Barcelona). En este accidente murió el maquinista y 37 personas resultaron heridas. El ingeniero explica que «en este caso no había problema con la red, sino con un muro aledaño. Aquí la responsabilidad recae en el responsable de mantenimiento; aquí han fallado las medidas de prevención».

Según Vera, la red ferroviaria española es «una de las mejores de Europa e incluso una de las mejores del mundo».

No todos los viajeros piensan dejar de utilizar el tren. Alejandra Tejero, que viaja habitualmente en la ruta Málaga–Madrid y reside en la capital madrileña, asegura que seguirá subiéndose, aunque reconoce que algo ha cambiado: «Miedo como tal no, pero es verdad que veía el tren como la forma más segura para viajar, incluso más que un avión. A partir de ahora, inevitablemente, la próxima vez que me suba un poco de miedo y respeto sí que voy a tener, pero eso no significa que no vaya a montarme en un tren. Lo miraré con otros ojos».

Qué dicen los psicólogos

Desde el punto de vista psicológico, este miedo es «comprensible». Alicia Costa, psicóloga, explica que se trata más bien de un «miedo colectivo»: «Tras una catástrofe como esta, el cerebro activa medidas para protegernos».

Costa entiende que «la gente no quiera subirse al tren» y aconseja que, en estos casos, lo mejor es no forzar: «No ayuda a minimizar u obligar a alguien a hacerlo. Si no estás seguro, no pasa nada por no subirte; si no, ese miedo se cronifica en el tiempo».

Para quienes tengan que coger un tren «por causas de fuerza mayor», recomienda técnicas de regulación emocional como «identificar cinco objetos de un color concreto» o «visualizar lugares o momentos agradables», entre otras.

Renfe

Por su parte, Renfe señala que, al tener las conexiones Málaga–Madrid–Málaga cortadas, «aún es pronto para ver cómo va a afectar este miedo a la hora de comprar billetes». Eso sí, añade que «Renfe Avant y Media Distancia convencional Málaga–Sevilla no se ha visto afectada».

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