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Mirando atrás

Diez años de lucha por un Bosque Urbano en Málaga

La plataforma ciudadana Bosque Urbano Málaga cumple una década, con la esperanza de impedir el proyecto en Repsol de rascacielos y un parque de 65.000 m2, para que se haga realidad un bosque de 177.000 m2. Por el camino, miles de firmas de apoyo, plantaciones y hasta un documental y tesis doctorales

Miembros de la plataforma ciudadana Bosque Urbano Málaga, esta semana en la parcela de Repsol, con algunos de los árboles plantados, al fondo.

Miembros de la plataforma ciudadana Bosque Urbano Málaga, esta semana en la parcela de Repsol, con algunos de los árboles plantados, al fondo. / Álex Zea

Alfonso Vázquez

Alfonso Vázquez

«No hay una ciudad europea de 600.000 habitantes que carezca de un parque, de un bosque, de una zona verde similar», subraya Francisco Javier López.

Hace justo diez años, este profesor de Lengua y Literatura y su pareja, la gestora cultural Ana Ferrer, pusieron en marcha una petición en ‘change.org’ para que los terrenos de Repsol se transformaran en un bosque de 177.000 m2, en lugar de lo planificado en el último PGOU: un parque de 65.000 m2, zona comercial y edificios, entre ellos viviendas sociales y cuatro rascacielos.

El 23 de enero de 2016 en la Asociación de Vecinos ‘La Cooperación’, en la Cruz del Humilladero, se reunía por vez primera la plataforma ciudadana Bosque Urbano Málaga.

Francisco Javier López y Ana Ferrer, en enero de 2016, cuando pusieron en marcha la propuesta de un bosque de 177.000 m2 en los terrenos de Repsol.

Francisco Javier López y Ana Ferrer, en enero de 2016, cuando pusieron en marcha la propuesta de un bosque de 177.000 m2 en los terrenos de Repsol. / Gregorio Torres

Diez años más tarde, 41.000 firmas apoyan la propuesta en change.org, además de cerca de medio centenar de colectivos.

«Nunca hubiéramos pensado llegar hasta aquí y que se hubiera unido al proyecto tantísima gente», confiesa esta semana Ana Ferrer. Entre quienes se han sumado, jóvenes como Ismael Moreno, de 21 años, vecino de la Carretera de Cádiz, que trabaja de jardinero. Lleva tres años colaborando como voluntario y como destaca, «es un proyecto muy gratificante, cada vez hay más árboles, más gente y está más limpio».

Lo cierto es que, el sector que cuidan los voluntarios dentro de los terrenos de Repsol -donde han plantado en esta década unos 500 árboles, entre pinos, encinas, álamos, algarrobos y acebuches- es el único que se mantiene limpio, regado y sin las basuras y escombros que campan por el resto.

De hecho, hay hasta papeleras y, desde septiembre pasado, un espacio con bancos hechos por alumnos universitarios de Málaga, Pavía (Italia), Delft (Países Bajos) y Estambul (Turquía).

Bancos realizados por estudiantes universitarios de Málaga, Italia, Países Bajos y Turquía, en 2025.

Bancos realizados por estudiantes universitarios de Málaga, Italia, Países Bajos y Turquía, en 2025. / Archivo Bosque Urbano Málaga

«En lo personal me enamoré de este proyecto porque era la mayor ambición ambiental que puede tener la ciudad de Málaga», confiesa Paula Aranda. Esta ambientóloga de 34 años conoció la propuesta de un gran bosque en mitad de dos distritos tan densamente poblados como la Cruz del Humilladero y la Carretera de Cádiz en 2017, cuando estudiaba en la UMA.

Como subraya, la parcela de Repsol es única, porque no hay otra tan extensa en mitad del casco urbano de Málaga. Para intentar planificar un parque así, habría que irse «al extrarradio, cuando aquí puedes venir en autobús, en metro, andando o en bici», argumenta.

Otra infografía del bosque en el corazón de Málaga.

Infografía del bosque urbano entre la Cruz del Humilladero y la Carretera de Cádiz. / Plataforma Bosque Urbano Málaga

La última oportunidad

Por todo ello, los voluntarios de Bosque Urbano Málaga están muy concienciados del carácter único de los terrenos. «Sólo existe este espacio para hacer una gran zona verde en una zona urbana tan importante y densamente poblada. Si se pierde, ya no tendremos otra oportunidad», recalca Pedro Francisco Sánchez, portavoz de la plataforma.

Por este motivo, y gracias a campañas de micromecenazgo, llevan gastados 51.137 euros en pleitos judiciales. En concreto, están pendientes de tres contenciosos administrativos en los que han impugnado la venta de los terrenos e, indirectamente, el PGOU; han recurrido el proyecto de descontaminación y también la autorización ambiental.

El caballo de batalla es el primer contencioso, pendiente ya de la decisión de la jueza. Pedro Francisco Sánchez remarca que en la plataforma son «bastante optimistas». Como argumento principal, sostienen que el PGOU de 1983 reservó la totalidad de los terrenos a zona verde, «y un plan general posterior no puede disminuir una zona verde». Con el PGOU actual, el parque resultante perdería unos 100.000 m2 con respecto al del 83.

Por otro lado, para el portavoz, la llegada de cuatro rascacielos será como reproducir el Centro, un barrio con vecinos en desbandada. «Eso es una amenaza directa al vecino, ¿qué va a pasar con una barriada humilde como Dos Hermanas cuando sean vecinos de rascacielos donde vive gente de altísimo nivel?», se pregunta.

Otra vista de la parcela de repsol, con los voluntarios de Bosque Urbano Málaga.

Otra vista de la parcela de repsol, con los voluntarios de Bosque Urbano Málaga. / Archivo Bosque Urbano Málaga

El biólogo Jesús Bellido, también voluntario, apunta además que en los parques que se suelen diseñar en Málaga «los protagonistas suelen ser el césped, que absorbe tanta agua, y el cemento, por lo que se están haciendo parques invivibles a mediodía».

Para Francisco Javier López, el bosque en Repsol es, fundamentalmente, «un proyecto de salud pública», pensado para un futuro nada halagüeño, a causa del cambio climático.

A la espera de los tribunales, los voluntarios confiesan que les ha unido todavía más la elevada petición de costas judiciales del Ayuntamiento, que solicitaba para la plataforma una cantidad 125 veces superior a la que establece la ley. La petición no prosperó.

Por el camino, además, se han realizado varias tesis doctorales sobre este movimiento y un documental, ‘La posibilidad de un bosque’, del malagueño Daniel Natoli, costeado por micromecenazgo y estrenado en el Cine Albéniz en mayo de 2023.

Por cierto que a lo largo de este año, la plataforma celebrará varias actividades, para conmemorar esta primera década de vida, cuenta Pedro Francisco Sánchez.

Diez años después del nacimiento de la propuesta, para quienes siguen soñando con un bosque urbano de 17,7 hectáreas en mitad de Málaga, esa ‘posibilidad’ sigue muy en pie.

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