Cuatro años de reforma laboral
Málaga firma una tasa récord de empleo fijo empañada por el «abuso» de la parcialidad
Los indefinidos suben un 46% con la reforma y superan los 457.600 pero incluyen jornadas parciales y fijos-discontinuos - CCOO y UGT piden a la Inspección más control para evitar la figura del «trabajador pobre»

Trabajadores en un chiringuito de Málaga. | GREGORIO MARRERO

La reforma laboral aprobada por el Gobierno en 2022 ha auspiciado desde su puesta en marcha un aumento del 44,8% en el número de trabajadores de Málaga con contrato fijo o fijo-discontinuo. Si en marzo de 2022, fecha en la que entraron en vigor las nuevas normas de contratación que buscaban potenciar el empleo indefinido, había unos 304.000 asalariados malagueños con empleo estable, el volumen ahora es de 457.600, según los últimos datos de afiliación a cierre de 2025 publicados por la Seguridad Social. El aumento de empleados fijos es de 153.000 personas en casi cuatro años.
Con este avance, su peso en el Régimen General es el más alto que se recuerda en un cierre de ejercicio; en concreto, un 81,5% sobre el total de asalariados de la provincia (actualmente 561.222, excluyendo los sistemas especiales agrario y de empleados de hogar), frente al 63% que se registraba antes de la entrada en vigor de la norma o, también, al 58% que se contabilizaba en 2019, justo antes del estallido de la pandemia.
Eso sí, el aumento del empleo fijo con la reforma ha sido más intenso, por un lado, en las modalidades de trabajo a tiempo parcial y, por otro, en los contratos de fijos-discontinuos, una figura que fue reforzada con la reforma laboral pero que, como su propio nombre indica, no garantiza un trabajo continuado a lo largo del año.
El avance del mercado laboral de Málaga por modalidades revela así que los puestos indefinidos a jornada completa (ahora mismo 314.479 personas) han aumentado en estos cuatro años en casi 100.000 personas (un 46%), mientras que los indefinidos de jornada parcial (107.021) lo han hecho en 38.000 (un 55%).
En cuanto a los fijos-discontinuos, su evolución porcentual es elevadísima aunque su representatividad es menor en números reales: de los 20.966 trabajadores con esta modalidad contractual que había justo antes de que entrara en vigor la reforma se ha pasado a 36.110, con una subida de 15.144 (un 72%). Cabe destacar que durante los meses de verano, en el apogeo de la temporada turística, la cifra de fijos-discontinuos ha llegado este pasado verano incluso a los 56.600 (fue en concreto en el mes de junio), algo nunca visto.

Trabajadores de la construcción en Málaga. / Álex Zea
El contrato fijo-discontinuo implica en la práctica trabajar sólo cuando la producción lo requiere. La diferencia con un contrato temporal es que recoge un compromiso de contratación, incluye el derecho a indemnización si finaliza la relación laboral y cotiza a la Seguridad Social en las mismas condiciones que un indefinido. Por ello, proporciona estabilidad en sectores estacionales (caso del turismo o de jornaleros del campo).
Valoración de CCOO y UGT
Las centrales sindicales CCOO y UGT celebran que la calidad del empleo haya mejorado de forma generalizada, pero critican que las empresas opten en muchos casos por contratos parciales o fijos-discontinuos para absorber muchos puestos que, en realidad, son estructurales para la actividad de esos negocios . Así, en realidad, la representatividad del empleo indefinido a jornada completa en Málaga se sitúa sólo en el 56% del total de asalariados. En todo caso, se mejora el 42% que se registraba antes de la reforma.
«Algunas empresas intentan evadir la reforma laboral cubriendo empleos con el formato de contratos parciales, que dejan salarios muy bajos al trabajador, y de fijos-discontinuos», lamenta el secretario general de CCOO en Málaga, Fernando Cubillo. Esa dinámica tiene fiel reflejo, según apunta, en los datos que publica cada año la Agencia Tributaria, donde se observa que el 42% de los declarantes malagueños percibe, al cabo del año, rentas por debajo o únicamente similares al Salario Mínimo Interprofesional (SMI).
«Y los jóvenes son los que tienen menos ingresos, ya que son los que ocupan puestos más precarios, junto a algunos colectivos de trabajadores inmigrantes, que están en trabajos con peores condiciones laborales», apunta.
Cubillo valora el crecimiento del empleo pero denuncia el «exceso» de parcialidad y temporalidad del que, a su juicio, sigue adoleciendo el mercado laboral. CCOO reclama a la Inspección de Trabajo más control para que aquellas empresas con un horario de actividad que abarque todo el día (hostelería, comercio, etc) no abusen de los contratos parciales, y que los negocios que estén operativos los doce meses tampoco hagan lo propio con los contratos fijos-discontinuos.
«Todas estas situaciones son una posible bolsa de fraude y hay que vigilarlas con visitas de oficio a las empresas. Esa debe ser una de las prioridades de la Inspección», advierte. Para CCOO, el objetivo es evitar lo que se viene denominando el fenómeno del «trabajador pobre», es decir, personas con empleo pero que, por sus condiciones, no llegan a final de mes.
«Estamos contentos de que Málaga genere mucho empleo, pero descontentos de que una parte estén en situación de precariedad. Porque entonces estamos generando un crecimiento basado en esa figura del ‘trabajador pobre’, que necesita de ayudas económicas para complementar su sueldo y poder tirar», señala.
Por su parte, el secretario general de UGT, Antonio González, afirma que la reforma supuso un «salto cualitativo y cuantitativo» para superar esa precariedad laboral que sufrían muchos trabajadores. No obstante, coincide en que hay un uso «excesivo» de la temporalidad a la hora de contratar.
«Es cierto que los contratos temporales ya han quedado circunscritos a circunstancias de la producción, pero aún así se enmascaran muchos empleos bajo este carácter. Y tenemos que estar muy vigilantes con los contratos fijos discontinuos. Se ha dado estabilidad a muchos trabajadores que, si la empresa no ejerce actividad, al año siguiente van a volver a ser llamados pero también se abusa de esta figura. Las inspecciones de Trabajo deben realizar una labor fundamental para que no se incurra en fraude de ley», asevera.
González alerta de que la figura del «trabajador pobre» ya se está dando con el uso de los contratos a tiempo parcial. «Con ese contrato una persona sale de las listas del paro, sí, pero con lo que ganan en un mes, ¿puede pagar alquiler o hipoteca y satisfacer sus necesidades más básicas? Seguramente no. En UGT siempre vamos a ser muy reivindicativos y beligerantes contra esta actitud de abusar de esas modalidades contractuales sin que haya justificación», asegura.
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