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GASTRONOMÍA

El restaurante de Málaga que abrió en plena Guerra Civil para dar de comer a sus vecinos: sirven los mejores callos de toda Andalucía

Por las puertas de este histórico lugar han pasado personalidades como Lola Flores, Jesús Hermida o Marifé de Triana

Casa Carlos 1936, el restaurante de Málaga que abrió en plena Guerra Civil para dar de comer a sus vecinos

Casa Carlos 1936, el restaurante de Málaga que abrió en plena Guerra Civil para dar de comer a sus vecinos / Sabor a Málaga

Sarai Bausán García

Sarai Bausán García

Un pedazo de la memoria culinaria de Málaga en pleno Centro de la capital. Así es un histórico restaurante situado junto a la Plaza de toros de la ciudad que abrió sus puertas por primera vez en plena Guerra Civil y cuyos guisos caseros han conquistado a personalidades como Lola Flores, Jesús Hermida o Marifé de Triana.

Este restaurante considerado uno de los más antiguos de la capital es Casa Carlos 1936, un local que suma 90 años de trayectoria tras arrancar su actividad en 1936, en plena Guerra Civil.

Lo hizo de la mano de Carlos Cejas Jaén, un joven considerado uno de los mejores camareros de Málaga que, incluso, fue elegido para servir al rey Alfonso XIII durante su visita al Hotel Miramar con motivo de su inauguración en 1926.

Casa Carlos 1936, uno de los restaurantes más antiguos de Málaga

En la actualidad, este negocio familiar que mantiene la esencia de antaño, con platos, sabores y precios de siempre, pero con un toque de innovación a través de su oferta de platos sin gluten y vegetarianos, está en manos de Mariló y Carmen, sobrinas nietas de Carlos Cejas Jaén, que suponen la tercera generación de este emblemático lugar.

El restaurante de Málaga que abrió en plena Guerra Civil para dar de comer a sus vecinos: tiene los mejores callos de Andalucía

El restaurante de Málaga que abrió en plena Guerra Civil para dar de comer a sus vecinos: tiene los mejores callos de Andalucía / Academia Gastronómica de Málaga

La historia de este local comenzó con Carlos Cejas Jaén, un joven emprendedor que solía establecer una caseta de madera frente al Hotel Miramar en la que vendía cafés, vinos y "licores gaseosos" junto a su esposa, Ana Jiménez Pérez, lo que les permitía rodearse de la sociedad malagueña más selecta.

El origen del restaurante en plena Guerra Civil

Sin embargo, Carlos y su esposa nunca perdieron de vista la realidad de la ciudadanía de a pie, que sufría de escasez y miseria. Algo que recrudeció cuando en julio de 1936 estalló la Guerra Civil.

Ante esta situación, algunos vecinos rescataron los productos que tenían Carlos y Ana en su chiringuito para evitar que se echaran a perder y los resguardaron en un local abandonado de la calle Koromnes número 6.

De casa de comidas para el pueblo a referente gastronómico en Málaga

Fue entonces cuando Carlos fundó en ese mismo local una casa de comidas para dar de comer al pueblo que estaba siendo tan castigado por la guerra.

Y para conseguirlo, se las ingenió para viajar por todos los rincones de la provincia con el sobrino de su mujer, Juan, al que criaron como su propio hijo. Ambos recorrieron pueblo a pueblo en busca de provisiones con las que llenar las ollas y cazuelas del restaurante y, así, dar de comer a la ciudadanía hambrienta.

Una casa de comidas que ha pasado de generación en generación

Tras esta época de pobreza, la casa de comidas vivió un momento de gran apogeo en los años 50 y 60 del siglo XX, donde tanto los humildes trabajadores como las clases acomodadas degustaban la comida casera de Ana y la mujer de Juan, Dolores Verdugo, quien cogería las riendas del local tras la jubilación de Carlos.

Casa Carlos 1936, el restaurante de Málaga que abrió en plena Guerra Civil para dar de comer a sus vecinos

Casa Carlos 1936, el restaurante de Málaga que abrió en plena Guerra Civil para dar de comer a sus vecinos / Sabor a Málaga

Tras ella, el testigo pasó a manos de sus hijas, Mariló y Carmen, que han mantenido el recetario de sus orígenes, pero con diversos toques de innovación visibles en sus platos sin gluten y vegetarianos.

Así, este local ha vivido décadas de cambios sociales, culturales e históricos, pero algo se ha mantenido intacto en este restaurante: la pasión de su familia por los sabores de antes, los platos de cuchara y el recetario tradicional que ha enamorado a personalidades como Lola Flores, Jesús Hermida o Marifé de Triana, quien "tenía reservada una mesa todos los domingos", tal y como explican desde el restaurante.

Premios y reconocimientos: los mejores callos de Andalucía

Una calidad gastronómica que se mantiene intacta a día de hoy y que le hizo ganar el distintivo de mejores callos de Andalucía y sextos de España en el II Campeonato Mundial de Callos 2018, además de ser distinguido con el sello Q de Calidad Turística e incluido en la marca Sabor a Málaga.

Así, sus visitantes aún pueden disfrutar de sus productos "de la mejor calidad", con platos como el gazpachuelo, considerado uno los mejores de Málaga según la revista Gurmé de ABC; el puchero, los callos, el puchero de coles, guisadillo de cerdo o patatas en adobillo, cocinado todo ello con la calma y entrega aprendida durante generaciones.

Un viaje al pasado más sabroso y auténtico de Málaga que se puede realizar en su local de la calle Keromnes número 6 de lunes a viernes de 8.00 a 18.00 horas, y los sábados de 8.30 a 16.30 horas. Los domingos, por su parte, el negocio permanece cerrado.

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