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Gastronomía

El Google Maps del campero existe y suma 11.000 visitas en su primer fin de semana activo

El buscador reseña la calidad y el precio de más 60 establecimientos de la capital visitados durante tres Rutas del Campero

Quiero un Campero, el buscador de camperos que se ha hecho viral

Quiero un Campero, el buscador de camperos que se ha hecho viral / Quiero un Campero

Gloria Pérez

El campero ya es toda una institución en Málaga. Y ahora que tiene su propio lugar de culto en internet, es más sencillo decantarse por uno. Alejo Tomás (@21wonders), ingeniero malagueño fánatico del bocadillo más especial de la ciudad, ha creado el buscador Quiero un Campero para unificar el antojo y la comodidad de una información se se encuentra a tan solo un click. Con un ranking que ya suma 63 establecimientos de la Málaga metropolitana visitados en tres años de Ruta del Campero, la web ofrece locales de proximidad, precios, horarios, carta y una valoración numérica de la experiencia gastronómica. La página comenzó a funcionar el viernes y a fecha del domingo por la noche ya había alcanzado las 11.000 visitas.

"Democratizar el campero"

La iniciativa de Alejo Tomás y sus amigos no solo nace de querer innovar en sus quedadas para cenar campero los domingos. Que también. La Ruta del Campero y su posterior formato web (quierouncampero.com) surgen de la necesidad de "democratizar" el contenido gastronómico en redes sociales que tan en auge se encuentra y que, insiste el creador del buscador, encubre colaboraciones aportando una vista "falseada" de la realidad.

Es posible convertir la imparcialidad de una nota que nace en el paladar en algo casi objetivo si las reglas del juego son las mismas para todos los participantes. Seis amigos, seis votaciones, hambre y un solo mantra:

Nunca avisábamos de los sitios a los que íbamos. Pagábamos todas nuestras cuentas y no aceptábamos invitaciones

Alejo asegura que siempre ha querido generar una visita real que no se pueda diferenciar de la que hace cualquier cliente. Solo de esa manera, explica, podían valorar "de manera objetiva" el sitio en el que comían. "Nos han ofrecido que le dijéramos cuando íbamos a ir, pero nosotros lo rechazábamos", explica el malagueño. Para unificar las notas medias de cada establecimiento durante la ruta decidieron probar tres camperos de cada sitio: el normal (jamón, queso, lechuga y tomate), el de pollo y el de la casa.

Con el valor de la democracia muy presente en el proceso de creación de la web, Quiero un Campero no ofrece de primeras la puntuación media obtenida por Alejo Tomás y sus colegas, sino que usa las reseñas de los usuarios que también han visitado el establecimiento y han compartido su experiencia en Google Maps. De esa manera, "todo el mundo participa". Los sitios aparecen ordenados del uno al cinco según la nota que tienen en la red, aunque se puede profundizar sobre un sitio a la distancia de un click donde aparecerá la nota que le fue asignada al local durante Ruta del Campero.

El precio medio, que también es "un diferencial que a la gente le gusta saber", se decidió que tenía que ser el del campero de pollo, que es el más pedido habitualmente en casi todos los sitios. "De esa manera es fácil y no tenemos que estar comparando la carta completa", asegura Tomás.

Una ruta que salva negocios de toda la vida

"Desafortunadamente", a lo largo de los tres años de Ruta del Campero, varios de los locales que Alejo y sus amigos han visitado "ya no están". Y eso le hace consciente de cuál ha sido su mayor satisfacción en esta aventura: ver crecer la clientela de los establecimientos por los que pasaban gracias a unos vídeos honestos y altruistas que se hacían virales en redes. Sin saberlo, estaban salvando el negocio de algún que otro comercio familiar de barrio.

"Se me viene a la cabeza la hamburguesería Larita", recuerda Alejo Tomás. Anabel, la dueña, les confesó que estuvieron a punto de cerrar y que gracias a la ruta del campero como trending topic en redes, la gente empezó a visitarla y han podido mantener el negocio. "Esto es algo que nosotros también queríamos democratizar, el hecho de fomentar los barrios y de poder ir a cualquier sitio a comerse un campero y no ir a los cinco, seis, diez sitios que salen en todas las guías, los más famosos, sino que en cualquier barrio tenemos un buen sitio, como tú dices, incluso en muchos casos

Hay que seguir reivindicándolo como algo nuestro, de barrio, de cercanía. El campero es un sello de Málaga

Ahora que, como acierta Alejo Tomás, todavía son pocas las franquicias que se han sumergido en el mundo del campero, se premia la "visibilidad y fomento" de los negocios familiares.

¿Para cenar o para almorzar?

Tras obtener la licenciatura en campero, el malagueño ha llegado a la conclusión de que "casi todos" los locales que lo llevan en carta están disponibles por la noche y no al mediodía. Quizá la explicación sea la que él mismo da: "La cultura nos ha metido en la cabeza que el campero es nocturno o de tarde", algo que explica que, según su experiencia, crea que "casi" todo el mundo busca deleitarse con uno para cenar.

Si no le he llevado a comer un campero, a lo mejor no es tan amigo

El precio justo

El coste de los alimentos ha crecido con los años. También el de los ingredientes del campero: lechuga, tomate, jamón york, queso, cebolla, mayonesa, pollo... Alejo Tomás tiene claro que después de haber probado tantos camperos, "y sabiendo que todo ha subido mucho", el precio justo de uno completo, el de la casa, con pollo, bacon y huevo, "debería estar rondando los seis euros o seis euros y medio". Aunque insiste: "Eso sería como un campero premium con muy buena relación calidad-precio".

"De hecho, en los sitios que al final han ganado la Ruta del Campero, como 'El Parque', sus camperos estrellas siempre han estado en torno a los seis o siete euros", añade el creador de la web, pero reconoce que hay camperos que por el rango de 4'80 y cinco euros "están bien". Insiste en que una horquilla entre cinco y siete euros "estaría acorde". Lo importante es la calidad del producto: "un mollete, un buen jamón, una buena salsa y mucho cariño en los ingredientes y la elaboración".

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