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Medio Ambiente

Piden reforestar 11.700 hectáreas por encima de las rondas que la Junta de Andalucía quiere desproteger

Los Amigos del Parque Natural Montes de Málaga presentan alegaciones para evitar que se pueda construir en este área, al norte de la autovía

Vista de Málaga desde el embalse del Limonero.

Vista de Málaga desde el embalse del Limonero. / La Opinión

Alfonso Vázquez

Alfonso Vázquez

La Junta de Andalucía abrirá la puerta a la construcción por encima de la autovía A-7 (Ronda Este) si prospera su iniciativa de desproteger unas 11.700 hectáreas de Málaga capital y varios municipios del entorno, actualmente protegidas por el Plan de Ordenación de la Aglomeración Urbana de Málaga (POTAUM), en vigor.

Sin embargo, en el documento preliminar de revisión del Plan de Ordenación del Territorio de Andalucía (POTA), el propósito de la administración autonómica pasa por esta desprotección, primer paso para que los suelos puedan ser urbanizados y edificados en el futuro.

Por este motivo, la Asociación de Amigos del Parque Natural Montes de Málaga se ha personado en el procedimiento de revisión del POTA y ha presentado, hasta la fecha, tres alegaciones contra esta medida.

La primera ellas considera que la protección «debe ser mantenida» en unos terrenos «dotados de una rica biodiversidad», por lo que reclama que sean «objeto de una operación de reforestación».

Delimitadas en rojo las 11.700 hectáreas que la Junta de Andalucía quiere desproteger en la revisión del POTA.

Delimitadas en rojo las 11.700 hectáreas que la Junta de Andalucía quiere desproteger en la revisión del POTA. / La Opinión

Para este colectivo, el plan de ordenación autonómico entra en contradicción porque, en la memoria atribuye al medio ambiente un «alto concepto» -se señala que los espacios naturales son uno de «los pilares sobre los que se construye la estructura territorial de Andalucía»- para a continuación desproteger 11.700 hectáreas en la propuesta de ordenación del documento de revisión.

Otro punto de la primera alegación sostiene que no se justifica de forma rigurosa y motivada la desprotección de los suelos.

En este sentido, recuerda la obligación de la Junta de «proteger y velar por la preservación y puesta en valor del patrimonio natural», como exige la LISTA (Ley de Impulso para la Sostenibilidad del Territorio de Andalucía, algo que sí hace el POTAUM.

Esta primera alegación también esgrime el principio de no regresión que, según la ley 7/2021 de Cambio climático, establece que no puede haber una «rebaja o un retroceso cuantitativo ni cualitativo respecto a los niveles de protección ambiental existentes», algo respaldado por la jurisprudencia constitucional.

Además, resalta que la revisión del POTA «se pone de lado y no al frente», a la hora de conservar y mejorar el medio ambiente, con un concepto del suelo que no se acomoda al «momento histórico».

La revisión del POTA «se pone de lado y no al frente», a la hora de conservar y mejorar el medio ambiente

Patrimonio cultural

La segunda alegación, por su parte, hace hincapié en el valor cultural de los terrenos que se pretenden desproteger, «por las diferentes tipologías arquitectónicas funcionales y agro-industriales que alberga, así como por la riqueza de sus infraestructuras hidráulicas asociadas a la agricultura de regadío».

Así, llama la atención sobre la presencia en los Montes de Málaga de lagares de vino y aceite, huertas y molinos harineros, casas-villa, casas-bloque, casas-patio, albercas, pozos, manantiales y minas de agua, además de norias, pilares, abrevaderos, lavaderos y molinos hidráulicos.

Restos del Lagar de los Ritos, Casabermeja, con pinturas murales, el pasado enero.

Restos del Lagar de los Ritos, Casabermeja, con pinturas murales, el pasado enero. / A.V.

Riesgo de erosión e incendio

Por último, la tercera alegación subraya aspectos como la presencia, en los suelos a desproteger, de pendientes superiores al 35%, «lo que constituye un condicionante físico severo para cualquier proceso de transformación urbanística».

En este sentido, recuerda que si los terrenos fueron protegidos por el POTAUM se debió a su «elevado riesgo de erosión», «la fuerte escorrentía superficial y peligro recurrente de procesos torrenciales en la zona», así como a la «inestabilidad de las laderas y riesgos geotécnicos asociados».

Otra de las razones esgrimidas para que la Junta abandone la propuesta es el «incremento del riesgo de erosión e incendio en el entorno de los Montes de Málaga», por el «aumento de la zona de interfaz entre áreas boscosas y naturales con espacios urbanos con un modelo urbanizado difuso».

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