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Patrimonio

Viaje al subsuelo de Málaga: el yacimiento romano del Thyssen abre el 3 de marzo

Este martes 10 de febrero, desde las 10.00 horas, se activa la venta anticipada de entradas a la villa romana con visitas guiadas y realidad virtual para recrear espacios como el ninfeo y la factoría de salazones

Restos encontrados en el sótano del Thyssen.

Restos encontrados en el sótano del Thyssen. / Ana I. Montañez

Ignacio A. Castillo

Ignacio A. Castillo

Málaga

La Málaga romana volverá a aflorar, esta vez de forma definitiva, bajo uno de los grandes museos de la ciudad. El yacimiento arqueológico de época romana localizado en el subsuelo del Museo Carmen Thyssen Málaga abrirá al público a partir del 3 de marzo, culminando un proceso largo y complejo que permitirá recorrer, bajo el Palacio de Buenavista, un fragmento excepcional de la antigua Malaca. La fecha confirma lo que ya avanzó La Opinión de Málaga el pasado 26 de diciembre, cuando se anunció que la apertura del enclave se produciría en el primer trimestre de 2026, una vez finalizados los trabajos técnicos y de musealización.

El recorrido propone un auténtico viaje en el tiempo por un enclave que combina espacio residencial e industrial, correspondiente a un área activa de la ciudad romana entre los siglos I y V d. C. Bajo el museo se conservan los restos de una domus, una factoría de salazones y uno de los hallazgos más singulares: el Ninfeo de los Peces, una fuente monumental decorada con restos de pintura mural de gran valor arqueológico.

Este conjunto confirma la importancia económica y urbana de esta zona próxima al antiguo puerto romano, situado en el entorno de la actual plaza de Camas, y refuerza el papel de Málaga como enclave estratégico del comercio marítimo en época romana.

Imagen del proyecto para hacer visitables los restos romanos del Carmen Thyssen.

Imagen del proyecto para hacer visitables los restos romanos del Carmen Thyssen. / L. O.

Musealización, tecnología y accesibilidad

El proyecto incluye un espacio previo de interpretación, soportes informativos y recursos digitales diseñados para facilitar la comprensión del yacimiento. Entre ellos destacan dos vídeos en 360 grados, accesibles mediante código QR, que permiten visualizar la reconstrucción virtual del ninfeo y una tienda-pescadería romana, recreando la actividad comercial vinculada a la salazón de pescado.

El enclave es plenamente accesible, con ascensor y rampas, y la proyección principal incorpora audio en español, subtítulos en inglés y una versión subtitulada en español para personas sordas, reforzando el carácter inclusivo de la visita.

Visitas en grupos reducidos y reserva previa

Por motivos de conservación, el acceso al yacimiento se realizará en grupos de 20 personas cada media hora, siendo imprescindible la reserva previa. Las entradas, que se pondrán a la venta esta semana, incluyen también la visita al Museo Carmen Thyssen, con una tarifa general de 15 euros y una reducida de 10 euros.

Al igual que el museo, el acceso será gratuito los domingos a partir de las 16.00 horas, respetando siempre los límites de aforo establecidos.

Realidad virtual y experiencia inmersiva

Además del recorrido físico, la visita incorpora una experiencia de realidad virtual mediante gafas VR que permite contemplar la reconstrucción 3D del complejo residencial e industrial romano. Los propios guías del museo acompañarán esta experiencia inmersiva, concebida para contextualizar los restos sin comprometer su preservación.

El Palacio de Villalón, en 2004, antes de su rehabilitación como sede del Museo Carmen Thyssen.

El Palacio de Villalón, en 2004, antes de su rehabilitación como sede del Museo Carmen Thyssen. / Gregorio Torres

Un largo camino hasta la apertura

El yacimiento fue descubierto de forma fortuita durante las obras de rehabilitación del Palacio de Villalón, entre 2005 y 2010. Desde entonces, los trabajos se han visto condicionados por la complejidad técnica del subsuelo, la cercanía del nivel freático —no en vano el entorno se conoce como Pozos Dulces— y varios episodios de inundaciones, como el registrado en 2011, que obligaron a extremar las medidas de conservación.

La musealización ha requerido estudios exhaustivos sobre microorganismos, temperatura y humedad, así como una intervención arquitectónica muy medida. El diseño del recorrido, mediante pasarelas y una iluminación basada en luces y sombras, busca reforzar la sensación de estar penetrando en una “caja negra del tiempo”, tal como explicaron los técnicos municipales.

Con su apertura, el yacimiento romano del Thyssen se incorpora a la red de espacios arqueológicos visitables de la ciudad, reforzando la lectura histórica de Málaga desde su subsuelo y ampliando la oferta cultural del museo. Un enclave que no solo suma patrimonio, sino que devuelve a la superficie siglos de historia enterrados bajo uno de los palacios más emblemáticos del casco histórico.

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