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CURIOSIDADES

El secreto mejor guardado del Centro de Málaga: de salón de baile a icono mundial por esta increíble razón

Para la creación de este espacio fueron necesarios más de mil obreros y cuatro años de obras

Así era la calle Larios en sus inicios: con suelos de madera como un gran 'salón de baile'

Así era la calle Larios en sus inicios: con suelos de madera como un gran 'salón de baile' / Archivo Fotográfico Histórico Universidad de Málaga.

Sarai Bausán García

Sarai Bausán García

El salón de baile de Málaga. Así se conocía durante sus orígenes uno de los lugares más famosos de toda Málaga, convertido en una de las vías comerciales más caras de toda España: la calle Larios.

El motivo que llevó a que la ciudadanía conociera a este emblemático lugar como el salón de baile se remonta al suelo que presentaba en sus inicios.

Fue el 27 de agosto de 1891 cuando se inauguró la nueva imagen de esta emblemática vía, muy diferente a la que mantenía en sus inicios, con un trazado musulmán formado por un laberinto insalubre de arterias comerciales.

Los cambios de la calle Larios: de trazado musulmán a calles amplias y salubres

Para poner fin a los brotes epidémicos que se producían en la época y que se extendían rápidamente debido su diseño con callejuelas estrechas, tabernas, mesones, albergues y barberías con toda una población hacinada, sin ventilación ni saneamiento; se decidió reconstruir esta calle siguiendo la influencia de la Escuela de Chicago.

Para ello, se crearon los edificios de forma redondeada para que el aire corriera con más facilidad por sus calles y evitara la propagación de enfermedades.

Así era la calle Larios en sus inicios: con suelos de madera como un gran 'salón de baile'

Así era la calle Larios en sus inicios: con suelos de madera como un gran 'salón de baile' / Archivo Fotográfico Histórico Universidad de Málaga

Así, tras cuatro años de obras y más de mil obreros, se inauguró esta calle gracias a la labor del arquitecto Joaquín de Rucoba, que estuvo al frente de su diseño, mientras que Eduardo Strachan Viana-Cárdenas emprendió el proyecto arquitectónico de los edificios de la nueva calle Larios.

Las viviendas de la calle Larios, las primeras con saneamiento

De ese modo, se crearon doce manzanas simétricas con sus esquinas en curva y las cornisas y balcones apuntando al mismo lugar de fuga al final de la calle.

Además, fue la primera calle de la ciudad en la que las viviendas contaron con comodidades inalcanzables en la época, como agua corriente, suelos hidráulicos, saneamiento propio y baños.

Un diseño que tenía entre sus principales apuestas su suelo, que se llevó a cabo en madera para dar mayor sensación de lujo a la vía.

La calle Larios y su inicial suelo de madera

Así, Para ello, se creó un entramado de punta a punta a través de un entarugado de madera, que consiste en la fijación de pequeños cilindros de este material para asegurar las tablas a la estructura, lo que aporta mayor resistencia y una estética clásica.

Este detalle que imprimió en el lugar un aura de sofisticación especial y que ayudaba a absorber el ruido de las llantas de los coches y carros, un punto a favor para todos aquellos ciudadanos que comenzaron a mudarse a sus novedosas y lujosas viviendas.

El uso de la madera para su suelo y el aire sofisticado que le confería hizo que los malagueños dieran a conocer esta calle como el 'salón de baile' de Málaga.

Los problemas del suelo de madera de este rincón de Málaga

Sin embargo, a pesar de su hermosa presencia y elegancia, el uso de este material para el suelo no tardó en dar problemas a causa de la intensa humedad que llegaba a la calle desde el puerto, lo que hacía que los materiales se levantaran y se deterioraran.

Para evitar su deterioro, el Ayuntamiento se vio obligado a prohibir la entrada de mascotas a la calle para que no hicieran sus necesidades, y eliminó las paradas de carruajes tirados por animales para evitar que pudieran afectar al buen estado del suelo.

La riada que eliminó el pavimento de la calle Larios

Sin embargo, todos los esfuerzos fueron infructuosos cuando, en septiembre de 1907, una enorme riada provocó el desbordamiento del Guadalmedina, que levantó todo el suelo de madera y lo arrastró hasta el mar.

Finalmente, tras 16 años siendo el sablón de baile de los malagueños, la calle Larios tuvo que sustituir su pavimento por otro de mármol de colores que evitaba las complicaciones que suponía la elegante, y delicada, madera.

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