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Música

El Kanka: "Estamos polarizados y crispados, necesitamos más calma"

El cantautor malagueño dará seis conciertos en el Teatro Cervantes para usar su séptimo álbum, 'La calma', como herramienta contra la crispación

El Kanka promociona su gira vestido de panda

El Kanka promociona su gira vestido de panda / Teatro Cervantes

Gloria Pérez

Málaga

Nadie es profeta en su tierra. Nadie, menos quien es capaz de hacer casi una semana de conciertos en su casa. Nadie, menos a quien los fieles de su locura siguen saludando por la calle como a un colega y no como a un cantante que acaba de sacar su séptimo disco. El Kanka es un himno en Málaga. Él lo sabe; aunque prefiere definirse como un panda. Quizá tenga razón. Quizá sea un animal de la música que va a subirse seis veces al escenario del Teatro Cervantes para no dejar ni un solo corazón -o rincón- de la sala sin llenar con su calma.

Aún se pueden contar con los dedos de una mano los días que hacen desde que su nuevo proyecto vio la luz. Es paradójico, pero 'La calma' de El Kanka está fuera. Incluso de él.

¿Cómo está?

Están siendo unos días intensos. Me puse malo de los nervios. Estoy de promo, firmas de discos... Me encuentro con muchas personas y yo solo soy una.

Vaya, que no está en calma.

No sería ahora el momento más calmado de mi vida, pero siempre hay que buscar huecos de serenidad. Ahora quizá la encuentro menos que cuando estoy de vacaciones.

¿Por qué titula entonces con ese nombre?

Yo no me pongo a componer para un disco. Eso no lo hago nunca. No pienso que voy a llamar al disco 'La calma' y voy a hacer canciones sobre eso. No hago algo tan conceptual como puede hacer Rosalía o gente que sus álbumes son obras. Para mí mis discos son conjuntos de canciones, cada una de su padre y de su madre. Hablo de muchas cosas, pero la canción que le da título fue de las últimas que compuse. No quería hablar expresamante de la calma. Es una canción anhelate donde manifiesto el deseo de un mundo mejor. Muchas veces el propio desarrollo compositivo me lleva a algo que no había esperad. Lo que me encontré en el estribillo fue una reivindicación que roba el protagonismo a las demás. Ese ansia de serenidad, de paz y de armonía. Es algo que me puede atravesar a mí a nivel personal, pero que creo que es una necesidad colectiva. Estamos muy necesitados de calma. Siento que estamos muy crispados y polarizados. Pasan tantas cosas que no nos da tiempo a reaccionar a ellas. Ya no sabemos lo que es verdad y lo que es mentira. Ojalá encontremos la calma dentro de todo eso.

¿Dónde encaja su disfraz de panda en todo esto?

Yo lo definiría como una tontería muy grande que hemos desarrollado mucho. A mí los pandas no solo me gustan, sino que me siento identificado. Soy gordito, entrañable y tengo ojeras. Siempre he pensado que teníamos un cierto parecido. El caso es que cuando María, mi manager me propone hacer los videoclips con muñequitos de plastilina, lo único que yo aporté ideológicamente a todo esto fue que me hacía ilusión que el mío estuviera disfrazado de panda. En principio se iba a quedar la cosa ahí. No iba a ser imagen de gira ni nada, pero el día de antes de la sesión de fotos se me ocurrió comprar un disfraz de panda para hacer alguna de las fotos como si fuera yo el muñequito del videoclip. La foto nos encantó, la usamos de imagen de gira y entonces buscamos la simbología del panda, que justamente es la armonía, la paz, el equilibrio... Dije: "Coño, perfecto, la calma". A raíz de ahí nos compramos un peluche, le llamamos Maripili y le hicimos un Instagram. Yo qué sé, hija, cuando somos tontos, pues hacemos tonterías.

El humor también es parte de su música, pero hablemos de la gira. ¿Por qué seis conciertos en Málaga? Será un reto personal...

No solo quiero batir un récord personal, sino que le quiero robar el récord a Raphael, que es el artista musical con más Cervantes seguidos. Yo no cierro los conciertos, pero estoy convencido de que algo de eso hay, porque nosotros somos el segundo artista musical con más Teatros Cervantes seguidos. Tengo cuatro y Raphael, tenía cinco. Y, hombre, todos queremos mucho a Raphael, pero que tenga los récords de Cervantes alguien que no es de Málaga... me daba coraje. También es una excusa para cantar una semana en mi tierra.

¿Cómo se hacen especiales seis conciertos?

Me gusta que todo esté meticulosamente improvisado. Cada concierto es diferente, depende de mil cosas: de cómo esté yo ese día, del público... El público es clave. No es lo mismo un público más animado que uno súper tranquilo. Hay muchísimos matices dentro de todo esto que hacen peculiar cada concierto. A mí me encantaría hacer cada uno con un repertorio distinto, pero es que no puedo. Tengo muchísimos conciertos y un handicap que me ha tocado en la vida, que es que mis músicos vivan cada uno en una parte distinta de España. Nosotros nos juntamos normalmente al principio de gira, preparamos un buen concierto, un show que esté redondo y que esté del carajo y a partir de ahí ya hacemos gira y no volvemos a ensayar hasta el siguiente disco.

Todos queremos mucho a Raphael pero que tuviera el récord de Cervantes alguien que no es de Málaga me daba coraje

¿Repetirá alguno de sus fans?

La gente es capaz, no sería la primera vez. Es verdad que son seis, pero yo no creo que nadie venga a los seis. Bueno, quizás veo capaz a alguno que otro.

¿Cómo percibe a su público?

Es un público inteligente, con muy buen criterio y muy buen gusto. Mi público es independiente en realidad. Me conoce mucha gente, pero me conoce quien quiere. Yo no soy casi nada mediático. No estoy en la tele todo el día, ni estoy sonando por la radio, si tú no me quieres conocer, no me tienes que escuchar. La gente que me conoce es porque un colega le ha dicho: "Hay un tío de Málaga que hace canciones...". Y entonces ha venido, le ha gustado, y se ha puesto a escucharme dándole, como yo digo, al botón del play voluntariamente. Yo no le he dado nunca voluntariamente al play, a ninguna canción de Bad Bunny, y sin embargo, he escuchado varias, pero eso conmigo no pasa tan fácilmente. A mí lo que me da mucho coraje es esa distancia insalvable entre el artista y el público, pero yo creo que la mayoría de mi gente es súper tranqui y súper respetuosa. Y eso me encanta, de hecho hay gente que me saluda directamente como si fuera del pueblo y sigue de largo.

¿Se siente profeta de su tierra?

Sí, yo me siento muy querido. Pero además desde siempre, aunque los últimos años muy especialmente porque o han parado de pasarme cosas y darme reconocimientos. Hice el himno del Málaga. Fui pregonero de la feria. Me nombraron malagueño del año. No sé, me hace mucha ilusión que me quieran en Valladolid también, pero en mi tierra me da un puntito de alegría porque hay algo de Málaga en todo lo que hago.

¿Le falta algo ahora mismo?

Un poquito de calma.

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