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HISTORIA

El bandolero de Málaga que clavó un puñal y una rosa a una virgen, y vio un inexplicable milagro: su leyenda sigue viva siglos después

Las consecuencias de estos hechos aún se puede contemplar en la imagen de la Amargura

La leyenda del bandolero Zamarrilla, la virgen de la Amargura, la rosa y el milagro que continúa conmocionando a los malagueños

La leyenda del bandolero Zamarrilla, la virgen de la Amargura, la rosa y el milagro que continúa conmocionando a los malagueños / Hermandad de Zamarrilla

Sarai Bausán García

Sarai Bausán García

Cuenta la leyenda que en el siglo XVIII existió en Málaga un bandolero conocido, respetado y temido por toda la provincia que pasó de robar y matar a convertirse en monje por un impresionante milagro que experimentó cuando se ocultaba de la justicia.

El bandolero era Cristóbal Ruiz Bermúdez, un hombre nacido en Igualeja en 1796 conocido como 'Zamarrilla', que fue uno de los bandidos más famosos de toda la Serranía de Ronda durante el reinado de Carlos III.

Zamarilla, el 'Robin Hood' de Málaga

Sus andanzas hicieron que Zamarrilla fuera conocido por toda la sociedad por los robos, ataques al Gobierno, asesinatos y demás delitos que cometía mientras estaba al frente de unos 50 hombres, con los que perpetraba sus hurtos.

Sin embargo, sus tesoros no solo los destinaba a sus gustos caros y caprichos, sino que parte de ellos los entregaba a los pobres como si de un Robin Hood malagueño se tratara, lo que hacía que el pueblo llano lo admirara y respetara.

La huida de Zamarrilla a la ermita malagueña

Pero no pasaba lo mismo con la justicia, que buscaba capturarlo, por lo que envió una partida de soldados para apresar al bandolero. Tras perder a sus hombres y sentirse acorralado, Zamarrilla huyó hasta llegar a una ermita en el monte en la que se encontraba la virgen María Santísima de la Amargura.

Como hombre devoto que era, no dudó en arrodillarse frente a la virgen y, con lágrimas en los ojos, pedirle su perdón y ayuda, tras lo que se ocultó bajo su manto para escapar de los captores.

El milagro de la Virgen de Zamarrilla

Tras un largo rato de espera, Zamarrilla decidió salir del manto hasta descubrir que los soldados se habían trasladado a otro lugar en su búsqueda, por lo que podía escapar libre.

Agradecido por la ayuda divina que recibió, el bandolero le entregó a la virgen lo único que llevaba en su zurrón: una rosa blanca, que clavó en el pecho de la virgen con el puñal que portaba consigo.

Y mientras realizaba este gesto y agradecía a la virgen haberlo salvado, Zamarilla se vio sorprendido por un milagro que se produjo ante sus ojos: la rosa blanca se tiñó de rojo al instante.

Zamarrilla, de bandolero a monje en Málaga

Esto conmocionó al bandolero, que decidió ingresar como monje y vivir dedicado a los pobres para compensar sus pecados, aunque cada año volvía de nuevo a la ermita para entregar una rosa roja a la virgen.

Una historia que llegó a su fin cuando, ya siendo anciano, Zamarrilla se encontraba pidiendo en los caminos mientras portaba la rosa roja que posteriormente pensaba entregar a la virgen. Fue en ese momento cuando en su camino se cruzaron unos bandoleros, que intentaron asaltarlo.

El final de uno de los bandoleros más conocidos de Málaga

A pesar de su edad, Zamarrilla se revolvió y luchó, pero finalmente recibió una puñalada mortal en la garganta. Tal y como cuenta la leyenda, fue en este momento cuando el bandolero volvió a asistir a un nuevo milagro: la rosa roja se volvió blanca en una señal de que sus pecados ya habían sido perdonados.

La leyenda del bandolero Zamarrilla, la virgen de la Amargura, la rosa y el milagro que continúa conmocionando a los malagueños

La leyenda del bandolero Zamarrilla, la virgen de la Amargura, la rosa y el milagro que continúa conmocionando a los malagueños / Hermandad de Zamarrilla

Una leyenda que se ha extendido generación tras generación hasta seguir conmocionando a sus oyentes siglos después y haber convertido al bandolero y a la Virgen de Zamarrilla, cuya imagen se mantiene con su rosa y el puñal al pecho, en uno de los mayores símbolos de la fe malagueña.

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