Sanidad
Día Internacional del Cáncer Infantil: “No podemos elegir lo que nos toca vivir, pero sí cómo afrontarlo”
Una familia malagueña comparte su historia para visibilizar el cáncer infantil, una enfermedad a la que se enfrentan muchos niños cada día, como su hijo pequeño, diagnosticado con un tumor de Wilms con tan solo 20 meses

Raúl y Patricia junto a su hijo Martín en el Hospital Materno Infantil de Málaga / L.O.

Un día, sin previo aviso, el cáncer infantil irrumpe en la vida de una familia y lo cambia todo por completo. El mundo se detiene y miles de preguntas aparecen de golpe, junto al miedo y la incertidumbre. Nadie está preparado para recibir una noticia así. Patricia y Raúl aún tratan de asimilar lo ocurrido: hace apenas dos semanas, su hijo Martín, de tan solo 20 meses, fue diagnosticado de cáncer.
“Te cambia la vida, es un vuelco rotundo”, cuenta su madre, que, con motivo del Día Internacional del Cáncer Infantil, ha compartido su testimonio para dar visibilidad a la realidad que afrontan tantas familias. Cada año, unos 200 niños son diagnosticados con cáncer en Andalucía. En 2025, el Hospital Materno Infantil de Málaga registró 64 nuevos casos. “Me quedé en blanco, en estado de shock. No sabes reaccionar, no sabía qué preguntar”, relata la malagueña. Martín padece un tumor de Wilms con nódulos en el pulmón.
“¿Y qué hago?”, recuerda que repetía a los médicos tras conocer la noticia. Inmediatamente, le explicaron que había tratamiento y que es un tumor que tratan con frecuencia en el hospital. “Nos dan bastante esperanza de que todo vaya bien”, afirma Patricia. Pese a todo, mantiene la sonrisa. Tiene muy claro que debe ser fuerte por su hijo y que su prioridad ahora es dedicarse al 100% a Martín.
“Se te pasan mil cosas. Desde ¿seguirá adelante? ¿aguantará? ¿voy a perder ya a mi hijo? Es lo primero que se te pasa, porque es verdad que el cáncer siempre lo asociamos con muerte”, admite. “Pero, si algo hay que sacar de esto, es que, pase lo que pase, hay que estar a tope el día a día que esté aquí con él”, añade.
Vivir el día a día
“Yo voy a estar fuerte porque tengo que estar con él sí o sí. Es lo único que puedo hacer ya. Se lo dije a la médica: ‘en tus manos lo entrego y aquí estoy yo para lo que te pueda ayudar’”. Patricia señala que tanto su marido como ella han decidido vivir el día a día y mantener una actitud positiva, no solo por Martín sino también por su otra hija de cinco años. “Tengo que hacer lo imposible: pisar fuerte y seguir para adelante”, afirma.
En su caso, sigue siendo todo muy reciente. En el momento que tiene lugar la entrevista, tan solo llevan 13 días ingresados en el Hospital Materno Infantil. Aunque, como puntualiza, para ella realmente solo cuentan los dos últimos, ya que hasta entonces “no estaba”. Durante los primeros días, aclara, funcionaba en modo automático. “Mi cabeza no era consciente de lo que estaba haciendo porque solamente estaba pensando en introducir lo que ahora nos ha venido”, confiesa.
No lo esperaban
El diagnóstico fue una auténtica sorpresa. Martín no presentaba síntomas y llevaba una vida completamente normal. Todo comenzó a raíz de una visita rutinaria con el pediatra. El pasado mes de octubre habían decidido acudir al médico porque el pequeño siempre había tenido el vientre un poco inflamado y, como tenían familia con problemas de celiaquía, pensaron que podía deberse a eso. Sin embargo, los resultados de la analítica indicaron que estaba todo correcto. Fue en enero, cuando acudieron a su pediatra, que, al palparlo, detectó algo anómalo y los derivó al Hospital de Vélez-Málaga para que le hicieran una ecografía.
“Tengo que hacer lo imposible: pisar fuerte y seguir para adelante”
“Allí vieron la masa, el volumen que tenía y directamente nos mandaron en ambulancia para el Materno Infantil”, relata Patricia, que insiste en el agradecimiento que siempre sentirán hacia su pediatra. El 30 de enero comenzó una auténtica odisea de pruebas, analíticas y resonancias hasta que confirmaron el diagnóstico.
Su nueva casa
Desde entonces, la habitación del hospital se ha convertido en su nueva casa. Y, aunque es bastante más pequeña que la vivienda familiar en Alcaucín, están dispuestos a hacer de ella el mismo hogar lleno de alegría. Martín ha iniciado ya la quimioterapia y el objetivo ahora es tratar de reducir al máximo el tumor para poder operarlo. “Yo iba a una prueba de una ecografía y mira dónde me encuentro: en la cuarta planta y con un tumor del que no sé si mi niño va a salir”, resume su madre, aún sobrecogida por la rapidez de los acontecimientos.
Sin embargo, al hablar de Martín sus ojos se iluminan. “Es un niño muy alegre, cariñoso y muy sociable”, describe. “Le gusta mucho el campo, coger caracoles y los animales. Se sabe todos los sonidos”, continúa su madre, que comenta también lo mucho que le gusta jugar con su hermana y cantar: “Todos los días le tengo que cantar yo canciones”.
“Son unos niños muy abiertos”, añade Patricia, que explica que ambos hijos fueron muy deseados. Tuvo que pasar hasta por cuatro tratamientos de fertilidad hasta que lograron tener a su hija mayor. Después, llegó Martín. “Es que tenía que venir. Y tiene que seguir”, sostiene con la voz quebrada.
“Tiene mucha energía. Transmite esa positividad, esa lucha constante de querer estar aquí”
“Ahora se nos ha puesto esta doble piedra en el camino. Pero Martín es tan fuerte y tan guerrero que yo creo que lo va a superar”, manifiesta con una sonrisa, a pesar de la emoción. “Tiene mucha energía. Transmite esa positividad, esa lucha constante de querer estar aquí”, insiste. Su propósito ahora es claro: “toda mi vida dedicársela a Martín y que él esté lo más feliz posible”. De hecho, el día de la entrevista coincide con la visita de una murga al hospital y la familia no dudó en acudir. “Cada carnaval nos disfrazamos”, apunta.
Las asociaciones y sanitarios
El ambiente festivo no es casual. Detrás de todas esas actividades se encuentran las asociaciones y voluntarios, como la Fundación Olivares, la Asociación Avoi o la Asociación Malagueña de Pacientes con Cáncer Infantojuvenil (Amfacij), para las que Patricia solo tiene palabras de agradecimiento. “Son el mayor apoyo que hay aquí. Porque te ves completamente perdida, entre tanto diagnóstico e información, y ellos como que te hacen la vida más suave estando aquí y te van acompañando en este camino, en el que al principio te hundes”, narra.
La malagueña resalta también la gran labor de los profesionales sanitarios, que, desde el primer momento, mostraron una gran implicación. “Están muy involucrados y muy pendientes”, expone. “Yo sé que Martín va a estar en las mejores manos, así se lo dije a mi familia”, afirma la malagueña. Reconoce que comunicar la noticia a familiares y amigos fue uno de los momentos más duros, aunque el respaldo recibido está siendo fundamental.
Antes de despedirse, Patricia destaca una frase que leyó en la guía que le entregó Amfacij y que, desde entonces, se ha convertido en su lema, pues puso palabras a cómo se sentía, algo que hasta ese momento no había sido capaz de describir: ‘No podemos elegir lo que nos toca vivir, pero sí cómo afrontarlo’.
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