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Campo

David Tomé, el joven ganadero de Málaga que advierte del abandono del campo: «Sin jóvenes, el campo se muere»

David Tomé es un joven ganadero malagueño que a los 12 años se compró su primera cabra. Hoy, con un rebaño propio, lucha por mantener viva una profesión que considera vital para el futuro del campo. Su idea es clara: quiere desarrollar una ganadería de cabras enfocada en el ecoturismo, para más tarde también abrir una quesería local

David Tomé, joven ganadero malagueño de 19 años.

David Tomé, joven ganadero malagueño de 19 años. / Cedida

Chaima Laghrissi

Chaima Laghrissi

Málaga

«No hay relevo generacional». Esta frase, que resuena con frecuencia en el sector primario, refleja la cruda realidad que atraviesa la agricultura y la ganadería en España. La escasez de jóvenes dispuestos a tomar las riendas de estos oficios, combinada con los problemas económicos y laborales que afectan al gremio, pone en grave peligro la continuidad de una tradición que lleva siglos sustentando el campo español.

En medio de este panorama sombrío, David Tomé se presenta como una excepción. Con solo 19 años, este joven malagueño ha decidido seguir una vocación que, para muchos, está en extinción: la ganadería.

A diferencia de otros ganaderos que heredan la profesión de sus padres o abuelos, David no proviene de una familia con tradición ganadera. Sin embargo, desde que tenía siete años, su interés por las cabras y la vida rural no ha dejado de crecer, hasta convertirse en una verdadera pasión.

A los 12 años, se compró su primera cabra, y hoy, con un rebaño propio, lucha por mantener viva una profesión que considera vital para el futuro del campo: «Desde siempre me ha llamadola atención la vida del campo», afirma.

David ha elegido Torrox como su lugar de trabajo, un municipio malagueño donde ha puesto en marcha su proyecto ganadero. Su idea es clara: quiere desarrollar una ganadería de cabras enfocada en el ecoturismo, un sector que le permite compartir con los visitantes su día a día y su visión del campo. «Quiero que la gente vea lo que hago, mi trabajo, mi día a día, y poder enseñarles cómo es la ganadería», comenta. Además, uno de sus sueños es montar una pequeña quesería que permita dar a conocer el producto local y de calidad que produce en su rebaño.

Aunque su pasión por el campo es indiscutible, ha tenido que enfrentarse a numerosos obstáculos, sobre todo en lo que respecta a las ayudas institucionales y la burocracia: «Estoy esperando ayudas para poder emprender, pero es muy complicado. Emprender en este sector es un desafío, sobre todo por el tema burocrático. Además, la ganadería requiere de mucha inversión, y te ponen trabas», señala Tomé.

A pesar de todo, David hace un llamamiento a las autoridades para que simplifiquen los trámites y faciliten el acceso a las ayudas que permitirían a más jóvenes como él emprender en este sector.

David durante su jornada laboral en el campo.  | CEDIDA

David durante su jornada laboral en el campo. | CEDIDA

Falta de relevo generacional

La falta de relevo generacional es un problema que afecta a todo el campo español, no solo a la ganadería. David explica que son pocos los jóvenes que se animan a dedicarse a este oficio, ya que el trabajo en el campo es, en sus palabras, «esclavo»: «365 días al año, tienes que estar al pie del cañón», comenta.

Según sus datos, «sólo el 4% de los ganaderos tienen menos de 30 años», lo que demuestra la falta de interés en el campo por parte de la juventud. Para él, si esta tendencia sigue, el futuro del sector estará en manos de fondos de inversión, lo que significaría la desaparición de las explotaciones familiares y la esencia misma del campo tradicional. «Me indigna ver cómo el campo está en manos de fondos de inversión. Si seguimos así, nos quedamos sin campo», lamenta.

A pesar de estos retos, David no pierde la esperanza y sigue luchando por su sueño. Aunque reconoce las dificultades que enfrenta, lanza un mensaje de esperanza a los jóvenes que, como él, están dispuestos a seguir en el campo: «Le diría que lucharan por ello. Necesitamos jóvenes en el campo, si no, el campo se muere. El campo es vida».

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