Emprendimiento
Ricardo Álvarez, CEO y fundador de 'La Cheesequería': «Nadie me ha enseñado más que mis propios errores»
Tras el éxito de su última colaboración con Casa Kiki, el empresario hace balance de sus negocios y asegura que ''en 2026 vienen cosas muy grandes''

Ricardo Álvarez en el estudio de Soy FOMO Podcast / Esperanza Mendoza
Esperanza Mendoza
Tartas de queso. Roscones de reyes. Hamburguesas. Gildas. Panetone. Vermut. Todas estas cosas tienen un elemento en común o, más bien, a una persona: Ricardo Álvarez.
Ricardo Álvarez Ortega (1996) es un cocinero y empresario malagueño que, desde hace ya varios años, irrumpe en el panorama de la provincia (y ya de Andalucía) con sus frescas ideas de negocio y su emprendimiento constante. Seguro que si piensas en tartas de queso y Málaga, 'La Cheesequería' se te pasa por la cabeza. Pues este cocinero es el cerebro destrás de todo este entramado que combina tartas de queso recién hechas, café de especialidad y, en épocas de Navidad, roscones y panetones de lo más creativos.
Su última colaboración con 'Casa Kiki' ha sido todo un éxito. Invención tras invención, este emprendedor no se ha quedado solo con lo dulce de la cocina, sino que ha ido más allá. La taberna Fomo Bar y la hamburguesería USB coronan una trayectoria casi impecable llena de esfuerzo y dedicación.
Con Fomo Playa cocinándose y algún proyecto más en mente, Ricardo Álvarez charla con La Opinión de Málaga y hace balance de esta temporada.

Ricardo Álvarez en Soy FOMO Podcast / Cedida
¿Quién es Ricardo Álvarez?
Soy una persona inquieta con muchos objetivos y mucha ambición en la vida por conseguir las cosas que me gustan. Mientras las cosas vayan bien, quiero seguir luchando por mis sueños. Es verdad que yo siempre he sido una persona que no le ha gustado mucho estudiar, bastante inquieta, de hecho soy una persona con TDAH. Pero bueno, soy una persona muy familiar, muy cercana a la gente que quiere y muy generosa. Para mí todo lo mío es de las personas que están a mi lado.
¿Cómo surge 'La Cheesequería'?
Yo me dediqué por un tiempo a la alta cocina. Trabajé como jefe de cocina en Ibiza, pero me despidieron. Para mí fue un fracaso gastronómico y una oportunidad a la vez. Volví a Málaga y empecé a hacer tartas de queso desde mi casa, ya que era la época del Covid-19. Ahí fue cuando abrí mi primer negocio en El Mayorazgo y al ver que me gustaba, decidí ir poco a poco ampliando y creciendo.
'El Caserito' es el grupo empresarial que respalda todos tus negocios y sois un equipo de casi 100 personas, ¿cómo es gestionar todo esto con tan solo 29 años?
Nadie me ha enseñado más que mis propios errores. Yo muchas veces tampoco sé realmente lo que estoy viviendo. Esto es una nube, pero no una nube de ilusión, sino una nube de preguntarme si esto es realmente lo que quiero y si lo estaré haciendo bien. Al final la posición del dueño o propietario muchas veces no se entiende si no eres el propio dueño. Ni yo mismo sé si a veces hago algo bien, si gestiono bien este empleado o si gestiono algo mal. Lo que sí está claro es que cada movimiento que hagas lo tienes que analizar, para saber si está bien o no. A día de hoy me encuentro bien, tanto mental como físicamente, y eso me permite gestionarlo todo de manera coherente, o eso intento.
¿Cómo de importante es para ti rodearte de un buen equipo?
Para mí un equipo, sinceramente, es todo. Creo que si, aún teniendo un equipo, sientes que todo lo llevas tú, no tienes un buen equipo. Y yo creo que darme cuenta de que un buen equipo es lo más importante es lo que me ha hecho ser una persona con buena salud mental y, sobre todo, que puede disfrutar de su vida.
¿Has tenido alguna mala experiencia dentro de la empresa?
Evidentemente. Muchas veces tomamos decisiones y al empresario siempre se le va a juzgar por todo, pero yo mismo no sé si estoy despidiendo bien o si estoy contratando bien. A veces contrato y al poco tiempo tengo que despedir porque la contratación no se ha hecho bien. Gestionar una empresa es difícil, muchas veces nos encantaría hacerlo de otra forma, pero a veces no nos queda dinero. El dinero te hace tener que tomar decisiones; nosotros en verano sufrimos mucho y si no hacemos una buena planificación durante el año, luego llega el verano y desbordamos. Entonces, claro que he tenido malas experiencias, pero no puedo hacer otra cosa que pedir perdón a todas esas personas. Las decisiones que se han tomado, siempre hemos intentado tomarlas lo mejor posible, creo que nunca hemos hecho daño a nadie y que sobre todo lo he hecho con la conciencia tranquila de que todo era porque se tenía que hacer.
Y, fuera del trabajo, ¿te apoyas en alguien?
Realmente, el emprendedor está muy solo. A mis padres intento dejarlos fuera de la ecuación. Mi padre, en momentos complicados, duerme menos que yo. Es decir, cuando yo le cuento algún problema, es que no duerme. Y yo, a día de hoy, eso no lo vivo. Puedo dejar los problemas en la oficina y dormir tranquilamente, sabiendo que mañana será otro día. Lo mismo pasa con amigos o pareja, al final las decisiones las tomas tú. Así que, el apoyo real, cuando la situación es drástica, es realmente uno mismo con uno mismo.
Ya ha pasado más de un mes desde la campaña de Navidad, ¿qué balance haces de esta temporada?
Hemos tenido una planificación que nos ha hecho poder abastecer la demanda en toda Málaga, que eso es algo que no había pasado nunca. También pensando en qué hemos hecho mal para mejorar. Y el año que viene queremos enviar roscos y panetones a toda España. He (y hemos) trabajado mucho para cumplir esto. El equipo de obrador se ha comportado súper bien, ha tirado muchísimo del carro y la verdad que es un departamento que en Navidad sufre mucho.
¿Cómo surge la colaboración con Casa Kiki?
Hemos encontrado un nicho que es necesario y no vamos a parar. Se vienen colaboraciones muy grandes, no firmadas, pero muy grandes. Desde aquí le doy las gracias a Casa Kiki porque otra empresa podría tener orgullo y decir que somos competencia; cuando realmente no lo somos. Casa Kiki es unión, familia, celebraciones y grandes grupos de amigos. Haber unido fuerzas ha sido algo extraordinario y creo que también Málaga lo ha visto como diciendo. Dos grandes marcas uniéndose cuando podría haber rivalidad y han hecho piña. La colaboración ya se llevaba hablando durante mucho tiempo, incluso antes de abrir nuestro stand en Vialia. Le hablé a María, la dueña, y le dije que quería hacer una tarta de queso del sabor de su palmera en verano. Lo dejamos para septiembre y al final entre una cosa y otra llegó la Navidad. Y ya pues lo dejamos para enero, que la verdad que ha tenido una gran acogida.
¿Qué te da FOMO?
El no parar de abrir negocios, pero porque considero que es lo que me toca. También es verdad que quiero una vida que, en el día de mañana, haya construido gracias al esfuerzo anterior. Quiero ciertas cosas en mi vida y prefiero sacrificar y hacer todo el esfuerzo ahora para el día de mañana poder hacerlo de otra forma. A lo mejor en un futuro quiero conocer el mundo o tener más tiempo libre. Si me esfuerzo hoy, mañana podré tener esa libertad.
Acumulas tus negocios como en el 'Monopoly', todos en la misma calle. En este caso, en calle Carretería. ¿Qué tiene de especial?
Carretería es una calle que la gente piensa que es espectacular, pero Carretería es una calle complicada. No es ni calle Granada, ni la Plaza del Carbón, ni la Plaza de la Constitución, ni Uncibay. Es una calle en la que ahora mismo hay muchos locales en traspaso, muchos locales cerrando y muchos locales ya cerrados. Pienso que para ser una buena calle debería luchar por ser una calle gastronómica. Es decir, pues me tomo una tapa de aquí y me voy allí a tomar un bocadillo y allí unas albóndigas. Como una calle de la ruta de la tapa, donde tú puedas o cenar o comer, o lo que tú quieras. Y por eso es mi obsesión por calle Carretería, porque creo que puede ser una calle que la gente demande y que va a ser una calle de muchos negocios de hostelería.
Próximamente amplías Fomo Bar con Fomo Playa, en Pedregalejo. ¿Por qué allí?
Me salgo mucho de mi zona de confort. Muchas veces se nos dice que nosotros montamos los negocios para los extranjeros cuando realmente eso no es así, porque nuestro público es entre un 5% y un 15% extranjero en calle Carretería. Cuando te vas a una ciudad lo primero que haces es buscar las mejores reseñas. Es imposible quitarle público a un Casa Lola, a una Tasquita de en Medio... esa gente lleva mucho tiempo haciendo un muy buen trabajo. Entonces, consideraba que, al ser nuestro público nacional y malagueño principalmente, acercarme más a Pedregalejo podría funcionar. Y luego, una cosa súper importante es que nuestros negocios siempre los abrimos pensando en una época que no sea verano. En esos meses, nuestros negocios van más flojos. Y consideramos que ya había que empezar a invertir en negocios en los que el verano sea nuestro fuerte, porque esa temporada nos hace ser muy inestable el nivel de liquidez y rentabilidad. Por eso estamos empezando a invertir en sitios de playa o en proyectos como una heladería, algo que estamos pensando.
Pasamos de tartas de queso y gildas a hamburguesas. USB se corona como una de las hamburgueserías top en Glovo. ¿Cómo decidiste incorporarte a un mercado tan demandado como este?
Nos hemos metido en un mercado que es muy competente, en el que hay muchísima competencia y que es muy complicado. Consideramos que teníamos que demostrar como grupo empresarial de hostelería que no todo era suerte, que ya éramos alguien consolidado que realmente se dedicaba a la hostelería. Si nos metíamos en el mundo de las hamburguesas y funcionábamos, mostrábamos mucha credibilidad a nivel empresarial y nos iban a respetar más como grupo de hostelería. Creo que USB es lo que necesitaba 'El Caserito' para consolidarse como grupo hostelero.
¿Crees que Málaga es una ciudad que apoya al negocio emprendedor?
No sé si Málaga en concreto como tal, pero hablando un poco a nivel regional, a mí la Junta de Andalucía, el Ayuntamiento... todos me han ayudado mucho. Siempre me he considerado un emprendedor respaldado porque las subvenciones existen, lo que pasa que hay que echarlas. Yo tengo un equipo que cuando sale la subvención, la echa y la recibimos. Sí es verdad que por cambiar algo, cambiaría los trámites de cara a ese emprendedor que quiere empezar, ya que creo que son muy complicados.
¿Cómo te ves en un futuro, cercano o lejano?
No pienso mucho en el futuro. Yo pienso en 2026 y 2026 lo tengo claro. Lo que más busco es seguir creciendo, seguir construyendo un equipo sano y bueno, pero sobre todo que yo esté bien mentalmente. Que yo esté bien conmigo mismo para que esto realmente tenga sentido, porque si yo estoy mal, todo se va a desmoronar y eso es algo que no me quiero quitar de la cabeza; tengo que luchar por mí mismo. Si yo me encuentro mal, pararé, pero espero no encontrarme tan mal como para querer tirar la toalla. Si eso ocurre, pondré el freno, estabilizaré y continuaré. Pero pienso que mientras los pilares más esenciales que me rodean estén a mi lado, todo es posible. Como siempre digo: olvido el pasado, disfruto el presente y pienso en el futuro, pero no tan futuro. 2026 para mí ya es el futuro.
- Siete colegios de Málaga entre los 100 mejores de España según Forbes: en uno estudió Pablo Alborán
- Artesanía, foodtrucks y castillos hinchables: todo lo que tienes que saber sobre el mercadillo más grande de Málaga, que se celebra este sábado
- Parece Japón, pero está en pleno corazón de Torremolinos: así es el parque de 40.000 metros repleto de lagos, cascadas y su propio jardín japonés
- El emblemático local de Calzados Gody en Málaga se transforma en 10 nuevas viviendas en La Paz
- Pedregalejo: los 125 años de la calle de Málaga con cien peldaños
- Así están los embalses de Málaga: La Viñuela revive tras la sequía y los del Guadalhorce en niveles históricos
- Cientos de personas se manifiestan en Málaga por las familias de Avenida de Europa 15 y contra la expulsión de inquilinos
- Neptuno y Venus ya vigilan el Puerto de Málaga, aunque está pendiente la fecha de presentación