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Medio Ambiente

Agua regenerada para los cultivos: claves y consecuencias de su uso para riego

El efecto en la planta depende del suelo al que se aplique, del cultivo que va a recibir el agua y de la calidad del tratamiento del agua. Expertos de la UMA y asociaciones agrarias debaten las posibilidades de este agua, ante la que muchos agricultores aún se muestran reacios

Cultivos de subtropicales en la Axarquía

Cultivos de subtropicales en la Axarquía

Paula Tigges

Las recientes lluvias en la provincia malagueña han aumentado la capacidad de los embalses, pero aun así en épocas de escasez hídrica no garantizan el abastecimiento de agua para el riego de todos los campos de la Axarquía. El agua no es suficiente como para dedicarla en exclusiva a los cultivos subtropicales que requieren un suministro constante. Las aguas regeneradas surgen como una alternativa a la escasez hídrica, que permite la reutilización de las aguas cumpliendo unos requisitos mínimos de calidad, regulados por la Unión Europea.

El uso de las aguas regeneradas para el riego de los cultivos puede tener diversas consecuencias. El efecto en la planta depende del suelo al que se aplique, del cultivo que va a recibir el agua y de la calidad del tratamiento del agua, explica Paloma Hueso, docente de la UMA e investigadora miembro del equipo de investigación del laboratorio de Geomorfología y Suelos.

Según el Boletín Oficial del Estado (BOE), las aguas regeneradas se plantean como una fuente de suministro de agua que permite derivar otras de mejor calidad a "usos más exigentes" como abastecer agua potable. Además, de reducir la presión sobre otras fuentes hídricas como las aguas superficiales y subterráneas.

En la zona de la costa de la provincia malagueña "hay del orden de 120 hm3/año de agua regenerada. Estamos hablando de que eso es equivalente al volumen de agua que se puede almacenar en el embalse del Guadalhorce", mantiene Bartolomé Andreo, director del Centro de Hidrogeología de la Universidad de Málaga (CEHIUMA).

Proceso de depuración

Las aguas residuales, procedentes del consumo humano y procesos productivos, se depuran en las estaciones depuradoras de aguas residuales. Luego pasan a un punto de entrega de aguas depuradas, para poder regenerarse en las estaciones regeneradoras de agua.

Acosol quiere aumentar la producción de agua regenerada de la depuradora de Cerros del Águila.

Depuradora de agua regenerada de Acosol en Cerros del Águila. / L.O.

Finalmente se derivan a un punto de cumplimiento de aguas regeneradas. Y por último pasan al punto de entrega de aguas regeneradas para distribuirlas a distintos usos: industriales, riego de campos de golf y cultivos y usos urbanos, tal y como establece la Guía de recomendaciones para la elaboración de los Planes de Gestión del Riesgo del Agua Regenerada (PGRAR).

Riesgos en los suelos

El sodio es un componente muy presente en el agua regenerada. Cuando se riegan los cultivos con esta agua y cala en la tierra, el sodio sustituye al calcio que tiene de forma natural el terreno. El calcio es un componente clave, ya que actúa como puente con las partículas del suelo. El sodio debilita este puente y hace que los suelos sean más vulnerables y menos estructurales, argumenta Hueso. En este aspecto es importante realizar lavados de suelo.

Por ello, el manejo y tratamiento del suelo es clave a la hora de regar con aguas regeneradas. Una solución para enmendar la debilidad del puente sería introducir calcio a la tierra, de esta manera se corregiría sustituyendo el calcio por el sodio, recalca la investigadora. Se puede realizar mediante aplicación directa sobre el suelo aplicando yeso o mediante riego. "La clave aquí es el manejo", asegura Hueso, se puede utilizar coberturas vegetales o aplicar compost para aumentar la materia orgánica, y de esta manera mejorar la estructura del suelo.

Cuando la estructura de un terreno está debilitada "son más susceptibles a la erosión hídrica". "Los suelos se pueden restaurar y trabajar, están en un estado que es dinámico", argumenta Hueso. Asimismo, el agua regenerada es un agua que suele tener materia orgánica disuelta. Esa materia orgánica también actúa como puente, al igual que el calcio.

El efecto de las aguas regeneradas en el terreno va a depender de la materia orgánica previa que tenga el suelo, de su estructura y de su textura.

El caso del aguacate

El aguacate es un árbol que es muy sensible al estrés hídrico, por lo que requiere un suministro constante de agua para dar frutos. Además, necesita crecer sobre un suelo con ciertas características. El terreno debe contar con calidad de drenaje, por si se producen encharcamientos que no se pudran las raíces, y debe ser un suelo bien estructurado. En el Mediterráneo los suelos se caracterizan por ser bajos en materia orgánica y con una estructura del suelo más débil.

Un productor en una de las muchas fincas de aguacates de la Axarquía

Un productor en una de las muchas fincas de aguacates de la Axarquía / L.O. / LMA_EXTERNAS_CORREO

El agua regenerada suele tener contenidos de sodio más altos que el agua natural, lo que se convierte en un problema para el aguacate que tiene una baja tolerancia a la sal. En cambio, el mango es más saltolerante. No obstante, el efecto que tenga en el árbol va a depender en parte en la planta de la que provenga el agua regenerada, no todas las aguas tienen el mismo grado de sal, recalca la investigadora.

En un contexto donde se han creado cultivos subtropicales, en un clima que no cumple con las características para este tipo de fruta, descartar el uso de agua regenerada no es una posibilidad. "Si ponemos un cultivo en un sitio donde hay escasez de recursos hídricos el agua hay que dársela de algún lado", asegura Hueso.

Los efectos de regar con un agua regenerada con una salinidad muy alta son visibles en la planta. Benjamín Faulí, técnico responsable de los departamentos de frutas y hortalizas, agua, cadena alimentaria de ASAJA, explica que se nota en el amarillamiento, la sequedad de las hojas y se reduce el vigor de la planta y de la cosecha.

Mezcla de agua regenerada con agua natural

El uso de agua natural procedente de embalses y acuíferos es preferible para regar los cultivos, pero en un contexto de escasez hídrica donde se destina el agua de mayor calidad al consumo de agua potable, no hay suficiente para la demanda de los cultivos subtropicales. El agua regenerada surge como una buena alternativa, siempre que cumpla con los estándares de calidad.

Hueso está trabajando en un proyecto dentro del Plan Sequía de la Junta de Andalucía para "intentar minimizar los efectos negativos que puede tener el agua regenerada". La investigación consiste en hacer mezclas de distintas dosis de agua regenerada, de diversos tipos, con agua dulce procedente de acuíferos y embalses. El objetivo es identificar cuál es la mejor mezcla para cada cultivo, en este caso la del aguacate.

La mezcla de agua dulce con agua regenerada minimiza las consecuencias sobre la planta y el suelo regado. Aunque las mezclas se van a ver condicionadas por dos factores: la demanda del agua y el agua disponible para riego, explica Hueso.

En la comarca de la Axarquía, los agricultores pueden optar por regar directamente con agua regenerada, de la presa, del pozo o de las balsas. "Las juntas centrales de regantes tienen unas balsas habilitadas en las cuales pueden mezclar el agua", argumenta Faulí. Asegura que lo "lógico" ahora mismo es utilizar agua de la presa, ya que disponen de la dotación al estar la presa cerca del 50%.

Reacción de los agricultores al uso de las aguas regeneradas

Algunos agricultores de la Axarquía se muestran reacios a utilizar el agua regenerada para el riego de sus cultivos. Antonio Rodríguez, secretario provincial de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG Málaga), argumenta que esta reacción se debe a que se les ha suministrado con aguas regeneradas con una salinidad muy alta que no se pueden utilizar para riego. "Pero no hay que confundir las regeneradas con que no son útiles. Son buenas si están bien tratadas y son acordes a lo que necesita el riego", señala.

"Muchísimos agricultores lo ven como algo reacio porque cuando a ti te llega un agua que no está en calidad y riegas tus árboles o tus plantas y lo que hace es secarla. Lo primero que piensas es que estas aguas no sirven y no es la realidad porque en otras zonas están sirviendo", afirma Rodríguez.

Faulí, desde ASAJA, valora de manera positiva las lluvias de este mes que han reducido la escasez hídrica. Asimismo, ya han recibido la dotación de la presa de la Viñuela para poder regar con este agua. Además de los sistemas alternativos como el agua regenerada procedente de estaciones de depuración de Algarrobo, Torrox, Vélez Málaga, Rincón de la Victoria y de la de Peñón del Cuervo. Esta última procede de la capital y ya suministra agua regenerada a una parte de la comarca de la Axarquía.

Faulí considera que el riego con aguas regeneradas es una solución ante la falta de agua que han tenido en la comarca. Sin embargo, coincide con Rodríguez en que la reacción negativa por parte de algunos de los agricultores se debe a la alta salinidad del agua regenerada que recibían para riego. En ese momento no existía la posibilidad de mezclar el agua regenerada con agua natural, mientras que ahora sí, lo que ha posibilitado que se reduzca la salinidad, explica Faulí.

También achaca el rechazo al uso de aguas regeneradas por parte de los regantes de la comarca a "la falta de información". Aunque argumenta que esta visión está cambiando y que los agricultores empiezan a entender que ante las circunstancias y la escasez hídrica es necesario aplicar esta alternativa.

"El cambio de opinión es sobre todo porque si tienes la situación en que no puedes regar porque no tienes agua y la única que tienes es esta, te das cuenta de que es un recurso que hay que mantener vivo y hay que potenciarlo para evitar que se te seque la explotación", explica desde ASAJA.

Efectos del agua regenerada sobre los acuíferos

El agua regenerada no es apta para el consumo humano, pero sí lo es para el riego de los cultivos. Esto es porque se le suma otro proceso de depuración, el mismo suelo filtra esta agua antes de llegar a la planta o acuíferos.

Acuífero del Señorío de Marbella

Acuífero del Señorío de Marbella / La Opinión de Málaga

Iñaki Vadillo, catedrático de Hidrogeología de la Universidad de Málaga, forma parte del proyecto para el manejo sostenible de frutales subtropicales en tiempos de sequía, dentro de este trabaja en un subproyecto de la Junta de Andalucía para conocer el impacto de las aguas regeneradas sobre los acuíferos.

Las aguas brutas que salen de los hogares tienen contaminantes emergentes provenientes de productos fármacos, cuidado personal e insecticidas, al llegar a las estaciones depuradoras parte de estos químicos se eliminan, pero otra gran parte permanece en las aguas. Vadillo estudia si el agua regenerada que absorbe el suelo y llega a los acuíferos sigue conteniendo estos compuestos.

"Lo deseable sería que las aguas durante el proceso de depuración se quedasen limpias otra vez, pero eso no ocurre nunca, pero ni para los compuestos inorgánicos ni para los orgánicos", recalca Vadillo. Estos compuestos no son eliminados totalmente del agua regenerada porque no hay una legislación que los regule o establezca una concentración máxima de estos contaminantes emergentes en el agua.

El agua regenerada que llega a los acuíferos pasa por las distintas capas del suelo que también actúan como drenaje. En el caso de que al llegar a la zona subterránea siguiese conteniendo estos contaminantes emergentes su consumo puede llegar a ser perjudicial para la salud. Esto dependería de la concentración del compuesto, aunque sea muy baja si se toma durante un largo periodo de tiempo puede afectar a la salud humana, de la flora y de la fauna.

Los efectos pueden ser disfunciones endocrinas u otras enfermedades. No obstante, no derivaría solo del empleo de aguas regeneradas sino también de la gran cantidad de químicos que manejamos en nuestra vida diaria.

Alternativas para la escasez hídrica

Hueso explica que la opción de desalar el agua es otra manera para combatir el estrés hídrico y poder mantener el cultivo de subtropicales. Una alternativa igual de viable que la de las aguas regeneradas, el problema es el alto coste de la producción de este agua.

El agua subterránea es otra posibilidad ante la escasez hídrica. "Aproximadamente todos los acuíferos de la provincia almacenan el mismo volumen de aguas que pueden almacenarse en todas las presas de la provincia", argumenta Andreo. La clave de que sea buena opción para combatir la sequía es su capacidad de almacenamiento.

"El hecho de que el flujo del agua subterránea sea mucho más lento que en los medios superficiales, permite que estén más tiempos de residencia en los acuíferos que en los embalses. Esa capacidad de residir durante más tiempo en los acuíferos es lo que hace que pueden estar disponibles cuando en superficie no hay", matiza el director de CEHIUMA.

Un aspecto clave de estas aguas es que son más resisetentes a ser contaminadas que las aguas naturales. Un vertido en un acuífero pasa por diferentes capas del terreno que actúan como un mecanismo de autodepuración. "Otra ventaja es que en los embalses la evaporación se materializa de manera fácil. En los acuíferos la evaporación de agua subterránea es más difícil", recalca Andreo.

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