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Laboral

Huelga en las redes de saneamiento: los trabajadores de EMASA pasan del paro al encierro

Iniciaron una huelga el 1 de febrero para reclamar salarios dignos, reconocimiento de antigüedad y la consideración de su trabajo como actividad tóxica y peligrosa

Encierro indefinido de los trabajadores del alcantarillado de Málaga.

Encierro indefinido de los trabajadores del alcantarillado de Málaga. / L. O.

Ignacio A. Castillo

Ignacio A. Castillo

Málaga

La huelga en las redes de saneamiento de Málaga da un paso más. La plantilla encargada del mantenimiento de la red —trabajadores de la UTE Málaga Redes Saneamiento (vinculada a FCC-Aqualia) que presta el servicio para EMASA— ha iniciado este lunes un encierro indefinido como medida de presión ante la falta de avances en la negociación laboral. Los empleados sostienen que el conflicto lleva dos semanas enquistado, con un seguimiento “total” del paro y sin un movimiento que abra una negociación efectiva. El encierro, remarcan, no tiene fecha de salida: solo terminará cuando se constituya una mesa “real” con capacidad de acuerdo.

La convocatoria no es nueva ni improvisada. La Junta de Andalucía recogió el itinerario del conflicto y situó el inicio de la huelga indefinida a partir de las 23.00 horas del 1 de febrero de 2026, después de que fracasara la mediación en el Sercla en la reunión del 30 de enero.

Al tratarse de un servicio esencial, también se fijaron servicios mínimos para atender avisos y emergencias.

Sueldos “precarios” y un convenio que no llega

El núcleo del choque es el convenio colectivo. Desde la plantilla denuncian que trabajan sin un marco propio que ponga límites claros a jornadas, descansos y retribuciones. En declaraciones recogidas por este diario, el delegado de personal Diego Rico sitúa los salarios en torno a 1.200 euros para conductores y 1.150 euros para peones, con turnos que incluyen noches, festivos y fines de semana en tareas de alcantarillado.

Sus demandas pasan por salarios dignos, reconocimiento de antigüedad, y la consideración del trabajo como actividad tóxica, penosa y peligrosa, además de una regulación de jornada que permita la conciliación.

Expedientes disciplinarios y choque por la presión

La tensión ha escalado con la apertura de expedientes a miembros de la plantilla. El conflicto ya no se expresa solo en la calle: la plantilla denuncia que la concesionaria ha activado procedimientos disciplinarios que interpretan como un intento de intimidación. En comunicados sindicales se habla de expedientes calificados como “muy graves”.

La presión política crece en paralelo. El grupo municipal de Con Málaga, que apoya a los trabajadores, ha reclamado al alcalde que intervenga y siente a las partes en una mesa con capacidad de decisión, subrayando que el servicio es clave para absorber episodios de lluvias intensas y prevenir inundaciones en zonas vulnerables.

La formación también pone el foco en el control del contrato: sostiene que el pliego contemplaría una dotación superior a la actual y denuncia falta de medios y personal.

En el mismo sentido, el PSOE ha advertido del impacto de la huelga en plena temporada de lluvias y asegura que se mantiene la atención a emergencias, pero no el mantenimiento ordinario de la red.

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