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Sanidad

Un médico de Málaga relata cómo se vive una guardia de 24 horas: “Lo más duro es no dormir”

El anestesiólogo Juan Manuel Pérez advierte sobre las condiciones en las que deben atender a los pacientes y las dificultades para conciliar la vida familiar  

El anestesiólogo Juan Manuel Pérez en el Hospital Civil de Málaga

El anestesiólogo Juan Manuel Pérez en el Hospital Civil de Málaga / L.O.

Arancha Tejero

Arancha Tejero

Málaga

Los días que tiene guardia, la jornada laboral de Juan Manuel Pérez Moreno, facultativo especialista de área de Anestesiología y de Reanimación del Hospital Regional de Málaga, comienza a las nueve de la mañana y finaliza a las nueve de la mañana del día siguiente. “Lo más duro es no dormir”, afirma el anestesiólogo, que asegura que “la noches es lo peor, con una diferencia brutal”. 

En su última guardia de la semana pasada, que califica como “buena”, pudo dormir cuatro horas y media. En otras ocasiones, sin embargo, no tiene ocasión de descansar y trabaja sin parar durante 24 horas. “No se atiende igual”, subraya el doctor Pérez, que explica que los médicos deben enfrentarse a situaciones complejas, como intervenciones quirúrgicas, y tomar decisiones importantes que pueden suponer la diferencia entre la vida y la muerte después de muchas horas sin descansar. “Tienes a una persona haciendo una cesárea que lleva ahí 16 horas”, señala el anestesiólogo, que es también delegado del Sindicato Médico de Málaga (SMM) en el Regional.

“Tú intentas hacerlo igual, pero, evidentemente, decir que duermo cuatro horas y estoy igual que si he dormido ocho, sería mentir”, añade el profesional, que trabaja en el área de Obstetricia del Hospital Materno Infantil. Insiste en que el ritmo de las guardias es “incesante” y que les obliga a llevar a su cuerpo al límite, poniendo en riesgo no solo su salud, sino también la seguridad del paciente. 

Motivos de la huelga

Por ello, una de las principales reivindicaciones por la que los médicos han acudido a la huelga esta semana —y que repetirán una semana de cada mes hasta junio— es acabar con las guardias obligatorias de 24 horas. El colectivo denuncia que son agotadoras, que se pagan por debajo de la jornada ordinaria y que no computan para la jubilación. 

“Tienes a una persona haciendo una cesárea que lleva ahí 16 horas”

Los médicos reclaman un Estatuto Propio, diferenciado del resto de los sanitarios, que contemple mejoras como la jornada laboral de 35 horas —“como el resto de profesionales”— y una clasificación profesional (A1+) acorde a su formación y responsabilidad. 

¿Cómo se vive una guardia?

El doctor Pérez cuenta a La Opinión de Málaga cómo se desarrolla un día de guardia. Su jornada ordinaria transcurre de nueve de la mañana a tres de la tarde. A partir de ahí, comienza la jornada de guardia de 17 horas, es decir, hasta las nueve de la mañana del día siguiente. 

Al llegar, suele atender las cesáreas programadas, mientras otros dos compañeros atienden la actividad urgente que va llegando. A tres de la tarde comienza el turno de guardia y, como no existe un horario establecido para comer, paran “cuando el trabajo lo permite”. A veces es a las cinco de la tarde; otras, tienen que comer por separado o encargar comida porque la cafetería ya ha cerrado. “Además, en Obstetricia el milagro de la vida no para nunca y hay muchísima actividad”, apunta el especialista, que incide en que las guardias de este servicio son especialmente intensas. 

"En Obstetricia el milagro de la vida no para nunca y hay muchísima actividad”

Durante la jornada de guardia se encarga de los paritorios, cesáreas, epidurales, recuperación postanestésica de los pacientes de patologías obstétricas, urgencias de cirugía plásticas o intervenciones ginecológicas de urgencias, entre otras muchas cosas. El tramo más intenso, sin duda, es la noche.

La noche, lo más duro

El profesional aclara que el trabajo es muy “aleatorio”, dependiendo del día, aunque de media suele haber cuatro intervenciones nocturnas. “Y hay epidurales toda la noche, puede haber ocho o diez”, agrega el anestesiólogo, que sentencia que “las guardias son matadoras”. Cada mes, los profesionales realizan entre cuatro y ocho. “Además, en Obstetricia, lo urgente es para ya, y donde hay que estar especialmente fresco porque los fallos son más dramáticos. Son mujeres jóvenes, con toda la vida por delante, y con un niño dentro”, argumenta.

Para poder descansar un rato y poder estar “un poco más frescos”, dividen el turno de noche en dos partes: de 00.00 a 4.30 horas y de 4.30 a 9.00 horas. Si el turno es “bueno”, a medianoche puede hacer una pausa e intentar dormir unas horas. Eso sí, siempre con el busca en el bolsillo por si surge una urgencia. Si esto ocurre, en cuestión de segundos deben pasar de 0 al 100 y enfrentarse, por ejemplo, a un quirófano. “Como yo le digo a los residentes siempre, chapaletas de fuego. Hay que bajar como un rayo y estar 100% atento”.

El anestesiólogo Juan Manuel Pérez en el Hospital Civil de Málaga

El anestesiólogo Juan Manuel Pérez en el Hospital Civil de Málaga / A.T.

No obstante, puntualiza que el poder descansar unas horas siempre depende de la expectativa de trabajo y de las urgencias que lleguen, por lo que puede ocurrir que no duerman nada. “Ahí son las horas difíciles”, insiste el anestesiólogo, que recuerda que todas esas horas que trabajan de madrugada se pagan por debajo de la jornada ordinaria. “Mientras estás descansado, sientes que tienes algo del control, pero cuando estás cansado, eso es lo más duro”. 

Día siguiente

Cuando el turno por fin termina, realizan el relevo con los compañeros entrantes, a quienes explican cómo ha ido la jornada y las cosas que quedan pendientes por hacer. A él le gusta desayunar en el hospital, pues es uno de los pocos momentos en los que tiene la oportunidad de socializar con tranquilidad con sus compañeros. Pero, en cuanto llega a su casa, “me meto en la cama”. 

"Hay que bajar como un rayo y estar 100% atento”

Tiene dos hijos pequeños de seis y tres años, el menor de ellos con autismo. Por eso siempre intenta dormir por la mañana para coger fuerzas para afrontar la tarde con ellos. “Si no, con los niños es imposible”. Para el doctor Pérez, uno de los principales obstáculos de su trabajo es la dificultad para conciliar la vida familiar. En su caso se complica aún más porque su mujer también es anestesióloga, una situación “muy frecuente” entre facultativos. 

Dificultades para conciliar

“Nos obliga a los dos a tener la jornada reducida al 50%, con la merma económica que eso supone”, sostiene. Hace hincapié en los sacrificios y en las grandes dificultades diarias a las que se enfrentan para poder conciliar. “Es un infierno”, afirma. Sobre el día de saliente de guardia, aclara que tampoco son días de descanso absoluto, ya que arrastran el agotamiento de la intensa jornada que acaban de realizar. “Eres un zombie”, señala. 

“Cuando hablo con compañeros militares, encontramos similitudes”, apunta el anestesiólogo, que expone que uno de los motivos por los que muchos profesionales optan por la sanidad privada es que, en la mayoría de los casos, no realizan guardias, sino que se organizan por turnos. 

Segundo día de huelga

Por todo ello, el doctor Pérez, al igual que sus compañeros de profesión, rechazan el nuevo Estatuto Marco propuesto por el Ministerio de Sanidad y exigen uno propio en el que “las peculiaridades de los médicos se negocien con los médicos” y no otros sindicatos donde, asegura, no están representados. “Que las guardias dejen de ser obligatorias, que dejen de ser complementarias y se consideren extraordinarias, y que coticen”, reclama el anestesiólogo, que defiende la necesidad de establecer jornadas “razonables de tiempo” y que no se “aprovechen de su vocación”. 

“Diecisiete horas siguen siendo una pasada. ¿Quién quiere que después de 16 horas en un hospital alguien opere a su hijo?”, concluye, en referencia a la propuesta ministerial, que —según señala— mantendría las guardias de 24 horas en fines de semana y festivos e incluiría una cláusula de “por necesidades del servicio” que permite que “puedan hacer contigo lo que quieran”.  

Según la Junta de Andalucía, la segunda jornada de huelga ha tenido un seguimiento del 25,57% en la provincia de Málaga; mientras que el SMM eleva la cifra a más de un 50% y 60% dependiendo del centro. Por su parte, el consejero de Sanidad, Presidencia y Emergencia, Antonio Sanz, ha informado que la primera jornada de paro provocó la suspensión de más de 54.000 consultas externas y 850 intervenciones quirúrgicas. 

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