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PATRIMONIO

¿Sabías que en Málaga existe una iglesia del siglo IX tallada en piedra que puedes visitar hoy mismo? Resistió a décadas de batallas

Este templo es el único de origen mozárabe que se conoce en lo que fueron las tierras de Al-Ándalus

Iglesia mozárabe de Bobastro, en Ardales

Iglesia mozárabe de Bobastro, en Ardales / Diputación de Málaga

Sarai Bausán García

Sarai Bausán García

Una iglesia rupestre excavada en la roca en el siglo IX y convertida en la única de origen mozárabe que se conoce en lo que fueron las tierras de Al-Ándalus. Así es la iglesia de la ciudad de Bobastro que, durante décadas, sobrevivió a los ataques del Emirato de Córdoba.

Los restos de la ciudad de Bobastro, considerada Rincón Singular de la provincia y cuyos orígenes datan de los siglos IX y X, se encuentran en el municipio malagueño de Ardales, en la comarca de Guadalteba.

Iglesia mozárabe de Bobastro, en Ardales

Iglesia mozárabe de Bobastro, en Ardales / Diputación de Málaga

Esta ciudad cuyo conjunto arqueológico está conformado por las ruinas de su necrópolis musulmana, sus viviendas excavadas en roca y distintas iglesias rupestres se presenta como un lugar clave para entender los primeros siglos de la formación de Al-Ándalus.

La ciudad rebelde de Bobastro, en Málaga

Esto se debe a que Bobastro fue la ciudad desde la que el rebelde Umar Ibn Hafsun lideró la revuelta contra el poder cordobés a finales del siglo IX y principios del X, antes de que el estado islámico se impusiera por las armas, iniciando después el califato omeya con Abd al-Rahman III.

Durante décadas, los mozárabes, que eran cristianos que residían en tierras musulmanas, se rebelaron contra el estado islámico y usaron el Desfiladero de los Gaitanes y el paraje de las Mesas de Villaverde para conformar la ciudad de Bobastro.

El gran recinto amurallado que sirvió de refugio a los rebeldes

Aquí, se creó un gran recinto amurallado que sirvió de refugio a Omar Ibn Hafsún y sus seguidores durante medio siglo, y desde el que podían repeler los ataques del emirato cordobés y mantener su lucha rebelde.

Así, los rebeldes lanzaron desde esta ciudad amurallada una ofensiva desafiante contra el ejército cordobés mientras continuaban construyendo su fortín, en el que incorporaron un alcázar, numerosas murallas defensivas, casas y cuevas en la piedra e iglesias.

Iglesia mozárabe de Bobastro, en Ardales

Iglesia mozárabe de Bobastro, en Ardales / Diputación de Málaga

La extensión fue tal que en Bobastro llegaron a residir más de 1.500 personas en los momentos de máxima tensión.

La iglesia rupestre de Bobastro

Y una de las iglesias más destacadas era la que a día de hoy se puede vislumbrar en el terreno a través de sus ruinas. Se trata de un templo situado en el entorno periurbano, en la cara oeste de la montaña, construido por y para la comunidad religiosa.

Iglesia mozárabe de Bobastro, en Ardales

Iglesia mozárabe de Bobastro, en Ardales / Diputación de Málaga

Para crear esta iglesia, los canteros contaron con un plano muy detallado que especificaba medidas, contrafuertes y elementos decorativos en los que, cuando faltó roca, se completó la construcción con muros de ladrillo y mampostería.

Además, se cubrió la edificación con una armadura de vigas de madera para sostener la cubierta de tejas a dos aguas.

Cómo llegar a la antigua ciudad de Bobastro y su iglesia rupestre

Finalmente, la ciudad cayó a manos del emir Abderramán III, que visitó el lugar cuando conquistó Bobastro a los hijos de Omar Ibn Hafsún en 928, desterrando a sus habitantes, destruyendo casas y, sobre todo, las iglesias que se habían construido en contra de su ley.

Pero los restos de la que un día fue la gran ciudad rebelde de Bobastro aún se pueden visitar. Para ello, es necesario salir de Ardales por la A-357 en dirección al Caminito del Rey para, desde la rotonda situada a cinco kilómetros del casco urbano, desviarse hacia el Acceso Sur.

Tras eso, se llega a un cruce en el que se puede contemplar la indicación de 'Bobastro' y, desde allí, la carretera llega hasta la caseta de control donde los guías organizan las visitas.

Esto permite recorrer un sendero peatonal de 700 metros que llega a la iglesia rupestre y que, durante todo el camino, presenta distintas murallas, canteras y un aljibe.

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