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CAFÉ

Así era el histórico bar de Málaga que inventó la curiosa forma de pedir los cafés en la provincia: de aquí salieron la 'nube' y el 'sombra'

Este céntrico establecimiento que sumaba más de un siglo de historia cerró sus puertas para siempre en 2022

Cierra el Central, centenario bar inventor de las formas de pedir café

Cierra el Central, centenario bar inventor de las formas de pedir café

Sarai Bausán García

Sarai Bausán García

Entrar en un bar y escuchar pedir una 'nube', un 'sombra' o un 'entre corto' es una señal indiscutible de que nos encontramos en Málaga, donde la forma de pedir un café se ha convertido todo un símbolo del verdadero malagueño que consigue distinguir a la provincia del mundo entero.

Pero a pesar de lo integrada que está esta costumbre entre todos los ciudadanos del territorio, esta práctica no siempre fue así, sino que estos ingeniosos nombres nacieron por la pobreza de la posguerra en uno de los bares más emblemáticos de toda la capital.

Este negocio que cambió para siempre la forma de pedir el café en Málaga no es otro que Café Central, un mítico bar situado en plena Plaza de la Constitución que, tras más de un siglo de historia, echó el cierre para siempre el 9 de enero de 2022, dejando tras de sí décadas de historias, encuentros, sorpresas y el mejor aroma de café.

Un concierto en el Café Central a principios de los dosmiles.

Un concierto en el Café Central a principios de los 2000. / SOFIA MENENDEZ

Los inicios del café más mítico de Málaga

Un local que en la actualidad ocupa la firma sueca Kopparberg, que ha instalado en el lugar un pub de estilo británico-irlandés bajo el nombre de John Scott's; pero que durante más de 100 años acogió la esencia más malagueña de todos los tiempos.

Las primeras noticias que se tienen del Café Central datan de 1920, cuando se publicitó el local en una revista turística de la época. Sin embargo, no fue hasta más de 30 años después, en 1954, cuando el empresario José Prado adquirió tres céntricos establecimientos de cafetería cercanos entre sí y los fusionó.

José Prado, fundador del Café Central, en 2004, con el famoso azulejo de los cafés que se piden en Málaga.

José Prado, fundador del Café Central, en 2004, con el famoso azulejo de los cafés que se piden en Málaga, / CARLOS CRIADO

La escasez de materias primas durante la posguerra

Así, de la unión del Café Central original, el Café Suizo y el Café Múnich nació este mítico Café Central, que se convirtió durante décadas en uno de los espacios más destacados de la escena malagueña, protagonizando toda clase de historias, reencuentros, pedidas, peleas, sorpresas y visitas de famosos de toda la geografía internacional.

Pero el Café Central no solo logró en su larga existencia adentrarse para siempre en la memoria colectiva de la ciudad, sino también transformar para siempre la forma de pedir café en la provincia. Y el origen no fue otro que la escasez de materias primas.

Todo comenzó cuando su propietario, José Prado, descubrió las dificultades que había durante la posguerra para hacerse con cualquier materia prima, como su tan necesitado café.

Así nacieron los distintos tipos de café de Málaga

Y mientras esto ocurría, muchos de los clientes se dejaban la taza entera, tiraban la mitad o tenían que desechar cafés una y otra vez hasta dar con el gusto de su comensal.

Así que Prado tuvo una idea: observar todas las variedades que solían pedir sus clientes hasta recopilar las nueve más pedidas, a las que decidió poner nombres peculiares para atajar la pobreza de la época con guasa e ingenio.

La plaza de la Constitución esta semana, desde el pub irlandés, antiguo Café Central.

La plaza de la Constitución esta semana, desde el pub irlandés, antiguo Café Central. / Álex Zea

Así, nacieron el solo, el largo, el semilargo, el solo corto, el mitad, el entre corto, el corto, el sombra y la nube.

La décima opción de café de este negocio malagueño

Para mostrarlos a sus clientes, Prado tenía la intención de crear un cartel en el que se incluyeran estas nueve denominaciones, pero al intentar distribuirlos en dos filas, se dio cuenta de que faltaba un hueco por completar y que, así, la composición cuadrara a la perfección.

Esto le impulsó a seguir investigando otra posible forma de pedir café, lo que le llevó a preguntarle a uno de sus empleados, quien le dijo: "Don José, ¿menos que una nube? Pues para eso no se lo ponga".

Y ahí tuvo la idea que necesitaba: habría una décima opción, el "no me lo ponga", que intentaba incorporar en esta broma a todo el que desease sentirse un malagueño más aunque no quisiera café.

Los nombres, según el porcentaje de café de la bebida

La diferencia entre cada una de sus especialidades es el porcentaje de café que lleva la bebida, teniendo el 'solo' un 100% de café, el 'largo' un 90% de café y apenas unos milímetros de leche; el 'semilargo' un 80% de café con "un par de dedos" de leche, y el 'solo corto', con un 60% de café, algo más claro que un semilargo pero no tanto como un mitad.

El 'mitad', por su parte, es mitad café, mitad leche, mientas que el 'entre corto' lleva un 40% café, lo que hace que sea más claro que el anterior. El 'corto', por su parte, lleva un 30% de café, mientras que el 'sombra' reduce esta cifra al 20% de café y, todo lo demás, leche.

La nube apenas lleva un 10% de café y el resto, leche, por lo que su tono es mucho más claro que el resto de opciones. Completando el listado se encuentra el 'no me lo ponga', sin una pizca de café en todo su conjunto.

Imagen del azulejo del Café Central.

Imagen del azulejo del Café Central. / .

Así, de un periodo de pobreza y austeridad, Málaga volvió a demostrar que sabe imponerse a cualquier dificultad con su ingenio hasta llegar, incluso, a revolucionar el mundo del café con un invento que nació de la desesperación.

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