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Ocio nocturno

Los vecinos del Centro cargan contra el rechazo a revisar licencias de las discotecas: “Son zulos con permisos de los 90”

Mónica Reino, secretaria de la Asociación de Vecinos del Centro Antiguo, denuncia en la Comisión de Economía que se protege “la seguridad jurídica” de estas salas de fiesta de ocio nocturno, pero no la de quienes viven en los edificios residenciales

Luces de discoteca.

Luces de discoteca. / PXHERE

Ignacio A. Castillo

Ignacio A. Castillo

Málaga

El rechazo de PP y Vox a revisar licencias de discotecas y salas de fiesta en edificios residenciales del Centro de Málaga ha encendido a los vecinos. La secretaria de organización de la Asociación de Vecinos del Centro Antiguo, Mónica Reino, tomó la palabra en la Comisión de Economía, Comercio y Empleo y salió visiblemente molesta por una votación que, a su juicio, vuelve a dejar en segundo plano la seguridad, el descanso vecinal y la convivencia. “Estoy indignada. Cero empatía”, vino a resumir tras escuchar los argumentos de los grupos que tumbaron la iniciativa. La moción —defendida por Con Málaga y apoyada por el PSOE— pedía activar un proceso para revisar licencias antiguas y, en su caso, adaptar o suprimir actividades incompatibles con el PGOU de 1997, además de reforzar inspecciones y medidas de control.

Reino cuestiona con dureza el argumento de la “seguridad jurídica” esgrimido durante el debate para frenar la revisión. Según expuso, ese principio se invoca con facilidad cuando afecta a los negocios, pero no cuando el conflicto lo sufren los vecinos que residen en los inmuebles. “Es un término que les queda muy bien, pero parece que solo lo consideran para las discotecas, nunca para los propietarios de un piso del Centro”, traslada, insistiendo en que los razonamientos escuchados le parecen “vacíos” y sin utilidad real para afrontar un problema que, sostiene, se arrastra desde hace décadas.

El PGOU de 1997 y el argumento de la retroactividad

Durante la comisión, según explica esta representante vecinal, la concejala de Comercio, Elisa Pérez de Siles planteó el “principio de retroactividad” como freno a cualquier revisión. Reino replicó que la ciudad ya ha ido actualizando usos y retirando actividades que en los años 90 eran habituales, precisamente porque el modelo urbano y la convivencia han cambiado. “Todos sabemos que una norma no puede ir hacia atrás, pero estamos hablando de hace 30 años. Ya no hay gasolineras, ni talleres mecánicos, y hasta se han prohibido los coches de caballos. No se puede vivir en la Málaga de los 90”, argumentó.

Y puso el foco en el planeamiento: “El PGOU las prohíbe desde 1997, lo que quiere decir que muchas son licencias de los 90, con declaraciones responsables que no cumplen las exigencias actuales”. En su intervención, describió algunos locales como espacios que hoy no pasarían los estándares en seguridad, accesibilidad o prevención de incendios: “auténticos zulos”, llegó a decir.

Riesgo en caso de emergencia: “El Centro es una ratonera”

Más allá del ruido o la convivencia, Reino elevó el tono al hablar de seguridad. Advirtió de que el Centro, “lleno de terrazas”, puede convertirse en una trampa si ocurre un incidente grave y los servicios de emergencia no pueden acceder con rapidez.

En ese contexto, citó sucesos ocurridos en otras ciudades como ejemplos de lo que, en su opinión, debe evitarse: mencionó un caso en Valladolid (2017) y otro en Murcia (2023), este último —según señaló— en un polígono donde no había buen acceso para los bomberos. “Una de las cosas que le puede pasar al Centro, con la configuración actual, es que si pasa algo, esto es una ratonera”, avisó.

La secretaria de la asociación vecinal aportó cifras y ejemplos para dimensionar el problema. Aseguró que en el Centro hay 13 discotecas con actividad nocturna “hasta las 7 de la mañana” y citó varios nombres. También alertó de un fenómeno paralelo: los locales que, sin ser discotecas, funcionan como tales. Los definió como “falsas discotecas”: “No tienen licencia de discoteca; son bares con música hasta las 4, pero actúan como discoteca: quitan mesas, ponen pista de baile y música. Eso no se puede hacer según la norma”, denunció, estimando que podrían ser “unas 20” en el entorno del Centro.

Lo que reclaman: cumplir el PGOU y aumentar el control

El mensaje final de la intervención fue claro: los vecinos piden que se cumpla el PGOU y que las discotecas en edificios residenciales —prohibidas desde 1997, según recordaron— vayan desapareciendo progresivamente, como ocurrió con otros usos incompatibles en el corazón de la ciudad. “Que se vayan suprimiendo como se ha hecho con las gasolineras y los talleres mecánicos. Y si no, al menos que haya control”, zanjó.

Con la votación en contra de PP y Vox y el apoyo del PSOE a la moción, que fue defendida por Con Málaga en la Comisión de Economía, Comercio y Empleo regresa al punto de partida. El grupo municipal defendía una batería de medidas que pretendían reforzar la seguridad y el control en discotecas y salas de fiesta, especialmente las ubicadas en edificios residenciales, un punto de fricción recurrente entre la actividad económica y el descanso vecinal.

Críticas de Con Málaga

La portavoz adjunta de Con Málaga, Toni Morillas, defiende que la propuesta incluía medidas “razonables y necesarias”, como revisar licencias antiguas, intensificar inspecciones, prohibir la pirotecnia en interiores y dar transparencia al Plan Municipal de Vigilancia, del que recordó que “no se conocen resultados públicos” pese a haberse anunciado en 2023.

A su juicio, “la negativa del PP supone dar la espalda a las demandas vecinales” y renunciar a actuaciones preventivas para garantizar “la seguridad, el descanso y la convivencia”. Y remarcó: “El derecho al ocio no puede situarse por encima del derecho a la seguridad ni de la calidad de vida”.

Con Málaga advirtió de los riesgos ligados a estos locales en entornos residenciales, con “control insuficiente de aforos” y el uso de elementos peligrosos en interiores. “No basta con anunciar planes; hay que ejecutarlos, evaluarlos y reforzarlos”, concluyó Morillas.

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