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Crónicas de la ciudad

La calle del cartógrafo y las banderillas paisajísticas a Málaga

El gran cartógrafo del XVIII José Carrión de Mula tiene desde hace 20 años, frente a Florisol, una calle-mirador que nos regala unas vistas espléndidas de Málaga, si no fuera por un error municipal a perpetuidad.

Vista de Málaga desde la calle José Carrión de Mula, el mes pasado.

Vista de Málaga desde la calle José Carrión de Mula, el mes pasado. / A.V.

Alfonso Vázquez

Alfonso Vázquez

El cartagenero José Carrión de Mula fue ‘pilotín’ de la Armada, pero como un personaje de las novelas de Conrad, el destino le apartó del mar: contrajo una enfermedad, a bordo del navío ‘El Terrible’, con el que participó en el bombardeo de Argel, en una operación contra los piratas; nos informa el académico de la Historia Manuel Olmedo, para un artículo para la revista ‘Péndulo’.

A raíz de esta dolencia quedó ‘varado en tierra’ y, para fortuna de la ciudad de Málaga, se convirtió en vigía de nuestro Puerto.

Gracias a este destino pudo realizar, en 1791, entre otros muchos trabajos cartográficos, uno de los planos más importantes de la Historia de Málaga, si no el que más.

Originalmente realizó el plano mural para el Real Colegio de San Telmo o escuela náutica, que ocupaba el actual edificio de la Económica y parte del contiguo colegio original de los jesuitas, hoy Colegio de Prácticas Número 1 y Ateneo. Por eso está dedicado a su director, José Ortega Monroy.

La calle en cuesta José Carrión de Mula.

La calle en cuesta José Carrión de Mula. / A.V.

En el callejero desde hace 22 años

En 2004, el cartógrafo de Cartagena recibió una merecida calle con su nombre en nuestro callejero, frente a Florisol, en la zona conocida como Nuestra Señora de Fátima.

Carrión de Mula, que terminó casándose con una malagueña con la que tuvo seis hijos, oteaba el puerto y la ciudad primero desde la Alcazaba y más tarde desde el Castillo de Gibralfaro.

La calle dedicada a su persona habría agradado al vigía y as de los planos, porque nos regala una vista espléndida de la ciudad. Tiene la ventaja de que es una vía en ascenso que termina en una suerte de mirador, que nos descubre el Asilo de los Ángeles a la izquierda, los bloques de Miraflores de los Ángeles a la derecha y el casco histórico con la Catedral y el Monte Gibralfaro al fondo.

El arroyo de los Ángeles, a los pies de la calle José Carrión de Mula.

El arroyo de los Ángeles, a los pies de la calle José Carrión de Mula. / A.V.

Al menos hasta hace unos años, las vistas eran magníficas. Desde un tiempo a esta parte se han degradado pues, como otros rincones de Málaga, el paisaje ha sido cruelmente ‘banderilleado’ por las Torres de Martiricos, que demuestran que un error en la planificación urbanística puede arruinar las vistas durante generaciones.

Si nos abstraemos de estos edificios mal emplazados -recuerdan a dos grandes torres gemelas de la capital venezolana de los años 70, también próximas al casco antiguo de Caracas- tendremos unas vistas únicas, porque además, el arroyo de los Ángeles corre a los pies y eso, de momento, no se ha enladrillado.

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