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Callejeando por Málaga

La historia de Santa Marta: de ser una de las puertas de entrada de Málaga a ver morir su comercio local

La suciedad, el principal "problema" de la calle para parte de sus vecinos: hay ratas, excrementos incrustados y un fuerte hedor que sube hasta las casas

La calle Santa Marta vista desde la rotonda de la Cruz de Humilladero.

La calle Santa Marta vista desde la rotonda de la Cruz de Humilladero. / Paula Tigges

Samuel Saborido | Paula Tigges

Málaga

Es una de las seis vías interconectadas entre sí por la rotonda de la cruz de Cruz del Humilladero y una de las calles más icónicas del barrio. Alberga la parada del Metro de La Unión y uno de los comercios más antiguos de la ciudad. Escudada por la parada de las líneas 4 y 19 de la EMT y por una gasolinera se encuentra Santa Marta. Una calle en constante evolución que recibe a los llegados a Málaga desde su nacimiento a finales de los 60.

Construida en pleno tardofranquismo sobre unas huertas del extrarradio, hereda el nombre de la antigua Barriada de Santa Marta, hoy calle Flores García, situada unos metros hacia el oeste del citado enclave. 

La historia de la cruz

Históricamente, ha recibido a los visitantes que llegaban a Málaga a través de la Autovía del Guadalhorce. Una historia que se esconde a plena vista en la cruz de Cruz de Humilladero.

No es un simple símbolo cristiano, al menos, no sólo. Cuando las carreteras no estaban asfaltadas, ni contaban con los estándares actuales, las personas que llegaban o salían de Málaga colocaban una cruz en el suelo para encomendar a Dios la seguridad del viaje. De este modo, constituían una especie de puerta de entrada al término municipal.

En su interior les espera uno de los negocios más antiguos de la ciudad, Decoraciones Dirk. Fundada por Miguel López, en 1969, en la calle La Unión, esta empresa textil es testigo de la evolución de Cruz de Humilladero y de Santa Marta, calle en la que este comercio se instaló en 1986.

Fallada de Decoraciones Dirk, comercio histórico malagueño situado en calle Santa Marta.

Fachada de Decoraciones Dirk, comercio histórico malagueño situado en calle Santa Marta. / Paula Tigges

Inicios de Santa Marta

Ángeles Alabarce, copropietaria de este comercio, cuenta que cuando se empezó a construir Santa Marta y las calles colindantes, como Alfambra, sus vecinos eran, por lo general, personas jóvenes

Llegaban a la ciudad desde pueblos de la provincia de Málaga para trabajar en el sector de la construcción o en el del turismo. Justo en los años del boom de la Costa del Sol y su oferta de "sol y playa".

En las últimas décadas del siglo pasado, las primeras de vida de Santa Marta, esta calle era uno de los epicentros comerciales de la ciudad, gracias a la llegada a la Cruz de Humilladero de visitantes de otros pueblos. 

Así, familias de municipios malagueños como Casabermeja, Casarabonela o Yunquera se convirtieron en los principales clientes de este negocio. "Todas las compras que hacía la gente que venía de los pueblos era aquí, en esta barriada recién construida", recuerda Alabarce.

Suciedad incrustada en unas baldosas de la calle Santa Marta.

Suciedad incrustada en unas baldosas de la calle Santa Marta. / Paula Tigges

Suciedad

“De lo que más me quejo de la calle es la suciedad”, confiesa Silvia Silva, vecina de Santa Marta desde hace 57 años. Explica que del ya extinto Mercado de Santa Emilia salen “tela de ratas”. De hecho, apostilla que una llegó a subir hasta su casa: “Dio mucho miedo”.

Cuenta que en un hueco que hay entre un bazar y una administración de lotería, al que se puede asomar desde la ventaja de su casa, se acumulan restos incrustados de excrementos humanos cuyo olor “llega hasta mi casa”: “A mi madre le da miedo, sobre todo en verano, abrir las ventanas por el hedor que sale”.

Asimismo, critica que “pasa sólo un barrendero” por la zona -“si pasa”- y echa en falta más actuaciones de baldeo (limpieza con agua a presión del suelo) para eliminar la suciedad incrustada.

Desde el Ayuntamiento de Málaga explican que la limpieza y el baldeo en la ciudad se hace conforme a la “planificación”. Añaden las citadas fuentes que se realizan “tareas de mantenimiento diarias en todas las calles”.

Otras quejas que trasladan varias vecinas de la zona son la permanencia de personas sin hogar en las calles, algún problema de okupación y baldosas de suelo rotas que pueden provocar accidentes.

Metro: daño al comercio

La construcción de la parada del Metro provocó serios problemas al comercio local. Aceras levantadas, escombros por todas partes y maquinaria de construcción ocupando la calle. Esa fue la estampa de Santa Marta durante alrededor de una década. Algo que fue demoledor para el comercio local, según explican varios comerciantes.

Si para acceder a tu comercio local de confianza tienes que cambiar de camino y dar más vueltas, lo que harás es cambiar de comercio local de confianza. Un fenómeno que explica el presidente de una de las asociaciones de comerciantes de La Unión-Cruz de Humilladero, Mario Fernández: "Los vecinos cambiaron de rutina y se acostumbraron a comprar en otros establecimientos".

"Fue muy duro", apostilla Alabarce, quien matiza que en Decoraciones Dirk "nos salvamos, entre comillas": "Cuando abrieron la obra, lo primero que se abrió fue a partir de aquí y lo último, cuando terminó toda la obra, fue esta parte. Con lo cual, nosotros teníamos más espacio".

Boca de la parada del Metro en La Unión, situada en Santa Marta.

Boca de la parada del Metro en La Unión, situada en Santa Marta. / Paula Tigges

Ahora, Santa Marta alberga la parada del Metro de La Unión de la Línea 1, lo que le ha dotado de una forma más ágil de ir al Centro y de una conexión con la zona universitaria de Teatinos. Por eso, cada vez más estudiantes de la Universidad de Málaga (UMA) buscan su piso en Cruz de Humilladero, con precios que rondan los 350 euros por una habitación.

Es el caso de Javier Domínguez y de Miguel Ángel Medina, ambos universitarios de cuarto curso de Periodismo. Javier residió en la zona en el curso 2023/2024 y escogió instalarse allí por el bajo precio del alquiler y por el "buen diseño" del Metro: "Me dejaba en la puerta de la universidad en 10 minutos. Si quería ir al Centro, otros 10 minutos". También pone en valor el carácter "humano" de Santa Marta y sus alrededores, frente al "agobio" de otras zonas de la ciudad.

Miguel Ángel, que vive en la zona desde el mismo año, coincide al apuntar que los precios son “mucho más baratos que lo que supone vivir en Teatinos”. Además, considera que la ubicación de la zona es “b” por la parada del Metro y la cercanía al Centro y a las estaciones de autobús y de tren.

Centro Comercial Abierto

En las cercanías de la boca del Metro se observa un poste azul. Al acercarse a él se puede leer "Centro Comercial Abierto Cruz de Humilladero": este barrio cuenta con uno de los dos Centros Comerciales en Abierto (CCA) de la ciudad de Málaga, siendo el otro el del Centro Histórico. 

Aunque se empieza a fraguar en 1986, es reconocido como tal el 8 de mayo de 2014 por la Junta de Andalucía, según un documental de la Cámara de Comercio de Málaga.

La declaración oficial de esta zona como CCA fue impulsada por la principal asociación de comerciantes de la misma, con la colaboración del Ayuntamiento. A él pertenecen Decoraciones Dirk, Calzados Cándido, Carnicería Juanma o la Joyería Vasco, entre otros comercios.

Según el Ayuntamiento, el CCA "constituye una fórmula de gran interés para el impulso del comercio y la cooperación" entre pequeñas y medianas empresas (pymes).

Dirk López, copropietario de Decoraciones Dirk, explica que el Centro Comercial Abierto ayuda a que “venga gente de todos sitios” y a que la tienda tenga “mucho movimiento” de clientes: “Está muy bien. Nos beneficia”.

Cierre Galería Santa Emilia

Con el paso de los años, los comercios locales de la zona han ido cerrando sus puertas. Es el caso del histórico mercado de la Galería Santa Emilia, que dio su último servicio el pasado 31 de enero. Los dueños de la galería privada en la que se encontraba desde los años 50 decidieron no renovar contratos a sus comerciantes y como resultado fueron cerrando puestos hasta sólo quedar dos el día del cierre.

Su despedida desalienta a los que antaño fueron clientes habituales. Es el caso de Encarnación Jiménez, residente del barrio desde hace 58 años, se siente “apenada” por el cierre del mercado: "Antes ibas y no podías caminar de la gente que había. Era la alegría del barrio, nos conocíamos todos".

"Había de todo", relata Mariluz Rivero, vecina de la zona: "Pescadería, carnicería, panadería, droguería, frutería... hasta un zapatero, que me acuerdo yo que traía los zapatos para arreglarle los tacones, ponerle las tapillas".

Su último adiós se produjo el pasado 31 de enero, cuando sólo quedaban dos puestos: una panadería y la carnicería de Juan Jiménez, cuyos contratos eran los últimos en vigencia. 

"Los propietarios quieren hacer obras y cambiar la actividad. Han ido poco a poco dejando a la gente fuera", apunta el comerciante en conversaciones con La Opinión de Málaga. Por último, recuerda que la galería "tenía 56 puestos y funcionaba a tope".

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