Aldeas Infantiles SOS Málaga: un vínculo para toda la vida
El trabajo de esta ONG, cuyo Centro de Día se sitúa en el barrio de El Palo, pasa por la atención a niños y jóvenes en situación de vulnerabilidad, impulsando su desarrollo y autonomía y fortaleciendo sus redes familiares, sociales y comunitarias

Sede malagueña de Aldeas Infantiles en el barrio de El Palo / ALEX ZEA
Aldeas Infantiles SOS España es una ONG que lleva casi sesenta años (se cumplirán el año que viene) dando respuesta a las necesidades individuales de los jóvenes con los que trabaja, todos ellos en situación de extrema vulnerabilidad, atendiendo a la capacidad de resiliencia de los mismos, procurándoles los apoyos necesarios para que puedan vivir de manera autónoma favoreciendo primero su autonomía personal y luego su posterior integración social y laboral. El acompañamiento es clave en este proceso y se extiende incluso mucho más allá de la mayoría de edad. Es, según afirman desde la ONG, un vínculo para toda la vida.
Protección y prevención son palabras clave en el día a día de Aldeas Infantiles. Por un lado están los centros de protección donde a los menores que son retirados de sus familias se les hace un acompañamiento y se les cuida hasta la mayoría de edad. La prevención se trabaja con los menores y sus familias en centros como el que la ONG tiene en el barrio de El Palo (Calle Clavel, 16). De esta parte preventiva forman parte los centros de día, los programas de familia, los centros de educación infantil, etc . «Todo este engranaje tiene el claro objetivo de fortalecer a las familias para evitar que los menores tengan que ser separados de ella; somos un poco la competencia a los Programas de Protección», señala Miguel Ángel Gallardo, responsable del Programa de Jóvenes de Aldeas Infantiles Andalucía.

Miguel Ángel Garrido , responsable del Programa de Jóvenes de Aldeas infantiles y María del Pino, educadora social del Centro. / ALEX ZEA
Programa de jóvenes
Hay una «tercera vía» en la actividad de esta organización solidaria: el Programa de Jóvenes, uno en los que interviene activamente Fundación Unicaja, que completa los dos programas anteriores y que se articula, entre otros, a través del llamado Proyecto de Autonomía, que da continuidad al trabajo hecho con el Programa de Protección y que ofrece lo básico: una vivienda, algo de manutención básica y la posibilidad de que los jóvenes continúen con su formación (académica, para que puedan incorporarse al mercado laboral, y personal para que tengan la capacidad de ser autónomos e independientes).
«El programa es voluntario, trabajamos de forma individual y no hacemos por ellos nada que no puedan hacer por sí mismos. No prolongamos situaciones de dependencia. Este Proyecto de Autonomía se continúa después a lo largo de toda su vida mientras ellos quieran porque queremos estar en los momentos más importantes de su vida: en los buenos y en los malos», asegura Miguel Ángel Gallardo.
En la parte de Prevención, los educadores sociales y los técnicos de educación laboral que desempeñan su labor en la asociación. trabajan también la autonomía con las familias pero desde otra perspectiva. Hay que hacer hincapié en las habilidades sociales y emocionales y en las laborales para tener mayor capacidad para afrontar las situaciones que se les pueden presentar. Esta es la razón de ser del Proyecto Ágora, que también cuenta con el apoyo de Fundación Unicaja y que ha atendido en total a 30 usuarios entre las tres provincias en la que trabaja Aldeas (Málaga, Granada y Jaén).

Una de las aulas con las que cuenta Aldeas Infantiles en su sede de El Palo / ALEX ZEA
Servicio de empleo
La tercera pata es el Servicio de Empleo, transversal a todas las actuaciones, dirigido a todos los beneficiarios de los programas de Aldeas Infantiles y también participado por Fundación Unicaja. «Con esto queremos aumentar la empleabilidad. Buscamos ofertas de empleo y presentamos a estas personas como candidatos al puesto».
Hamid es el mejor ejemplo de la labor de Aldeas Infantiles. Llegó desde Marruecos a España en 2018, con 16 años, y a los 18 pasó por el Programa de Jóvenes. «Esto me salvó la vida porque, con el tiempo (ahora tiene 24 años) pude conseguir los papeles porque tengo trabajo, me saqué la ESO, me independicé, volví a ver a mi familia y tuve la oportunidad de seguir formándome, porque tengo muy claro que en el futuro quiero ser educador social y para eso hay que formarse y el Programa de Jóvenes me ofreció esa posibilidad. Sin ese apoyo no sé que hubiera sido de mí. Estaría trabajando en un almacén o en algún sitio precario para sobrevivir.
En la actualidad, Hamid está acabando un Grado Superior de Integración Social y quiere llegar a la Universidad y estudiar para ser educador social. «El Programa de Jóvenes de Aldeas ha sido el punto clave en la vida, no solo mía, sino en la de otros muchos chicos como yo».
«Entré hace casi 8 años en Protección, luego estuve en Programa de Jóvenes en un piso de alta intensidad» (Vivienda propias de la ONG con un acompañamiento constante). En estos años Hamid se formó, trabajó, consiguió permiso de trabajo, siguió formándose, se independizó y ahora es mentor de uno de los pisos que Aldeas tiene en Málaga .

La sede de Aldeas Infantiles tiene actividades al aire libre, entre ellas está el trabajo en el huerto / ALEX ZEA
Unos grandes resultados
Desde la implantación hace cuatro años del Programa de Jóvenes en Málaga han pasado 10 jóvenes: dos de ellos siguen estudiando y de los otros ocho, siete han encontrado un empleo estable. «El impacto es manifiesto» destaca Miguel Ängel Gallardo.
El trabajo con las familias también es muy importante: «Ahí trabajamos la relación del chico con su familia, de la que se ha tenido que separar -comentá Miguel Ángel Gallardo-. en muchas ocasiones mediamos entre el entorno escolar, que en algunos casos se convierte en un problema, y la propia familia, todo ello de una forma lo más transparente posible».
Tanto Miguel Ángel como Hamid ponen el acento en la formación: «Es clave. Hemos subido el nivel y trabajamos para que los chicos amplíen su formación. Ya tenemos cuatro de ellos con estudios universitarios, cosa que era impensable hasta hace muy poco tiempo, básicamente porque económicamente era insostenible poder estudiar», relata Gallardo, quien destaca ««la gran importancia» del papel que presta Fundación Unicaja además de los recursos que ellos mismos se generan para estudiar.
«Es algo mucho más allá que darles un trabajo y comida en un momento determinado de su vida. Es un trabajo intensivo de 18 a los 22 años tanto en protección como en prevención pero que deja huella para toda la vida. Somos una red de apoyo con todo el equipo que está detrás.Damos pero también exigimos. Así es el trabajo de organizaciones como la nuestra».
Para más información
Dirección: C. Clavel, 16, Málaga-Este, 29018 Málaga
Tfno: 952 60 38 48
Ubicación:
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