Entrevista | Javier González de Lara Presidente de la Confederación de Empresarios de Andalucía (CEA) y de la Confederación de Empresarios de Málaga (CEM)
González de Lara, presidente de la CEA: "Con reabrir el AVE no basta, si no se recupera la confianza en el tren vamos a pasar serios problemas en Málaga y Andalucía"
"Hay muchas pymes y autónomos, comercios, retail, con enormes dificultades para subsistir y sin relevo generacional" - "El que tenga vivienda turística debe saber convivir sanamente con los vecinos. Y si no sabe, pues no podrá tener esa actividad"

El presidente de la Confederación de Empresarios de Andalucía (CEA) y de Málaga (CEM), Javier González de Lara, en la sede de la calle San Lorenzo, en Málaga capital. / Álex Zea
El malagueño Javier González de Lara inicia un cuarto mandato el frente de la patronal CEA, que preside desde 2014, tras ser reelegido el pasado 12 de febrero. En esta entrevista aborda aspectos como la controversia de los empresarios con el Gobierno acerca del Salario Mínimo Interprofesional (SMI), el perfil de las empresas malagueñas, las tensiones de la vivienda o el impacto económico y el riesgo derivados de la crisis ferroviaria a raíz del trágico accidente de Adamuz.
-Afronta un cuarto mandato etapa como presidente de la CEA ¿Qué retos se marca?
-Lo principal es seguir profundizando en la modernización de la CEA. Creo que lo hemos conseguido en estos años atrás. Son tiempos de cambio, difíciles por la urgencia política y el ruido institucional,... ahora más que nunca necesitamos contribuir entre todos a aportar valores, generar confianza y a ayudar a construir una sociedad más justa. Yo lo digo sin pudor: mi modelo está basado en el humanismo cristiano, con respeto a todos, para que se visualice la relevancia, el trabajo y la constancia de tantos hombres y mujeres en Andalucía que generan riqueza, empleo y actividad económica. La CEA tiene una legión de más 1.100 representantes en ámbitos institucionales que se baten el cobre en todos los sectores y territorios de Andalucía. Me siento orgulloso de liderar una organización donde el presidente es uno más.
-Hemos vivido la polémica del enfrentamiento entre el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, y la ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, tras la subida del SMI ¿Por qué se oponen los empresarios a esta subida?
-Por la forma y el fondo. Sobre la forma, diré que creo que desgraciadamente, por distintas ascendencias y porque quizá hay una deriva en el Gobierno donde preocupan más cuestiones electorales o de rentabilidad ideológica, parece que el diálogo social no interesa y que se orilla a los empresarios para buscar otro tipo de acuerdos. Lo que hay ahora es un monólogo social, con ocurrencias todos los lunes de la ministra que luego condicionan los consejos de ministros de los martes. Es una especie de contraprogramación interna dentro del Gobierno. Los empresarios estamos en centenares de mesas de negociación colectiva y queremos lo mejor para las empresas y para la sociedad. No vamos a cambiar nuestro talante. Lo que ocurre es que cuando hay nerviosismo político se entra en ataques personales: hablar, como ha hecho la ministra, del salario de Garamendi es ridículo, no viene a cuento. Somos organizaciones serias. Esto demuestra un nerviosismo político que igual está justificado viendo los últimos resultados electorales que se están dando en el ámbito que representa la ministra. Nosotros defendemos el interés general, y si no estamos de acuerdo se nos tiene que respetar, igual que a los sindicatos cuando son ellos los que discrepan con nosotros. Debe haber una lealtad institucional.
-¿Y sobre el fondo?
-Hicimos una propuesta de partida al Ministerio para la subida del SMI (1,5%) y un incremento de un punto más según la inflación. Somos tremendamente sensatos. Todos queremos que el SMI suba, pero es que desde 2017 ha crecido un 66% y hay sectores, pymes y autónomos a los que les está costando mucho asimilar el coste del salario mínimo. Las grandes compañías no tienen ningún problema, pero España es un país de pymes y autónomos. Hay que hablar, no imponer, y aquí ha habido un propósito de imposición y de sacar rentabilidad política. Es muy fácil hablar de subir los salarios cuando los paga otro. Los empresarios siempre apostaremos por negociar con los sindicatos y por el diálogo social.
Las empresas malagueñas y el reto de la dimensión
-La CEM ha admitido que una de las carencias del tejido empresarial malagueño es su falta de dimensión, con un 85% de micropymes. Es un déficit que se arrastra durante años y no parece resolverse.
-No es sencillo. El tema de la dimensión y de crecer requiere de muchos factores, entre otras cosas de un entorno más favorable para las empresas: cuestiones de seguridad jurídica, supresión de trabas burocráticas, estabilidad, una fiscalidad más beneficiosa... ¿por qué no reducimos las cotizaciones sociales y damos un tratamiento fiscal más favorable para que una empresa que llega a 49 trabajadores pueda dar el salto y alcanzar los 100? A eso me refiero. En todo caso, y pese a esto, reconocemos que ganar dimensión es un reto a asumir por parte de los empresarios.

El presidente de la Confederación de Empresarios de Andalucía (CEA) y de Málaga (CEM), Javier González de Lara, en la sede de la calle San Lorenzo, en Málaga capital. / Álex Zea
-El Colegio de Economistas de Málaga y otras instancias valoran el crecimiento de Málaga pero advierten de que la subida del PIB se está dando más por acumulación (más trabajadores, más habitantes) que por mejora de la productividad ¿Comparte esa visión?
-Sí. Las pymes y los autónomos generan menos valor añadido y les cuesta más afrontar cualquier gasto o pago de nóminas. Tenemos, repito, una fiscalidad muy perjudicial. La productividad se da en mayor medida en la mediana y en la gran empresa. Tienen así más impulso y crean más empleo. Estoy de acuerdo en que el reto es la productividad. Hay tres elementos determinantes: salario, jornada y productividad, y son aspectos que deben establecerse en la negociación colectiva entre empresarios y sindicatos. Pero en España no hay un debate institucional sobre ser más productivo. Y no se habla de cuestiones como el absentismo laboral, que es algo que preocupa mucho a los empresarios. Es un tema que por razones ideológicas, electorales o de otra naturaleza, no se quiere abordar con rigor. Aquí no señalamos ni hablamos de buenos y malos; no estamos diciendo quién tiene la culpa. Solo decimos que hay 1,7 millones de trabajadores en España que cada día no se presentan a su puesto de trabajo, y casi 370.000 ni siquiera presentan para ello un parte de baja. Es algo que está restando competitividad a las empresas y al que tenemos que buscar solución.
Falta de candidatos para cubrir vacantes y un paro aún muy alto
-Vienen comentado que hay escasez de candidatos y muchísimas vacantes en el mercado laboral de Málaga ¿Cómo resolver eso?
-Es un problema bastante grave. Nos faltan perfiles cualificados y no tan cualificados en sectores clave de la provincia. Hay picos de más de 20.000 puestos sin cubrir en determinados momentos del año y eso está vinculado a las necesidad de formación y especialización. ¿Eso qué quiere decir? Pues que hay un desajuste entre las necesidades del mercado de trabajo y las ofertas laborales. Esa solución hay que buscarla y ver en qué medida puede haber alternativas, también vinculadas al tema de la inmigración. Dentro del diálogo social con los sindicatos, hemos conseguido acuerdos en muchas ocasiones y con gobiernos de distinto signo político ( y creo que de manera inteligente) para traer, a través de cupos y contingentes, a trabajadores para el sector primario, la hostelería, la construcción u otro tipo de actividad.
-La paradoja de Málaga es que crea mucho empleo, pero la continua subida de población activa hace difícil rebajar las cifras de paro. No bajamos de los 100.000 parados ni del 10% de tasa de paro.
-Exactamente. Desde la CEM advertimos que hay un menor dinamismo en la reducción del desempleo debido al continuo aumento de la población activa, ya cerca del millón de personas en Málaga. Aunque continuamos generando empleo, no logramos hacerlo a un ritmo mayor que compense ese crecimiento demográfico. El día que logremos bajar de 100.000 parados y del 10% de tasa de paro (ahora mismo hay 110.000 y una tasa del 11,7%) será de enorme felicidad para el ámbito empresarial. Pero tenemos un paro estructural, y aunque las cifras son históricamente bajas comparadas con lo que hemos tenido en otros tiempos, no es suficiente, no podemos mostrar en absoluto complacencia. Tenemos que bajar unas tasas de desempleo que todavía son elevadas.
Málaga y el problema de la vivienda
-Da la sensación de que el éxito de Málaga ha traído un peaje para los malagueños, en forma de una ciudad menos amable para los residentes (más turismo, precios desorbitados de la vivienda...) ¿Es un coste obligado o se debe mejorar el modelo de crecimiento?
-Este tipo de cuestiones evidentemente hay que modularlas. También es verdad que cuando se dice «podemos morir de éxito», yo siempre digo: «De éxito no muere nadie». Mejor es tener éxito que no lo contrario. Dicho eso, se podrían buscar mecanismos correctores para esa desafección que existe en muchos malagueños (o en residentes de otras ciudades andaluzas). Lo que no vamos a cambiar es el modelo económico y de sociedad que tenemos. Hay muchísimas personas del mundo digital que han venido a trabajar a Málaga y hay un turismo cada vez de mayor volumen (y también de mayor calidad por su poder adquisitivo ). La desafección está motivada por un cúmulo de cuestiones pero todo está vinculado, no nos engañemos, al problema de la vivienda.
-Muchas miradas se centran en la vivienda turística, por su excesiva proliferación en algunas zonas.
-La vivienda turística busca una rentabilidad económica a través del patrimonio inmobiliario que no hay en otros ámbitos financieros. Eso está ocupando espacios urbanos donde se está generando cierta expulsión del nativo de Málaga, sobre todo en lo que es el Centro y el entorno. Ahí es donde el modelo se tiene que mejorar, no a través de una regulación excesiva, pero sí de elementos correctores que eviten, por ejemplo, la economía sumergida en la vivienda turística (que no haya quien haga competencia desleal) o que los pisos no reúnan los estándares de calidad necesarios. Debe haber una sana convivencia con los vecinos para no exista esa desafección (que se percibe, y con razón). Es cierto que los problemas que puede generar esta actividad económica están más focalizados en las capitales turísticas (Málaga, Sevilla, Córdoba o Granada) pero está claro que hay que buscar soluciones.
-¿Son suficientes las medidas de las administraciones?
-No hay una solución mágica pero sí esos mecanismos correctores a través de una normativa que es bastante precisa. El Gobierno central ha establecido unos nuevos registros que no están teniendo un éxito muy destacado, porque lo que hacen es abundar sobre los requisitos administrativos que ya se piden por parte de la Junta de Andalucía. Otra cuestión es que quizá falte una mayor pedagogía para esa convivencia entre comunidades de propietarios y actividad productiva. En eso sí hay que profundizar. Y aquel que no sea capaz de convivir con los vecinos, pues no podrá tener esa actividad económica, así sencillo. Tenemos que hacer unas ciudades mucho más habitables.
-Los empresarios andaluces, a través de las patronales de construcción Fadeco y ACP, dicen que el problema del precio de la vivienda es por falta oferta en el mercado.
-Correcto. Esta es una crisis de oferta, no hay vivienda suficiente ni vivienda disponible, y eso genera mayor desazón y disgusto entre la ciudadanía. El sector plantea cosas muy sensatas: poner en carga mayor suelo finalista urbanizado, agilidad de trámites, simplificar una regulación urbanística absolutamente agotadora. Y rebajar una fiscalidad absolutamente demencial que sufre el sector promotor e inmobiliario. Estamos hablando de un 30-35% del coste de una vivienda. Es una actividad hipergravada.
-Respecto al alquiler, hay algunos que piensan que con la actual regulación, no hay seguridad jurídica para el propietario a la hora de poner una vivienda en arrendamiento si hay caso de impago por parte del inquilino. Y que por eso hay tan poca oferta de alquiler.
-Yo no digo que sea la solución mágica, pero creo que si se pusieran más viviendas en alquiler a disposición de los arrendatarios (familias, jóvenes) obviamente esta crisis de oferta se resolvería ¿Y cómo lo hacemos? Pues generando seguridad jurídica a los arrendadores, a los propietarios, a esa clase media que ha estado ahorrando toda su vida y que se gana una renta a través del alquiler de una segunda vivienda, por ejemplo. En cambio, se les está criminalizando por ser propietarios y se beneficia al incumplidor, a la persona que no paga su renta. Hay que cambiar la normativa para generar confianza. Es cierto que hay colectivos vulnerables, pero es el Estado como administración es el que debe darles una solución, no el propietario privado. Es cuestión de tomar medidas parciales para dar seguridad jurídica. Pero eso sí, algo fundamental: hay que dejar la ideología, esta historia de buenos y malos, de derechas e izquierdas, cosas que ya nos aburren y nos cansan.

El presidente de la Confederación de Empresarios de Andalucía (CEA) y de Málaga (CEM), Javier González de Lara. / Álex Zea
Cierre de negocios tradicionales
-Estamos asistiendo al cierre de muchos negocios tradicionales, ya sea por jubilación, sin que encuentren un relevo generacional, o por las propias dificultades del mercado, con factores como la alta competencia de las grandes cadenas o la presión inmobiliaria ¿Le preocupa?
-Muchísimo. Nos estamos encontrando con muchas pymes y autónomos, comercios, retail, con enormes dificultades para subsistir. Por la presión del mercado y la propia digitalización, con grandes plataformas de comercio online donde la gente compra sin ir a las tiendas. La digitalización es buena, pero también genera cierta erosión en la epidermis de las ciudades. Dentro de unos años, seguramente, encontraremos menos comercios abiertos, el coste de los alquileres es elevado, es un entorno complejo... Y todo eso se añade el tema de la sucesión. Hay empresas modestas donde ni los hijos ni los familiares quieren continuar con ese negocio de los padres. Hay una generación del baby boom que en 4 o 5 años se jubilará. Y nos vamos a encontrar con una realidad socioeconómica muy diferente: esas personas han sido emprendedoras, luchadoras, han trabajado 12-14 horas diarias en actividades muy sacrificadas , pero los hijos tienen otra formación y deciden, lógicamente, otro destino. Todo eso nos puede generar en los próximos años bastantes sorpresas. El futuro es incierto. No sabemos qué ocurrirá en los próximos años.
-El impacto económico de la supresión del AVE ya ha dejado 300 millones de euros en pérdidas de reservas hoteleras turísticas ¿Cree que la situación se va a enderezar con la reactivación de la línea?
-Hoy por hoy no podemos tener excesiva confianza porque, después de un mes del terrible accidente de Adamuz, nos encontramos con que la capacidad de reactivación de la conexión ferroviaria con Madrid ha sido muy lenta. La Semana Santa la tenemos a 40 días vista y, ojo, la toma de decisiones de las familias respecto a las vacaciones de verano se suele hacer en esta época del año. Si Málaga y Andalucía tienen problemas de conexión que no se normalizan y se restablece la confianza vamos a tener serios problemas. Estamos hablando de que son 31.000 pasajeros diarios en Andalucía (10.000 en Málaga). Eso genera un flujo de actividad económica enorme y ya se ha detectado una bajada del 30% de las reservas hoteleras; es un hecho incontestable. Reabrir la línea de Alta Velocidad con Madrid es, evidentemente, algo que nos ha parecido correcto pero no estamos nada satisfechos. La incertidumbre es enorme. También con el tiempo de los trayectos. Antes duraba dos horas y media y ahora se pasa a casi cinco. Eso no es ser competitivo. No podemos mostrar satisfacción en que Málaga esté conectada con Madrid con un autobús hasta Antequera para después coger un AVE. El Ministerio y Adif tiene que abordar esto como un problema global, sin crispación política, y con planes de choque. Todos los que somos usuarios permanentes del AVE venimos sufriendo muchísimas anomalías e incidencias en el transporte. El tren ha dejado de ser fiable. Hay que recuperar la confianza, la certeza, la credibilidad de un modelo ferroviario que ha sido excelente. Creo que Málaga y Andalucía se merecen mejor suerte.
-¿Málaga, por desarrollo económico, puede aspirar a ser como Madrid y Barcelona o debe seguir su propio camino?
Creo que Málaga tiene que seguir persiguiendo su modelo, del que tenemos que estar orgullosos porque ha transformado la ciudad y la provincia. Tenemos los mejores empresarios, directivos y trabajadores de la historia a nivel de cualificación, la mejor Universidad, complementada ahora con universidades privadas. Con todos los desajustes a mejorar, Málaga es un ejemplo . El que se quiera mirar en otro espejo se va a equivocar. Mirar a Madrid y Barcelona es absurdo. Nos llevan años luz, son capitales de comunidades, centros de decisión política y financiera.... Málaga tiene que mirarse a sí misma y ser algo importante en todo el ecosistema andaluz. Sevilla es la capital política, pues Málaga debe de ser la económica. Podemos decir con orgullo que ese eje Sevilla-Málaga representa el 50% del PIB de Andalucía. Que Málaga sea un lugar tan atractivo para vivir y trabajar creo que es el mejor orgullo que podemos tener.
Suscríbete para seguir leyendo
- El emblemático local de Calzados Gody en Málaga se transforma en 10 nuevas viviendas en La Paz
- La avenida Valle Inclán, al límite: Málaga prepara el gran 'bypass' del norte
- El paraíso gastronómico en Cártama con menú ilimitado de brasa y castillos hinchables para los niños: 'Un plan redondo para toda la familia
- Siete colegios de Málaga entre los 100 mejores de España según Forbes: en uno estudió Pablo Alborán
- Sould Park mete la quinta en Málaga: 15 millones de inversión y un nuevo imán familiar junto a Plaza Mayor
- El nuevo horario de los bares de Málaga: ¿a qué hora cierran a partir de ahora?
- Así están los embalses de Málaga: La Viñuela revive tras la sequía y los del Guadalhorce en niveles históricos
- Así será el nuevo parque Frank Capra de Málaga: 50.000 m2, 950 árboles y zona deportiva
