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Memorias de Málaga

Los concursos millonarios de la tele

Las radios fueron las que comenzaron con concursos que ofrecían premios cuantiosos. La televisión llevó las cantidades a la estratosfera y hoy se ofrecen cantidades millonarias.

La concursante Rosa Rodríguez se lleva el último bote supermillonario de 'Pasapalabra'

La concursante Rosa Rodríguez se lleva el último bote supermillonario de 'Pasapalabra' / EFE

Guillermo Jiménez Smerdou

Guillermo Jiménez Smerdou

Málaga

NOTA DE LA OPINIÓN

Por expreso deseo de la familia de Guillermo Jiménez Smerdou, fallecido el pasado 28 de enero, La Opinión de Málaga publicará las próximas semanas las colaboraciones que dejó pendientes nuestro ejemplar e inolvidable compañero. Esta es la cuarta de ocho. Va por él.

Las televisiones, tanto públicas como privadas, compiten a diario con concursos dotados de sustanciosos premios en metálico e incluso con un automóvil a estrenar. Se suceden constantemente, y algunos de estos concursos acumulan años de emisión porque acertaron en su planificación, desarrollo, presentación… Siguen día a día o semana a semana sin modificar su esquema y con un público fiel que se inscribe para tentar la suerte.

No los voy a enumerar. Cualquier televidente los conoce y en unos casos los siguen y en otros menos. Cuestión de gustos.

Si nos remontamos años atrás, primero las radios y después las televisiones y más tarde unas y otras, comenzaron a programar los concursos, con premios cuantiosos o modestos, compitiendo entre sí para ganar audiencia.

En los años cuarenta y tantos y seguidos se puso de moda un concurso muy popular que las radios y televisiones presentaron con nombre distinto. Me refiero al que creó o trajo de su tierra Bobby Deglané, uno de los grandes de la radio, que era de origen chileno. Fue el presentador del programa titulado algo así como ‘Lo toma o lo dobla’.

Consistía en formularle al concursante una pregunta sobre un temario variado – cine, deporte, arte, historia…-, partiendo de una cantidad, por ejemplo, 5 pesetas. Si acertaba podía embolsarse las 5 pesetas o jugárselas con una segunda pregunta. La oferta subía al doble: 10 pesetas. Y así sucesivamente. Se repetía la pregunta: lo toma o lo dobla. Si fallaba, lo perdía todo.

La dificultad de la pregunta iba en aumento. Algunos se retiraban cuando la cantidad recaudada le parecía suficiente y una pregunta más ponía en peligro las 80 pesetas acumuladas, por decir una cantidad.

La película que José Luis Sáenz de Heredia rodó en 1955 titulada ‘Historias de la radio’ incluye una secuencia dedicada al concurso de marras. Un maestro de escuela de un pueblo se presenta al concurso y va contestando a todas las preguntas y acumulando una cantidad de dinero que sobrepasaba los límites fijados por la dirección. La última pregunta, elegida para ‘cargarse’ al vejete, se refería a quién marcó el gol en un partido de fútbol jugado varios años atrás entre dos equipos modestos. El maestro emocionado grita que el gol lo marcó Pichirri, ¡¡¡él mismo!!!.

Anécdota aparte, recordar otros concursos de entonces, como el presentado por Joaquín Prat y José Luis Pécker, con el título de ‘Un Millón para el Mejor’ y que duró dos años, así como otros muchos porque cada emisora o cadena de emisoras distribuidas por todo el país montaron programas similares. La posibilidad de ganar unas pesetas – al invento de los euros aún le faltaban muchos años para llegar - atraía a muchos españolitos a participar, algún dinerillo extra le venía bien a todo el mundo.

Un, dos, tres

El concurso que batió todos los récords de audiencia y popularidad fue el creado por Narciso Ibáñez Serrador, más conocido como Chicho. El programa respondía al enunciado ‘Un dos tres’, al que se agregaba ‘responda otra vez’.

El primer programa se emitió el día el 24 de abril de 1972 y el último en 1982, diez años después (aunque hubo posteriormente intentos de resucitarlo).

Salvo los muy jóvenes, varios millones de españoles recordarán el espacio que presentaron primero Kiko Ledgard y posteriormente Mayra Gómez Kemp. Chicho, dicho sea de paso, revolucionó TVE hasta llegar a dirigirla. Sobre sus exigencias y trato con los colaboradores hay versiones que no lo distinguen como persona amable, más bien todo lo contrario. Pero sus aportaciones a la televisión y cine, con varias películas de gran éxito como director, tales como la serie ‘Historias para no dormir’, ‘La residencia’… dejaron huella en la filmografía española. Era nacido en Uruguay.

Radio Nacional de España no fue una excepción. Al menos recuerdo dos: el ‘Lo toma o lo dobla’ y ‘Rueda la pregunta’. Este segundo consistía en preguntar a los asistentes a un programa público cualquier cosa, desde quién descubrió América, cuánto son dos y dos, qué día es hoy… Si la respuesta era inmediata, 5 pesetas en mano, y si dudaba ¡rueda la pregunta! a otro espectador.

Total, con 100 pesetas de la casa comercial que lo patrocinaba, niños y menos niños lo pasaban bomba. Los martes – creo que era el día elegido - el pequeño auditorio, más conocido por la ‘Pecera’, por la separación del estudio por una cristalera, se quedaba chico.

Cuando alguna emisora se sintió interesada por repetir el espacio, en lugar de 5 pesetas por respuesta acertada, por lo menos, aumentó los premios en ¡10 pesetas!

Como yo no había ingresado aún en Radio Nacional en aquella época –pasó algún tiempo- me apunté al concurso y me llamaron para participar. Los presentadores eran Antonio Carmona y Juan Martín Navas. Elegí cine y respondí a seis preguntas, todas fáciles para mí. Respondí a la pregunta, dobla, y me formularon la siguiente pregunta: ¿Dónde se desarrolla la historia de la película ‘El tercer hombre’?. Respondí: Viena. No se consideró correcta. Ni Martín Navas ni Carmona conocían la respuesta correcta. Aunque la mía sí lo había sido: Viena. Ellos se pasaron: «las cloacas de Viena». Aunque las cloacas aparecen solo en una secuencia.

Ahora, millones

Soy seguidor de El Cazador, y de la segunda parte, el Rosco, de Pasapalabra. No los sigo para culturizarme, sino porque mi idea de la cultura no encaja en el repertorio, o sea, entre las 20 y 24 preguntas de la noche. No me interesan muchas preguntas que escapan de las posibles soluciones. Meter en la mollera el nombre de un río de Taiwán y saber en qué mar desemboca, cómo se llamaba el escultor de la figura del presidente de Chile en 1815, del bichito oriundo de un país africano que parece un ratón… la verdad es que sobrepasa los límites de mi cultura.

Ni me interesa saber cómo se llama el batería de un conjunto musical estadounidense, por citar una de las preguntas que se formulan a los concursantes, para de momento, no llevarse el bote. Cuando redacto estas líneas supera los dos millones de euros.

Ya no saben qué más preguntar de la serie Verano Azul, de los álbumes de músicos y cantantes norteamericanos e ingleses algunos conocidos y otros no, los resultados de partidos de fútbol de cualquiera de las competiciones nacionales e internacionales, del número que lucía la camiseta de Maradona cuando jugaba en España, los símbolos y números de la Tabla Periódica de Elementos, la de los gases nobles, donde desembocan los ríos españoles, personajes de la mitología, la primera palabra que pronuncia en una película el protagonista masculino…

Quizás algún día formulen la pregunta en relación con una película dirigida por Manuel Mur Oti. Me acuerdo. En los primeros cinco o seis minutos de proyección nadie habla, y lo primero que sale de la boca del protagonista es ¡sooooo!, para calmar a un caballo que está ensillando.

No conozco cómo funcionan esos concursos pantalla adentro porque las normas no trascienden al público, es secreto de los organizadores, realizadores y presentadores.

Doy por hecho que, en uno y otro de los concursos citados, por ejemplo, hay personas contratadas para seleccionar las preguntas que se formularán a los participantes, tanto las de fácil respuesta como las de difícil contestación… y las incontestables si no se da la circunstancia que el aspirante a ganar el bote acumulado sea familiar del héroe de la Guerra del Chaco, que sostuvieron en 1932-1935 Bolivia y Paraguay. El héroe fue el boliviano Germán Busch Becerra. Lo digo por si alguna vez sale esa pregunta.

De lo que sí estoy seguro es que un miembro del equipo seleccionador de preguntas de El Cazador es malagueño, porque de vez cuando inserta alguna relacionada con nuestra ciudad. Gracias en nombre de Málaga.

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