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Mirando atrás

Daniel Acedo: el sueño real de dar la vuelta al mundo en moto

Con los ahorros de siete años, este jardinero malagueño ha ido en moto desde Málaga a Malasia en diez meses. En breve comenzará la segunda fase de su vuelta al globo: atravesar toda Sudamérica. Su objetivo es poder vivir de contar en las redes estas inolvidables experiencias.

El malagueño Daniel Acedo, posa con su moto en la frontera entre China y Laos.

La Opinión

Alfonso Vázquez

Alfonso Vázquez

A Daniel Acedo se le humedecen los ojos al recordar a un niño de apenas 10 años, «en mitad de la nada», en Kirguistán, Asia Central, mientras trataba de conseguir dinero para su familia «llevando a viajeros a su casa, en una aldea sin luz». Las viviendas, por cierto, se calientan con estiércol de vaca.

Como el replicante en la famosa escena de la película ‘Blade Runner’, este malagueño de 42 años ha visto cosas increíbles y ha vivido muchas vidas, gracias a los 45.000 kilómetros que ha hecho en su moto, desde Málaga a Malasia, tras recorrer 24 países en diez meses -desde el 15 de abril de 2025 hasta hace unos días, cuando ha vuelto para poder pasar su cumpleaños con su familia-.

Daniel Acedo, en su infancia, subido a una moto de juguete.

Daniel Acedo, en su infancia, subido a una moto de juguete. / Archivo Daniel Acedo

Este increíble viaje forma parte de su meta de dar la vuelta al mundo en moto; de hecho, a partir de abril tiene previsto recorrer todos los países de Sudamérica y la siguiente fase será atravesar, de sur a norte, todo el continente africano.

Como explica, se ha inspirado en el conocido viajero y motorista ‘televisivo’ Miquel Silvestre para seguir sus pasos.

Lo llamativo es que Daniel, nacido en Huelin y vecino desde los 10 años de Los Chopos (Campanillas), es jardinero de profesión y como recuerda, «como la mayoría de la gente que conozco, llegaba a fin de mes justo; con mis ahorros no tenía ni para irme al Cabo de Gata».

En la soledad de Georgia, con su moto.

En la soledad de Georgia, con su moto. / Archivo Daniel Acedo

Sin embargo, con la ayuda de un excel y una seria planificación, se propuso ahorrar evitando gastos superfluos. Al final, unos siete años de ahorros le van a permitir casi enlazar Eurasia y Sudamérica. «Es fácil ahorrar, en el momento en que tienes una meta», resalta.

Además, Daniel Acedo quiere agradecer la colaboración de su antigua empresa, Acer Proyectos y Obras, que le facilitó las cosas para poder dejar el trabajo y cumplir su sueño.

Y eso que tuvo que retrasar su salida por un asunto muy doloroso: el fallecimiento de su padre, a quien estaba muy unido. «Me costó mucho, ya no era el viaje de mi vida, estaba sufriendo», confiesa. No fue hasta agosto, al cumplirse un año de su pérdida, «cuando llegué a Kazajistán, que me vine arriba y empecé a disfrutar del viaje».

El motorista malagueño, en su entrada en Tayikistán, en Asia Central.

El motorista malagueño, en su entrada en Tayikistán, en Asia Central. / Daniel Acedo

Y eso que la política internacional trastocó un parte de su trayectoria inicial: no pudo entrar en Irán por el bombardeo de Israel, por lo que tuvo que subir a Georgia y luego le dieron sólo tres días de visado para atravesar Rusia, y no pudo pasar de Camboya a Tailandia por la guerra entre los dos países.

Pese a todo, un trayecto que en línea recta son 18.000 kilómetros, los hizo en 45.000, más por el deseo de visitar bien los países que por la política del momento.

Como explica, durante todo el viaje se ha manejado «con mi inglés del instituto de hace 25 años», y cuando está a punto de pisar otro país «me pongo un podcast y aprendo un poco de sus costumbres, religión... y palabras básicas, porque siempre hay que empatizar», subraya.

En el espectacular Desierto de Mangystau, en Kazajistán.

En el espectacular Desierto de Mangystau, en Kazajistán. / Archivo Daniel Acedo

El equipo

Su moto, una BMW 900 GS, transporta sus pertenencias, repartidas en nueve maletas, que además de ropa -de la que, de la mitad se ha ido desprendiendo o regalando a lo largo del trayecto- incluye «tienda de campaña, colchón hinchable, saco de dormir, una silla y un camping gas; aunque cada dos o tres días intentaba coger un hostal o un hotel para lavar, cargar la batería y descansar un poco mejor».

Y además de descansar, aprovecha las estancias para andar mucho y practicar travesía de montaña, lo que, sumado a la alimentación, le ha hecho adelgazar 20 kilos, detalla.

David, que explica que está acostumbrado a estar solo a, vio cómo, tras recorrer los Balcanes y dejar Turquía, los viajeros como él disminuían radicalmente.

Daniel Acedo en Bujará, Uzbekistán.

En Bujará, Uzbekistán / Archivo Daniel Acedo

Para país de grandes contrastes, menciona sin duda Uzbekistán pero por la diferencia entre el trato en la frontera -«me desmontaron la moto, me tiraron todas mis pertenencias buscando droga»- y la generosidad de los uzbekos, una vez entró en el país, donde llegó a estar invitado a una boda.

Y el más barato, sin duda Laos: «dormía por 3,5 euros con desayuno».

David Acedo en Laos, en plena travesía de montaña.

David Acedo en Laos, en plena travesía de montaña. / Archivo Daniel Acedo

También pasó horas de incertidumbre arrestado en China, por haber fotografiado, cerca de la Gran Muralla, un vehículo militar. «Fue por instinto, me gustan los coches, los camiones, los aviones...», explica. En ese país, por cierto, tuvo que ir acompañado en todo momento por un guía, porque no se puede viajar por libre.

Y no se olvida del Desierto de Mangystau, en Kazajistán, cerca del Mar Caspio, que describe como «otro planeta». El precioso paisaje geológico de este paraje -donde tuvo la única caída de esta odisea a motor- ha podido ser visto por miles de seguidores del malagueño, que está contando sus aventuras a través de Instagram, TiktokFacebook y acaba de empezar a subir vídeos en Youtube.

«Llevo una cámara en el casco, otra en la moto y voy hablando de todo con lo que me voy encontrando. Quiero compartir mi vida, mi viaje los conocimientos que vaya adquiriendo», confiesa.

El malagueño Daniel Acedo envío la moto desde Kuala Lumpur (capital de Malasia) a Chile, su próximo país, en abril.

El malagueño Daniel Acedo envío la moto desde Kuala Lumpur (capital de Malasia) a Chile, su próximo país en abril. / Archivo Daniel Acedo

«Un nómada»

De hecho, su propósito es convertirse en «un nómada» y hacer de estos viajes su trabajo, e ir creando y compartiendo contenidos los próximos años. A este respecto, cuenta que ya ha recibido una oferta publicitaria de una tarjeta de crédito para viajeros internacionales.

De momento, explica el malagueño, ya ha recibido cientos de ofrecimientos de sudamericanos para pasar a visitarle y pernoctar en su próxima gran aventura: recorrer en moto todas las naciones de Sudamérica.

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