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Crónicas de la ciudad

Cruzar la calle Ucrania, un riesgo para la vida

Por ir paralela a la anacrónica carretera MA-401, atravesar la calle Ucrania para pisar la acera de enfrente es un ejercicio sólo aconsejable para velocistas olímpicos con reflejos

En primer plano, la calle Ucrania y a continuación, una joven cruza  la carretera paralela, la MA-401, delante de un camión, el mes pasado.

En primer plano, la calle Ucrania y a continuación, una joven cruza la carretera paralela, la MA-401, delante de un camión, el mes pasado. / A.V.

Alfonso Vázquez

Alfonso Vázquez

El mundo sigue noqueado por el bombardeo a la cruel dictadura iraní por parte de Netanyahu y el Jesús Gil con superpoderes’ de la Casa Blanca. En este contexto de bombazo limpio en Oriente Próximo, qué pronto hemos olvidado el cuarto aniversario de la invasión de Ucrania, perpetrada por el tirano imperialista Vladimir Putin.

Las paradojas de la vida han hecho que la calle más peligrosa de Málaga -o al menos, una de esas en las que la vida del peatón importa un pimiento- lleve el nombre de la nación acosada por el gánster del Kremlin.

Porque, como esta sección ha contado en alguna ocasión -y seguirá contando hasta que el Ayuntamiento le ponga remedio, quizás a mediados de siglo- la calle Ucrania es una peligrosísima vía para los peatones porque transcurre paralela con la carretera MA-401, la que enlaza la glorieta de la barriada de Intelhorce con el Camino de los Prados, paralela a las vías del tren.

Una joven atraviesa la calle Ucrania; a continuación deberá cruzar la MA-401 sin semáforos ni pasos de cebra.

Una joven atraviesa la calle Ucrania; a continuación deberá cruzar la MA-401 sin semáforos ni pasos de cebra. / A.V.

Vecina del Distrito Zeta

Con la expansión urbanística de Málaga -el nuevo barrio del Distrito Zeta asomará a esta carretera- la MA-401 se ha quedado como un vestigio arqueológico del sistema viario malaguita, una carretera que no tiene en cuenta la expansión de la ciudad y que lo que menos necesita es lo que ofrece a quien se desplaza con las piernas: una vía rauda sin semáforos, con querencia de autovía.

Ese es el gran problema de calle Ucrania, su vecindad con la MA-401 convierte en un riesgo real para el esqueleto el querer pisar la acera de enfrente. Porque el peatón se topará, primero, con la mediana que la separa de la carretera y, a continuación, que Dios le pille confesado (se aconseja dejar todo y bien atado en el notario).

La carretera MA-401, y detrás, la calle Ucrania.

La carretera MA-401, y detrás, la calle Ucrania. / A.V.

En la visita a esta calle de Intelhorce el mes pasado, el firmante fue testigo de cómo se jugó el tipo una joven, que tras cruzar sin problemas la tranquila calle Ucrania, con el único tráfico de los vecinos, se topó con la barrera de la MA-401.

De hecho, en la foto principal que acompaña esta crónica puede verse cómo la joven pasa delante de un camión, para cruzar al otro lado y enlazar con la Carretera Azucarera-Intelhorce; probablemente para ir a trabajar al vecino Polígono Guadalhorce.

Este peligro evidente lleva así muchos años, pues el Ayuntamiento dio el nombre de calle Ucrania en 2004; así que, incluso tirando por lo bajo, llevamos 20 años con una inseguridad vial de caballo, y sin un semáforo ni paso de cebra que llevarse a la boca. ¿La solución?, que la pateen nuestros munícipes. Cuando lo vivan en primera persona llegarán los remedios.

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