Callejeando por Málaga
Crecen las protestas vecinales en Ciudad Jardín: suciedad, oleada de robos y "abandono" del Ayuntamiento
Representantes vecinales de la zona critican "la dejadez" del Consistorio, aunque reconocen "parte de la culpa" de la falta de limpieza y la labor del concejal de distrito, Avelino Barrionuevo

Dos mujeres pasean por el barrio malagueño de Ciudad Jardín / Samuel Saborido
Samuel Saborido
Crecen las protestas vecinales en el barrio de Ciudad Jardín. Los residentes del Distrito 3 de Málaga se quejan de la suciedad, de una oleada de "inseguridad brutal", sobre todo en las últimas semanas, y del "abandono" del Ayuntamiento. En la última semana de enero, sólo en la zona de la avenida Santiago Ramón y Cajal, se produjeron seis robos en diferentes comercios de la zona.
Este es uno de los barrios más grandes de Málaga. Hace frontera con La Virreina, Martiricos y con el Centro. Ciudad Jardín comenzó su historia en 1924, cuando se comenzó la construcción de sus más antiguos hogares, situados próximos al actual estadio del Málaga C.F., La Rosaleda. Se expandió a finales de la Guerra Civil, cuando el bando golpista afincó a sus soldados heridos en la zona. Finalmente, se configura su mapa actual entre 1957 y 1964, en el boom inmobiliario del tardofranquismo.
Bar Valdivia
El mítico bar Valdivia fue el más azotado: recibió dos robos en un fin de semana. Trataron de entrar al bar y, tras no lograrlo, forzaron la puerta del almacén, que quedó devastado tras el allanamiento. Los atracadores se llevaron herramientas electrónicas como taladros, varios patinetes eléctricos, un árbol de Navidad y una camiseta del Málaga C.F. de la temporada 2006/2007 firmada por toda la plantilla. Cuenta con las lúbricas de míticos jugadores del club blanquiazul como Salva Ballesta, Antonio Hidalgo o Jesús Gámez.
Tras sendos sucesos, Miguel Valdivia, propietario del bar desde su fundación en 2004, ha instalado en el local varias alarmas para reforzar la seguridad del espacio. "No va a impedir que entren, pero por lo menos que suene y se vayan", manifiesta el jubilado hostelero.
Relata que en su local sólo ha habido un conato de robo antes, pese a llevar 22 años abierto: cuenta que los sucesos delictivos en la zona nunca habían sido tan frecuentes, aunque resalta que siempre sospechó que esa tranquilidad, algún día, saltaría por los aires.

Panadería El Paseo del barrio malagueño de Ciudad Jardín / Samuel Saborido
Panadería El Paseo
Otro de los comercios que han sido atracados es la panadería El Paseo. A su regente, María García, le fue sustraída el dinero que tenía en la caja registradora, cuya cantidad no sabe precisar. "Cuando pasó, fue un taxista le que dio la voz a la Policía Nacional", manifiesta, agradecida, María.
Ella confiesa sentirse "a merced" de cualquier cosa que le pueda pasar: "No me da seguridad estar en mi propio local". Tanto es así que necesita que su padre, Antonio García, que está jubilado, le acompañe durante las mañanas para "no tener que estar mirando a todos lados". Este afirma que el barrio está "súper abandonado".
"No hay vigilancia de ninguna clase", detalla Antonio, al tiempo que recuerda que en la calle en la que se sitúa el citado local "hemos estado sin luz desde Navidades", situación que se alargó hasta hace tres semanas.
"Estoy luchando contra el seguro para que me vuelva a poner el cristal y que me indemnicen", cuenta María, quien dice que su compañía le pone pegas para sustituirle el cristal roto. Así, tres semanas después del incidente, se puede observar el cristal roto bajo otro superpuesto.
Bar Las Niñas
El bar Las Niñas, situado junto a la Parroquia Nuestra Señora del Rosario, también recibió un intento de allanamiento el pasado 30 de enero. Eran las 4:30 de la madrugada cuando se escucharon fuertes golpes en la puerta lateral de su local. Trataron de entrar por esa y por la puerta principal, sin éxito en ambos casos, explica Mónica Lara, dueña del negocio. En el intento "rompieron un tubo del agua", detalla la comerciante quien confiesa sentirse "muy insegura": "Estamos viendo que en el barrio no tenemos seguridad".
Este no es el único intento de robo que ha sufrido Mónica. Un día después del incidente en su local, cuando salía de ingresar dinero en el banco, dos personas se le acercaron para tratar de robarle: "Me temblaron las piernas, pero fingí que alguien me estaba esperando fuera y al gritar 'espera'. Se giraron y salí".
Robos a particulares
Además, la inseguridad se extiende a los domicilios. Antonio Llorente, vecino de Ciudad Jardín, explica que se producen robos en viviendas fingiendo ser repartidores de comida: llaman al telefonillo de todas las casas y donde vean que no les contesta nadie, ahí entran.
"Hace poco le robaron a un chico 3.000 euros en dinero y joyas", cuenta Antonio: "A las mujeres mayores cuando salen del banco las amenazan, con navajas y todo, para sustraerle su dinero". A su juicio, el barrio vive una situación de "inseguridad brutal". Por otro lado, Juan Carlos Valdivia apunta que delincuencia hay "en todos los barrios de Málaga" y que en el suyo "no es que estemos acojonados o que no salgamos a la calle".
Estos actos también se suceden en los supermercados de la zona, Mercadona y Día, de forma "diaria", según una trabajadora de la compañía valenciana, quien esgrime que hay personas, incluso clientes habituales, que entran, cogen un producto, lo guardan en su chamarreta y salen corriendo.
Suciedad
"No puede ser que dos operarios tengan que hacer 16 kilómetros de barrido o que haya dos para toda la barriada de Las Flores", crítica Ricardo Soto, representante vecinal en la Junta de Distrito de Ciudad Jardín e integrante de la Federación de Vecinos Solidaridad: "Esto conlleva que haya zonas que se van quedando atrasadas".
De este modo, en las calles de Ciudad Jardín se ven muebles tirados en el suelo, hojas y naranjas que caen del suelo, chicles y otras manchas incrustadas en el suelo.
"Como en otros muchos barrios hay suciedad", esgrime Juan Carlos Valdivia, quien critica la diferencia entre los barrios de la ciudad y el Centro: "Entiendo que la calle Larios es la puerta de Málaga, pero los barrios no son menos".

Juan Carlos Valdivia, presidente de la Asociación de Vecinos de Ciudad Jardín / Samuel Saborido
El presidente de la Asociación de Vecinos de Ciudad Jardín dice "echar de menos las brigadas". Explica que eran un grupo de operarios que repasaban el suelo previamente barrido por otro miembro del servicio de Limpieza.
Por otro lado, agrega que "parte de la culpa la tenemos nosotros, los vecinos": "Pasa el operario y tiramos detrás el cigarro o el papelito porque somos muy cómodos y no vamos a la papelera".
Ratas y jabalíes
A eso se le suma la presencia de ratas en las calles: el barrio está "plagado de ratas" que se pasean por las palmeras "como monos", cuenta Antonio Llorente. "Esto es una risa".
Desde el Consistorio apuntan que este "mayor volumen" de roedores se debe a "trabajos en la red de saneamiento". También invitan a los vecinos a comunicar este tipo de incidencias a través de la aplicación Málaga Funciona.
Por su parte, Juan Carlos añade que este fenómeno se ve agravado por "el típico vecino o vecina que echa agua o pienso" que "no se lo come ni el perro ni el gato", lo hace "la rata o el jabalí".
Estos últimos animales aparecieron en las proximidades del Río Guadalmedina en su paso por Ciudad Jardín y, en especial, La Virreina el año pasado. Desde entonces, es habitual verles pasear por el río o por parques de la zona. A su paso, estos animales provocan destrozos en el césped y cierto miedo entre los viandantes.
El jabalí es un animal "salvaje y, por tanto, impredecible", explica Carmen Manzano, presidenta de la Protectora de Animales y Plantas. Consultada por La Opinión de Málaga insta a quien se encuentre con uno a no hacer nada, "con buen criterio, huyen de los humanos" y permanecer quieto porque "ellos pasarán de ti": "Si se te acercan demasiado, grita y levanta los brazos de frente, nunca de espaldas, eso les hará huir".
El río: un "bosque abandonado"
Junto a Ciudad Jardín se encuentra el Guadalmedina, río que marca una frontera natural entre este y los barrios La Virreina y Martiricos. Su cauce, seco durante casi todo el año, es "un bosque abandonado" por la falta de mantenimiento, en palabras de Ricardo Soto.
"Está sucio. Una suciedad brutal", afirma Antonio Llorente, que denuncia una "dejadez tremenda" del mismo. Explica que está así porque "la gente tira cosas": desde carricoches de bebés hasta muebles

Suciedad en el Río Guadalmedina a su paso por Ciudad Jardín / Samuel Saborido
¿Hay abandono?
Por todo lo anterior, varios vecinos dicen sentirse "abandonados" por el Gobierno local, entre ellos Antonio Llorente, para quien la situación empeoró hace tres años. "Nos quitan los jardineros, tenemos una suciedad que no teníamos antes. Igual con la inseguridad... Estamos quejándonos desde hace años y nada, no nos contestan", relata. Señala como responsable al concejal de distrito Avelino Barrionuevo, que también gestiona el Área de Seguridad del Ayuntamiento.
Otras voces niegan que el barrio esté abandonado. Juan Carlos Valdivia, presidente de la Asociación de Vecinos de Ciudad Jardín, considera que Barrionuevo "se desvive por el barrio", aunque "no le ría las gracias" y critique parte de su gestión. Opinión parecida tiene Ricardoo Soto, representante de la Federación de Vecinos Solidaridad: "No puedo decir que el barrio esté abandonado, el concejal hace lo que puede".
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