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Mirando atrás

Las patentes de sanidad: el arte que navegaba por Andalucía entre los siglos XVIII y XIX

Federico Castellón, profesor y archivero de Dolores de San Juan, analiza en un libro las patentes de sanidad de los navíos en Andalucía, durante los siglos XVIII y XIX; una expresión artística en la que brilló el grabador afincado en Málaga Francisco de la Torre

Federico Castellón, en su casa de Málaga, con su nuevo libro sobre las patentes de sanidad andaluzas y varias patentes de su colección.

Federico Castellón, en su casa de Málaga, con su nuevo libro sobre las patentes de sanidad andaluzas y varias patentes de su colección. / A.V.

Alfonso Vázquez

Alfonso Vázquez

El certificado sanitario más veterano en relación con Málaga se emitió en 1721. Se trata de un pasaporte, sellado con el escudo de la capital, de un genovés que partió por mar rumbo a Cartagena, y en el que se deja constancia de que Málaga y sus vecinos están sanos del mal de la peste, y «se guarda de la de Marsella».

Como recuerda el profesor y archivero de Dolores de San Juan Federico Castellón, en mayo de 1720 una epidemia de peste localizada en Marsella mató a unas 40.000 personas y a 100.000 en toda la Provenza.

Escudos de Málaga de patentes de sanidad, de la colección de Federico Castellón.

Escudos de Málaga de patentes de sanidad, de la colección de Federico Castellón. / A.V.

Aunque este tipo de documentos sanitarios, incluidas las patentes de sanidad para los barcos, ya se empleaban con anterioridad; a raíz de la peste de Marsella, «con el rey Felipe V se hace un protocolo y legislaciones importantes para proteger las ciudades de la peste».

Los llamados ‘barcos de la salud’ eran los encargados de realizar la ‘visita de mar’, es decir, de inspeccionar con un médico, un cirujano y un escribano a bordo la tripulación, la carga y las patentes de sanidad de las embarcaciones cuando arribaban a los puertos.

Si había alguna anomalía, la tripulación se enviaba a un lazareto para la cuarentena. En el Puerto de Málaga, por cierto, en estructuras «temporales de madera».

Detalle de un plano del Puerto de Málaga en el siglo XVIII, con el ‘barco de la salud’ que vigilaba la entrada de embarcaciones con posibles epidemias.

Detalle de un plano del Puerto de Málaga en el siglo XVIII, obra de Francisco de la Torre, con el ‘barco de la salud’ que vigilaba la entrada de navíos con posibles epidemias. / La Opinión

En la nueva obra de Federico CastellónDefendidos por ti de los peligros del mar. El grabado en las patentes de sanidad de Andalucía en los siglos XVIII y XIX’, que acaba de editar la Fundación Unicaja, quien fuera coordinador del Gabinete Pedagógico de Bellas Artes de la Junta en Málaga analiza estos bellos documentos desde el punto de vistas artístico, y se centra además en sus autores y en las imprentas de las que salieron.

Como explica, las patentes de sanidad solían llevar grabados realizados con distintas técnicas, «para autentificar el documento»; y podían hacerse en tacos de madera a navaja (entalladura); en planchas de bronce (calcografías); con tipografía o bien dibujando sobre una piedra calcárea (litografía).

Patente de sanidad de Málaga emitida en 1788,, obra de Francisco de la Torre.

Patente de sanidad de Málaga emitida en 1788,, obra de Francisco de la Torre. / La Opinión

En el siglo XVIII, las patentes de sanidad de Andalucía comenzaron a llenarse de motivos heráldicos, alegóricos, mitológicos y religiosos que, a medida que avanzaba el XIX, fueron siendo sustituidos por los escudos municipales o el nacional. En todo caso, las patentes de sanidad «duraron hasta la II República», explica el autor.

Almería-México

En el XVIII y XIX ejercieron de auténticos ‘grabados flotantes’, una forma de llevar esta expresión artística a puertos lejanos. «Como viajan con los barcos, llegaron a los puertos y se convierten en un elemento de transmisión importante», destaca.

Un ejemplo lo aporta el libro con una patente de sanidad de Almería, de 1758, en la que aparece el obispo San Indalecio, patrón de la ciudad. Sin embargo, la entalladura aprovecha el taco de madera de otro obispo mártir.

A su vez, esta misma imagen aparece reconvertida en San Blas «en una novena dedicada a este santo publicada en México en 1765», puede leerse en la obra.

Patente de sanidad de Estepona, emitida en 1820, con barcos a los lados usados a su vez en un romance de cordel.

Patente de sanidad de Estepona, emitida en 1820, con barcos a los lados, que a su vez aparecen en un romance de cordel impreso en Málaga. / La Opinión

El uso de elementos de los grabados de las patentes estaba a la orden del día. Así, en una patente de sanidad de Estepona, emitida en 1820, escoltando a una Virgen con el Niño en el regazo aparecen sendos barcos.

Estos dos navíos corresponden al mismo taco xilográfico usado por la imprenta malagueña de Félix de Casas y Martínez, porque aparecen adornando un romance de cordel.

Auge y caída

Como remarca Federico Castellón, estas obras también pueden verse como una «historia devocional», por la cantidad de imágenes religiosas que aparecen, algunas de las cuales estaban en alza en esos siglos y hoy han pasado a un segundo plano: «En Estepona la Virgen de los Remedios tenía una importancia enorme y hoy la tiene más la Virgen del Carmen», pone de ejemplo.

Las patentes también reflejan el cambio de los tiempos, de ahí que abunden en Málaga y Cádiz, mientras Sevilla está «en declive total desde que la Casa de Contratación se traslada a Cádiz».

La portada del libro es una patente de sanidad de Cádiz del grabador D.Díaz, dado a conocer en esta monografía.

La portada del libro es una patente de sanidad de Cádiz del grabador D.Díaz, dado a conocer en esta monografía. / A.V.

En esta última ciudad hay un rico plantel de grabadores e imprentas, y el libro ha sacado del anonimato al desconocido grabador D. Díaz, una de cuyas obras aparece en la portada de la obra.

Francisco de la Torre

Y entre los mejores grabadores andaluces, tuvo especial relevancia un artista afincado en Málaga, de origen desconocido, aunque Federico Castellón apunta que pudo provenir de Granada: Francisco de la Torre, profesor del Real Colegio Náutico de San Telmo, fallecido en Málaga en 1800, con solo 34 años, y que en los inicios trabajó en Antequera.

Detalle de una patente de sanidad de Almuñécar, emitida de 1793, obra de Francisco de la Torre.

Detalle de una patente de sanidad de Almuñécar, emitida de 1793, obra de Francisco de la Torre. / A.V.

De este artista, a quien el profesor Castellón ya dedicó una monografía en 2013 y una exposición en el MUPAM, señala que fue «de los mejores» y «más cultos», por su dominio de la iconografía que intenta realzas la monarquía española.

La obra cuenta con varias patentes de este artista que dejó excelentes ejemplos de este auténtico ‘arte navegable’; el que exhibían las patentes de sanidad.

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