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Patrimonio

El Puerto de Málaga empieza a plantar sus colosos: arranca el montaje de las esculturas gigantes de Ginés Serrán

La Autoridad Portuaria pone en marcha este miércoles el montaje de Neptuno y Venus en el acceso principal desde la plaza de la Marina, frente al Centro Histórico, tras una aprobación por mayoría y seis meses de exhibición sin prórroga

Comienzan a llegar las piezas del conjunto de esculturas gigantes en la entrada del Puerto de Málaga

Lorenzo Carnero

Ignacio A. Castillo

Ignacio A. Castillo

Málaga

La puerta al mar de Málaga desde el Centro empieza a cambiar de rostro este miércoles. El Puerto ha puesto en marcha la instalación de las gigantescas esculturas de Neptuno y Venus, obra de Ginés Serrán, en la plaza de la Marina, uno de los enclaves más visibles y sensibles de la ciudad, justo frente al casco histórico. El montaje arranca tras semanas de fuerte polémica cultural y ciudadana y después de que el consejo de administración de la Autoridad Portuaria aprobara este viernes su exhibición temporal durante seis meses, pese a las críticas por su impacto estético y urbano. Es decir, una de las operaciones más discutidas de los últimos meses en la ciudad comienza a convertirse en realidad.

El conjunto escultórico 'Las Columnas del Mar' se dispondrá frente al Centro Histórico, declarado Bien de Interés Cultural (BIC), aunque la Junta sostiene que el punto exacto elegido queda fuera de ese ámbito protegido.

La escena no es menor. Se trata de dos figuras colosales, Neptuno y Venus, acompañadas por dos leones. El dios el mar es una figura de 10,5 metros de altura incluyendo el pedestal de 3 metros, y la deidad de la mitología griega cuenta con 8,5 metros. Ambas están concebidas para irrumpir en uno de los lugares más sensibles y visibles de Málaga: la fachada portuaria de la ciudad.

Málaga ha empezado a instalar este miércoles  el polémico conjunto escultórico del puerto

Málaga ha empezado a instalar este miércoles el polémico conjunto escultórico del puerto / Salvador Ruiz Pérez (EFE)

El consejo de administración del Puerto dio finalmente luz verde a la operación este pasado 6 de marzo, pero no por unanimidad: la aprobación salió adelante por una amplia mayoría, con votos en contra y objeciones expresas dentro del propio órgano.

La inversión vinculada a los pedestales y trabajos previos para la colocación de Neptuno y Venus ronda los 70.000 euros, IVA incluido, según la adjudicación realizada por la Autoridad Portuaria para ejecutar el basamento de estas esculturas monumentales. Esta cifra ha alimentado también la controversia en torno a un proyecto.

Los leones están ya instalados junto a la bandera de España en la entrada del Puerto de Málaga.

Los leones están ya instalados junto a la bandera de España en la entrada del Puerto de Málaga. / L. O.

Montaje inmediato tras el voto

La gran novedad es que el Puerto no ha dejado enfriar la decisión. Apenas unos días después del consejo extraordinario, las piezas han empezado a llegar para su colocación. Ya el propio Serrán había avanzado que las esculturas se instalarían “la semana que viene”, y la previsión se ha cumplido con rapidez. La exposición será temporal, limitada a seis meses y sin posibilidad de prórroga, una fórmula con la que la Autoridad Portuaria ha intentado rebajar el incendio político, cultural y ciudadano que ha acompañado al proyecto desde enero.

Ese límite temporal no es un matiz menor. El plan inicial contemplaba una permanencia muy superior, de hasta 25 años, pero la presión pública obligó al Puerto a rectificar y a reducir drásticamente el horizonte de la instalación. El mensaje oficial es claro: pasado ese plazo, las esculturas deberán desmontarse y trasladarse a otra ubicación “consensuada y con menor impacto”.

Una polémica que no ha dejado de crecer

Pocas intervenciones artísticas recientes han generado tanto rechazo en Málaga antes incluso de ser inauguradas. El núcleo de la controversia ha estado en tres frentes: la estética del conjunto, su encaje urbano en la entrada del Puerto y su cercanía visual a un entorno patrimonial de máximo valor. La Real Academia de Bellas Artes de San Telmo fue una de las voces más duras al cargar contra la propuesta y definirla como una obra de “monumentalidad ampulosa y anacrónica”, además de compararla con figuras del universo de los superhéroes.

A esa crítica se sumaron otras instituciones culturales malagueñas, que reprocharon a la Junta haber dado por buena una interpretación según la cual las esculturas no necesitaban autorización de Cultura por quedar fuera del BIC del Centro Histórico. Esas entidades sostienen, sin embargo, que el debate no se agota en la línea exacta del perímetro protegido, sino en el fuerte impacto visual que la instalación tendrá sobre la imagen de acceso a la ciudad histórica y al paisaje portuario.

Traslado y montaje de dos leones que forman parte del grupo escultórico donado por Ginés Serrán al Puerto de Málaga y que incluye un Neptuno y un Venus gigantes

Traslado y montaje de dos leones que forman parte del grupo escultórico donado por Ginés Serrán al Puerto de Málaga y que incluye un Neptuno y un Venus gigantes / Lorenzo Carnero

El Puerto cierra el debate, pero no apaga el ruido

Desde la Autoridad Portuaria, el presidente Carlos Rubio ha defendido que la discusión institucional ya está cerrada. El consejo extraordinario se convocó precisamente para revalidar o revisar la decisión en medio del vendaval de críticas, y el resultado fue favorable al montaje temporal. Rubio insistió en que, una vez votado, el asunto salío ya del terreno del debate interno del Puerto.

Pero en la calle la polémica sigue viva. La contestación ciudadana se tradujo en manifiestos, recogidas de firmas y un intenso debate en redes y medios de comunicación, hasta el punto de saltar incluso a la prensa internacional. El caso de Málaga, más allá del gusto artístico, ha acabado convertido en una discusión de fondo sobre arte público, criterio institucional, paisaje urbano y modelo de ciudad.

El verdadero alcance de esta instalación está en el lugar elegido. La plaza de la Marina no es un rincón secundario, sino uno de los puntos de entrada más reconocibles a Málaga desde el mar y desde el Puerto. Por eso, para sus detractores, no se trata solo de colocar unas esculturas monumentales, sino de intervenir en una pieza urbana cargada de simbolismo y situada frente al corazón patrimonial de la ciudad.

Las grúas y el montaje pondrán a Neptuno y Venus y a los leones que les rodearán en el lugar que durante semanas ha dividido a Málaga. Y entonces empezará la segunda parte de esta historia: comprobar si la ciudad acaba aceptando como icono lo que hasta ahora muchos han visto como una extravagancia desmedida en la puerta del mar.

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