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Crónicas de la ciudad

Esculturas del Puerto: un nuevo amanecer para Málaga

No será extraño que centenares de personas se arracimen cada mañana para ver cómo el sol acaricia las ciclópeas esculturas del Puerto, sin duda, el estreno más impactante del Festival de Cine gracias a nuestra Autoridad Portuaria.

Venus y Neptuno, al amanecer, a la entrada del Puerto de Málaga, este viernes.

Venus y Neptuno, al amanecer, a la entrada del Puerto de Málaga, este viernes. / A.V.

Alfonso Vázquez

Alfonso Vázquez

Como bien decía el ministro Trillo, 'la del alba sería' cuando la Aurora de rosados dedos desveló en el horizonte portuario, en la mañana de este viernes 13, la pareja de moda: Venus y Neptuno, dando la simbólica bienvenida a Málaga, Ciudad de Vacaciones.

En esta urbe casi trimilenaria de políticos vitalicios que se pasan la existencia rotando en sus desempeños, hay que aplaudir la conjunción astral que ha permitido el mayor desembarco de audacia y visión de futuro en el Puerto de Málaga desde que Felipe IV visitó las obras portuarias, en un mes como este pero de 1624.

Así, mientras el Puerto se prepara para recibir el icono de un hotel rascacielos catarí como broche de oro a una gestión pública sin precedentes; justo ahora, en pleno Festival de Cine, nuestra Autoridad Portuaria obsequia a los malagueños y cineastas de amarillas cintas con dos icónicos leones y dos dioses del Olimpo, iconos donde los haya -con permiso del 'icono de la Bernarda', que diría un conocido arquitecto de la tierra-.

Las esculturas del Puerto, este viernes.

Las esculturas del Puerto, este viernes. / A.V.

La sonrisa divina

Olvídense de una puesta de sol en Tarifa o en Ibiza vestidos de blanco satén. No será extraño que, pronto, se corra la voz y cientos de personas se reúnan cada amanecer en el mirador de la plaza de la Marina para ser testigos de una salida del sol en la que el astro rey va encendiendo la dorada esfera que Venus sostiene en su brazo endiosado.

A la par, los rayos irán dorando como raudas centellas la red ciclópea del rey del mar; todo hay que decirlo, una red acorde con los estándares europeos que prohíben la captura de alevines.

La suerte está echada, que diría el divino Julio. Con esta portada mitológica, Málaga potencia su imagen como ciudad de flujos y reflujos turísticos capaz de ahogar, si se descuidan, a sus hijos más queridos. De paso, se forja un perfil de imparable polo de atracción inmobiliaria para potentados de Dubai, Tayikistán, Las Vegas y otros centros del saber. Seis meses durará, en principio, el espectáculo. Los dioses nos sonríen.

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