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Política

Andalucía preelectoral y la gasolina por las nubes

El PP andaluz acelera y vende su mejor producto, Juanma. El Juanma simpaticón, tranquilo y moderado, el colega que tiene insomnio que no le ríe las gracias a Ayuso y es más hábil que Feijóo

Juanma Moreno, esta semana en ‘El Hormiguero’.

Juanma Moreno, esta semana en ‘El Hormiguero’. / L. O.

Jose María de Loma

Jose María de Loma

Málaga

El presidente de la Junta, Juanma Moreno, se está dedicando a viajar (ir al Hormiguero es también una rentable forma de viaje) por la inmensa y ancha Andalucía para inaugurar, poner primeras piedras, realizar anuncios y entrar en contacto con la gente. Y los campanazos que va a dar en Semana Santa. Si hoy es lunes esto es Huelva. Hay que apurar. No queda mucho para no poder realizar ninguna cosa de estas. Los plazos legales previos a las elecciones son los plazos legales previos a las elecciones. Por eso el PP andaluz acelera y vende su mejor producto, Juanma. El Juanma simpaticón, tranquilo y moderado, el colega que tiene insomnio que no le ríe las gracias a Ayuso y es más hábil que Feijóo. Sin que eso quite para que algunas de las cosas que dice con la mejor de sus sonrisas no sean muy contundentes. Los populares confían en el efecto utilidad. Confían en que no pocos progresistas los voten (no a ellos, a Juanma) con tal de que no se meta Vox en el Gobierno.

Entretanto, el PSOE andaluz anda algo varado y en estado de espera. A que decida aterrizar María Jesús Montero. A este paso, si piensa que es un revulsivo va a ser un revulsivo que llegue demasiado tarde. De momento ha esquivado lo de la financiación singular para Cataluña. Ser su artífice. Hubiera sido su talonazo de Aquiles. Ya no se habla del asunto. Incluso no se habla de la jugada de ofrecer a todas las comunidades más dinero y condonación de la deuda, que pudo -María Jesús Montero- rentabilizar mucho más. Los socialistas pretenden sacar de la abstención a un millón de electores en toda España. La pregunta es cuántos de ellos están en Andalucía. Cuántos se movilizarán galvanizados por el neomundial liderazgo de Sánchez enfrentándose a Trump y cuántos se movilizarán contra la ultraderecha. Ultraderecha en alza, por cierto. También en Andalucía. Pero está por ver cómo le pudieran afectar dos asuntos: el primero, su propia división interna, esto es, las purgas que realiza periódicamente Santiago Abascal y que ahora se han llevado por delante a Ortega Smith, por mucho que el bizarro concejal y diputado madrileño esté presentando dura batalla contra el aparato de la formación. Ahora se da cuenta y denuncia la falta de democracia interna. Ya salieron por la puerta Espinosa de los Monteros, Rocío Monasterio y otros cuantos. El segundo factor que puede percutir en Vox es cómo evolucionará la política internacional. Sí: Vox es el corresponsal de Trump en España. Dependerá mucho de lo defendible que sean en el futuro, ya en el presente, las tesis de Trump aquí.

Con todo, Vox en Andalucía es particularmente beligerante con el presidente de la Junta y su portavoz en el Parlamento de Sevilla, Manuel Gavira, es especialmente fustigante e incordiador de Moreno en las sesiones y debates.

La gran incógnita es cuándo serán las elecciones andaluzas, aunque cada vez queda menos margen para la sorpresa y las cábalas sobre la fecha de las generales estén también en plena ebullición ahora que Sánchez ha obtenido un gran revulsivo: aspira a ser el líder de toda la izquierda, a sacar a la gente de la abstención, a capitalizar el transversal No a la guerra y a que Vox se coma mucho al PP. Tratándose de Sánchez no hay que descartar ni un adelanto ni una resistencia. Una pregunta interesante es cuántos años se puede gobernar sin Presupuestos. Van unos cuantos. Y cómo de brutal puede ser la crisis económica, que sin duda puede voltear no las piezas del tablero electoral, el tablero mismo.

Ese volteo es quizás el que esperaba, como zorro viendo caer uvas, Feijóo. Aguardaba un rosario de triunfos acompañados de debacles socialistas para instalar un bajón y una grave aflicción entre los socialistas. Pero va de ‘mayoría relativa, derrota absoluta’ a ‘mayoría relativa, derrota absoluta’. Victorias sin euforias. Comprendiendo que Vox negociará un pack con todas las autonomías. Es Vox el que sonríe y es el PSOE (Sánchez ya asume sin problemas que pierde en esas comunidades), al menos a nivel nacional, el que lejos de entrar en estado de depresión ve que de nuevo el líder ha inventado un guión para seguir en la película. De protagonista.

El estado de ánimo que dejen las elecciones en Castilla y León influirá también. El de las familias, el estado de ánimo, será el de la frustración sin descartar el cabreo: se atisba una Semana Santa con la gasolina por las nubes, la incertidumbre, el miedo incluso. Y el sector turístico avisando de que vienen vacas flacas. Y esas no se alojan en hoteles ni gastan mucho.

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