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Sanidad

Una enfermera de Málaga logra la cuarta mejor nota del EIR 2026 trabajando en la UCI: “Estudiaba cuando podía”

Marina Sánchez, especialista en Enfermería Pediátrica, siempre se quedó con la “espinita” de no haber elegido la especialidad de Familia y Comunitaria, por lo que decidió volver a presentarse al examen

Marina Sánchez, en la UCI del Hospital Materno Infantil de Málaga

Marina Sánchez, en la UCI del Hospital Materno Infantil de Málaga / L.O.

Arancha Tejero

Arancha Tejero

Málaga

Cuando Marina Sánchez se presentó al examen EIR (Enfermero Interno Residente) el pasado 24 de enero de 2026, jamás imaginó que acabaría convirtiéndose en la cuarta mejor nota del país. La enfermera malagueña, de 32 años y con una especialidad ya a sus espaldas, decidió volver a intentarlo por segunda vez mientras trabaja a jornada completa en la UCI pediátrica del Hospital Materno Infantil de Málaga. “No me imaginaba que iba a ser un puesto tan bueno”, confiesa.

Entre turnos rotatorios, noches, festivos y ratos libres robados al descanso fue preparándose la prueba. La sorpresa llegó al corregir el examen en el simulador de su academia. “Pensaba que se estaba refiriendo a otro simulacro que yo había hecho antes”, relata. “No me lo creía”. Los meses de esfuerzo y sacrificio habían dado resultado. Las notas oficiales del Ministerio confirmaron que había logrado uno de los mejores resultados del EIR 2026.

La historia de Marina no es la de una recién graduada. Lleva siete años ejerciendo y tiene ya una especialidad: Enfermería Pediátrica. Terminó la residencia en 2018 y desde entonces trabaja en la UCI pediátrica, un servicio que, asegura, le apasiona. Sin embargo, siempre le quedó la “espinita” de no haber elegido Enfermería Familiar y Comunitaria.

Primer EIR

“En mi primer EIR estaba decantándome entre una de esas dos y, al final, me decanté por pediatría”, destaca. Tras aprobar aquel examen, nunca pensó que volvería a repetirlo. “Recuerdo hablar con mi madre y decirle: si no me lo saco este año no me vuelvo a presentar en la vida”. Explica que en aquella época solo se dedicaba a estudiar y estaba desanimada. “Estudiaba unas 12 horas al día, era una locura”, apunta.

“No me imaginaba que iba a ser un puesto tan bueno”

No obstante, aquel interés por ese otro ámbito de la profesión nunca desapareció. “Tenía la espinita de hacer otra especialidad y de conocer otro campo”, resalta. Así que, aprovechando que se acaba de presentar a las oposiciones del Servicio Andaluz de Salud (SAS), decidió prologar un poco más el estudio y volver a probar suerte en el EIR. “Dije: o lo hago ahora o, probablemente, si espero más, sea ya demasiado tarde”, comparte.

Segundo intento

Tras presentarse en mayo de 2025 a la Oferta de Empleo Público (OEP) del SAS, que le salió “bastante bien”, se concedió un mes de descanso y, después, volvió a inscribirse en la academia para presentarse de nuevo EIR.

Preparar uno de los exámenes más exigentes de la sanidad española ya es difícil de por sí. Hacerlo mientras se trabaja a jornada completa lo complica aún más. “El tiempo del que disponía era mucho menor”, reconoce la malagueña, que insiste en que, aunque organizarse así es “un poco más difícil”, “no es imposible”.

Un nuevo reto

Estudiaba cuando podía”, resume. “Rutina como tal, no tenía ninguna. Estudiaba cuando se me permitía. Por ejemplo, si el turno en el hospital estaba más tranquilo, aprovechaba y sacaba los apuntes”. La joven enfermera sostiene que la clave fue, al final, la constancia. “Si un día le puedes dedicar cinco horas estupendo. Y si otro día solo le puedes dedicar una hora y media, también”.

Aun así, Marina también tenía claro que debía proteger su descanso. Por ello, se programaba fines de semana sin estudiar para estar con su familia o sus amigos y evitar el agotamiento. “No ha sido fácil”, comenta.

“El tiempo del que disponía era mucho menor”

Una vez hecho el examen, asegura que salió sin ninguna sensación concreta. “Lo hice y dije: ya está hecho, no sé cómo me ha salido. Bien, mal, no tenía ni idea”. De hecho, estuvo a punto de no corregirlo y esperar directamente a las notas oficiales. En su caso, contaba con la tranquilidad de tener ya una especialidad y un trabajo que le encantaba. “La UCI de Málaga es un servicio maravilloso con unos compañeros impresionantes. Me gusta muchísimo mi trabajo”, afirma.

Cuarta mejor nota del país

El resultado final fue 462 puntos sobre 600, la cuarta mejor nota del país. Lo vio junto a su pareja e inmediatamente llamó a sus padres para celebrarlo también con ellos. “Fue mucha alegría y mucha euforia”.

Al obtener un puesto tan alto, Marina podrá elegir prácticamente cualquier destino. Y todo apunta hacia la comarca de Antequera. No es casualidad. La joven enfermera es de Cuevas de San Marcos, un pequeño pueblo de la zona, y siempre ha sentido interés por el papel de la enfermera en los entornos rurales.

Enfermería rural

“Creo que la especialidad de Enfermería de Familia tiene mucho que ofrecer, especialmente en las zonas más pequeñas y rurales, un poco más vaciadas”, explica la profesional, que destaca que en esos entornos el sanitario conoce a toda la población, sus necesidades y su contexto social. “Creo que puede ser muy beneficioso la formación en ese tipo de sitios”, defiende. Además, señala que la idea de volver a estar cerca de su familia y “descansar un poco de la ciudad” también le atrae.

Aunque procede de familia de sanitarios —su madre es técnico auxiliar de enfermería (TCAE), su padre técnico de ambulancia y su tío médico—, admite que eligió la carrera “sin saber muy bien lo que realmente era”. Fue al empezar las prácticas cuando empezó de verdad a enamorarse de la profesión. “Me di cuenta de todo lo que la Enfermería podía aportar”.

Amor por el saber

Desde entonces, sus ganas de aprender no han parado nunca. Incluso empezó a estudiar Psicología por la UNED, simplemente por interés personal y porque creía que podía aportarle herramientas útiles para su trabajo. “Soy una persona muy curiosa y que le gusta mucho saber el porqué de las cosas. Me gusta estudiar y me gusta saber por el simple hecho de saber”, comparte.

“Soy una persona muy curiosa y que le gusta mucho saber el porqué de las cosas. Me gusta estudiar”

Para quienes empiezan ahora a prepararse el EIR, tiene un mensaje claro: no compararse con nadie ni condicionarse antes de empezar. “Si yo hubiera empezado a contar las horas que yo podía dedicar, como tal, al estudio en una semana, probablemente no me hubiera presentado”, reconoce.

Por eso anima a quienes estén en situaciones complicadas —trabajando o con familia— a intentarlo igualmente. “Que con las cartas que tenga que juegue y le dedique el tiempo que le pueda dedicar”. Su propia historia es la prueba de que, a veces, incluso estudiando entre turnos y sin grandes expectativas, se puede terminar entre los mejores del país.

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